Bree.
Los días se me habían ido, literalmente, volando. No podía creer que en tan solo tres días mis amigos se estuvieran yendo a Miami, y yo, en cambio con Liam y su maldito hijo pródigo que me tenía harta. No habíamos hablado, pero estaba segura que ya lo odiaba.
Y todo era culpa de Sara, por su obsesión de quererme ver con novio.
Pfff. Como si lo fuera a lograr. Por mi mente no pasaba ese tipo de pensamientos, no ahora, no nunca.
--Estoy muy nervioso --susurró Austin, tratando de no llamar la atención de nuestra horrible profesora de Inglés, amaba la materia, pero la odiaba a ella con todo mi ser--. Hoy es la semifinal, no me la creo...
--Todo saldrá bien Aus --murmuré--. Después de todo, eres el gran Miller y sé que no me fallarás.
Austin sonrió agradecido.
--¿Cómo sabes que no fallaré?
Sonreí maquiavélicamente.
--Sencillo Miller --susurré fingiendo mirar a la profesora--. Si haces que no juegue esa jodida final, te cortaré las bolas. Y después te las enviaré en un paquete a tu casa.
Austin abrió mucho sus ojos y se tapó sus partes.
--Yo, su noble caballero, le juro solemnemente que le traeré esa final a toda costa, mi gran guerrera sangrienta.
Sonreí ampliamente y lo abracé.
--Más te vale.
El rió mientras me devolvía el abrazo.
El timbre sonó y tome mis cosas dispuesta a salir lo más rápido que pudiera.
--No --me dijo Austin viéndome.
--Pero...
--No.
Bufé y esperé a que Austin terminara de guardar sus cosas.
--Apúrate Aus --lloriqueé--. Tengo hambre.
--Duele como una patada en los huevos Bree --dijo, refiriéndose a la mayoría de sus músculos--. Y siempre tienes hambre.
Rodé los ojos y camine a su lado.
Llegamos a la cafetería rápidamente y nos sentamos junto a los chicos.
--¡Al fin! --gritó Daemon--. ¿Qué estaban haciendo chiquillos picarones?
Preguntó Daemon moviendo sus cejas sugestivamente. Austin rió.
--Nada de tu incumbencia --respondí rodando los ojos.
Carter bufó, haciendo reír a Kellan.
¿Qué mierda?
Abrí mi boca para preguntarles y mi teléfono sonó. Atrayendo la mirada de todos en la mesa.
Volví a rodar los ojos y contesté.
--¿Hola?
--Bree, soy yo, Chelsea.
Respondieron al otro lado de la línea.
--¿Qué pasó? --respondí más animada.
--Solo me preguntaba a qué hora debería estar ahí para ver el partido.
Sonreí ignorando las miradas interrogativas de todos.
--Bueno Chelsea, creo que a las cuatro estaría bien. Porque el juego empieza a las cinco y hay que encontrar un buen lugar.
--Eso sería genial --respondió--. No quiero cortar. Mis amigas solo hablan del trasero de no sé quién y me tienen hasta la mierda.
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She's... Different?
Teen FictionCuando Carter era pequeño aprendió que las mujeres mentían, que eran falsas. Conforme crecía sólo comprobaba su teoría sobre las mujeres, pero, para toda regla hay excepción. Bree es nuestra excepción, podríamos decir que ella es... ¿Diferente? La...
