Casey
- Hey, lindura. ¿Necesitas que te lleve?
- Eres muy tonta. - Reí y ella me abrió la puerta del coche de su padre.
- Debe ser horrible estar enamorada de mi. - Bromeó cuando entró al auto.
- La mayor parte del tiempo lo es, pero me gusta aumentar mi ego al ganarte. - Ella se inclinó y me dio un rápido beso.
- Te he extrañado.
- Nos vimos hace dos dias. - Reí y ella se encogió de hombros. - ¿Qué planeas hacer para navidad? - Ella le puso marcha al auto y la observé.
- Supongo que mi padre querrá ir con mis tíos a Austin, cada año hay una reunión familiar.
- Oh.
- ¿Querías invitarme a la cabaña? - Yo le miré sorprendida y ella sonrió. - Dianne me lo ha mencionado, claro que iré contigo.
- Genial, pero quizás debería decirle a mamá que...
- Dile cuando estes lista, yo no tengo problema. - Yo asentí. - ¿Quieres pasar por algo de comida? - Yo negué.
- He comido antes de que llegaras, si como luego no querré cenar.
- Buen punto. - Ella sonrió y detuvo el auto en el aparcamiento del parque. - Es muy probable que no haya mucha gente ya que hoy es el baile, así que mejor para nosotras. - Ella se apresuró a abrir mi puerta y yo le sonreí.
Subimos a muchos juegos y como ella lo supuso, no había mucha gente o al menos adolescentes aunque habían algunas familias no todos subían a los juegos en los cuales estuvimos, cuando mi estómago sonó noté que la noche se había apoderado del lugar.
- Creo que es hora de ir a cenar. - Ella rió y yo me sonrojé. - Hey, cariño es adorable.
- Pues no te rías. - Hice un pequeño puchero.
- Es inevitable, eres tan graciosa. - Fruncí el ceño y ella puso sus manos en mi cintura. - Me haces sonreír todo el tiempo, eso es bueno.
No pude contestarle nada porque ella ya había conectado nuestros labios, pasé mis manos por su cuello y ella sonrió en el beso, me gustaba que hiciera eso porque me gustaba saber que le hacía sonreír. Después de unos segundos la alejé porque estabamos en un lugar bastante público y temía que algún conocido de mamá nos viese, a ella no pareció importarle.
Ella me llevó a cenar a un Burger King y me hizo gracia, siempre he visto como en las películas llevaban a sus citas a cenas elegantes, pero ella era tan diferente y me encantaba, todo lo que era "simple" ella lo hacía especial.
Cuando levanté mi mirada de mi hamburguesa ella me miraba fijamente y temí tener salsa en mi cara, tomé mi teléfono y con el reflejo me observé pero no tenía nada.
- ¿Por qué me miras así?
- Porque creo que estoy completamente enamorada de ti. - Murmuró como si fuera un secreto, como si fuera nuestro pequeño secreto.
- Creo que te amo un poquito. - Confesé sin siquiera pensarlo y ella sonrió.
- Yo creo que te amo bastante.
Y como si fuera una especie de comedia amorosa, una bebida cayó en la cabeza de Andrea e incluso vi como los cubos de hielo entraron en su ropa haciéndole sobresaltar. Cuando miré a la chica que tenía el vaso vacío vi a Tori sorprendida, nunca pensé que ella podría ser así.
- ¿Pero que demonios te pasa? - Gruñó Andrea levantándose para limpiar su ropa, me quité mi jersey y la cubrí con el.
- Perra sucia. Me has quitado al amor de mi vida. - Vi lágrimas en sus ojos y sinceramente no sabía que hacer, Gregor nunca me habló de que esto podría pasarme.
- Yo no te quite nada. - Andrea frunció su ceño.
- Tú y tu padre sólo han traído la desgracia a mi familia.
- No te atrevas a meter a mi padre y a mi familia en esto. - Andrea habló de una manera bastante intimidante e incluso vi como Tori retrocedió.
- ¿Qué harás?, ¿Me golpearás como tu padre lo hacía con mi tía?
- ¡Tú no sabes ni puta mierda! - De un momento a otro Andrea la había empujado y tenían la atención de todo el lugar.
- Andy, por favor. - Murmuré tomando su brazo. - Sólo vamonos.
- Siempre escapas de todo. - Tori gruño. - Sólo eres una cobarde. - Andrea iba a soltarse, pero la sujeté un poco más fuerte y negué.
Lo que menos me esperaba pasó, Kristen vacío dos vasos de alguna bebida sobre Tori con una sonrisa de satisfacción, definitivamente Kristen es una diosa.
- No sabes cuánto quería hacer esto. - Kristen rió y Tori volteó a verla con la boca abierta. - Deja en paz a mi OTP.
- ¿Pensé que a ti también te gustaba Casey?
- Si, pero no por eso seré un perra con ellas, además son adorables. Madura de una vez.
- Tú no eres la más indicada para decirmelo.
Cuando ambas se pusieron a discutir me las arreglé para sacar a Andrea de ahí que estaba más que enfadada y todo su lenguaje corporal me lo decía.
- No sigas enfadada.
- Sólo cállate. - Ella gruñó y yo asentí siguiéndole a su auto. - Lo siento, pero estoy enojada. Sólo necesito unos minutos.
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Sólo tú
Teen FictionCasey nació con el síndrome de Asperger, creció bajo el manto de su madre y clases en casa. Nunca pudo socializar mucho y definitivamente Andrea lo notó. A diferencia de Casey, Andrea ha tenido una vida normal a pesar de los conflictos con sus padr...
