Treinta y cinco.

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Bree.

--Ya quiero salir de este infierno --murmuré.

--Deja de quejarte y pon atención --me regañó Kellan.

--Hay si, hay sí "deja de quejarte y pon atención" uy uy --lo imité, haciéndolo sonreír--. ¿Irás a casa de Daemon? --pregunté varios segundos después.

--Sí --dijo, y el timbre del descanso sonó.

--¡Sí! ¡Vámonos Kellan! --me paré rápidamente de mi asiento y, literalmente, corrí hacia la puerta con Kellan pisándome los talones.

Llegue a la cafetería y camine rápidamente hacia la mesa donde estaban sentados mis amigos.

Cuando llegué, los cuatro hablaban como pericos.
--¿Está bueno el chisme? --pregunté y los cuatro se callaron--. ¿De qué hablan?

--De un tal Sexy Carl en Facebook.
Respondió Austin y los tres chicos asintieron.
Kellan los miro boquiabierto y murmuró un "¿ustedes también?"

--Bueno, supongo que no soy la única.

--Ese tipo está loco --dijo Daemon--. Estaba revisando su perfil y tiene fotos de todos nosotros en su muro. Literal chicos, nos idolatra.

--¿A alguien más le ha dejado comentarios en sus fotos? --preguntó Austin--. En mi foto de perfil me puso "¡¡AUSTIN TE AMO!!" Sí, en mayúsculas y como con cuatro corazones. Da miedo.

--Sí --contestó Ryan--. Me puso uno que decía "Con sólo mirar esos ojos me llevas hasta el cielo, guapo".

Solté una fuerte carcajada mientras veía la cara de Ryan.

--Está de locos --murmuró Kellan.

--Ya lo creo --dijo Carter--. A mí me envió un mensaje diciendo que cómo le hice para entrar a un grupo tan reservado como el de ustedes.

Todos soltamos una carcajada que me saco hasta las lágrimas.
--¡Dios! --dije riendo fuertemente--. Me duele el estómago de tanto reír.

Los chicos no estaban mejor que yo.

--Tienes que enviarme una foto de eso --murmuré y volví a reír.

Cuando ya todos nos calmamos Austin habló.

--Cambiando de tema, hoy llegaremos un poco tarde a la película chicos --dijo, apuntando a Ryan y a él.

--¿Por qué? --preguntó Daemon.

--El próximo viernes es la semifinal --dijo Austin como si fuera obvio--. Ya comenzaron los entrenamientos pesados.

--Uff --murmuré, sabiendo lo que era eso--. Suerte chicos. Sé cómo es el entrenador por estas fechas.

--Y que lo digas --dijo Ryan riendo--. Ayer me gritó que se me iban a caer los huevos solo porque casi me desmayo en medio de un entrenamiento.

Sonreí imaginando a Ryan tirado en el suelo y al coach gritándole.
--¿No comiste verdad? --pregunté y él negó.

She's... Different?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora