Capítulo 28

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Andrea

Normalmente no era raro que Casey se perdiera en su mundo y no me molestaba, pero llevaba así por media hora, cuando le hablaba aún parecía ida y me aseguré de que no estuviera drogada pero sus ojos se veían normales. Cuando mi madre bajó para irse al jardín trasero a ver las flores ahí reaccionó mi novia y sin decirme nada se fué al jardín trasero.

-¿Greg? - Pregunté apenas respondió el teléfono.

- Supuse que lo sabrías ya que tu me llamaste.

- No tengo tiempo para tus clases de logística, ¿Sabes que le pasa a Casey?

- Pensé que tú lo sabrías, la respuesta a tu pregunta es no lo sé. Ha estado así por días y no me ha hablado mucho, de verdad pensé que tú podrías saberlo. Ya le pregunté a Kristen pero ella tampoco sabe nada, de hecho Casey casi no responde sus mensajes.

- ¿Y Tori?

- ¿Qué tiene?

- ¿Ella podría saberlo?

- No, no lo creo. Casey no confiaba tanto en Tori, Casey no es alguien que confíe sus cosas en otras personas y... - Él se quedó en silencio.

- ¿Gregor?

- Casey confía en los adultos, quizás mis padres sepan. Investigaré y te informo.

- Gracias.

- Denada, cuñis.

Él colgó y yo caminé al patio trasero donde la vi junto a mi madre plantando nuevas flores, ella tenía su sonrisa en su cara mientras mi madre le contaba algo. ¿Desde cuando se llevan tan bien?

Crucé la mirada con mi madre y la desvíe rápidamente, no paso mucho cuando Casey estaba frente a mí con una pequeña sonrisa.

- ¿No quieres unirte?, Camila ha dicho que cuando pequeña lo disfrutabas.

- Si pero ya no soy esa pequeña. - Ella asintió y volvió a un lado de mi madre.

De todas formas decidí sentarme en una de las sillas que estaban cerca de ellas y podía escucharles claramente.

- Una vez pensé en abrir una florería, a Andrea le gustaba ayudarme con el jardín y a ella le gustaba la idea de cuidar muchas flores.

- Aún puede hacerlo. - Casey le sonrió y yo me tensé levemente. - Sería como su legado.

- Si, podría ser una buena idea. - Ella le sonrió a Casey. - ¿Podrías ayudarme también con esas flores?

- ¡Claro! - Ella parecía entusiasta y cruzó su mirada con la mía. - Yo puedo convencer a Andy para que también nos ayude, y a Dianne también.

- Eso sería maravilloso.

- Lo estas haciendo mal... - Murmuré al ver el intento de Casey para arreglar el tronco de un pequeño árbol, ella me miró y alzó una ceja.

Me acerqué a ellas y les ayudé con todo lo que restaba, mi madre se veía algo cansada pero aún así no se quejaba, a pesar de estar muriendo no se veía tan mal, aún.

- Muchas gracias chicas, ahora se ve mejor este jardín, ¿No lo creen? - Casey asintió y yo me encogí de hombros.

- No es como si fuera algo del otro mundo, pero da igual son simples flores.

- Andrea, tú mamá no volverá más por aquí y nosotros volveremos a Dallas. - Yo asentí sin mirar a mi padre. - Ella no volverá a hacernos daño. - Yo sólo volví a asentir. - Nos vamos en tres días, puedes salir con tus amigos si quieres.

- No me importan.

Mi padre no dijo nada y yo me dirigí al patio trasero, observé las flores que junto a mamá habíamos plantado cuando nos mudamos a Miami. Mi madre las había dejado de cuidar y yo sólo lo hacía cuando ella dormía, caminé hacia ellas y las observé por última vez antes de arrancarlas.

- ¡Te odio! - Grité, grité mientras arrancaba los recuerdo de mi madre en esta casa. - ¡Te odio! - Pisé una y otra vez los restos de las flores. - ¡Te odio! - Empecé a destruir el pequeño bonsai que habíamos plantado. - ¡Te odio! - Y por último destruí las rosas que a ella tanto le gustaban, pero sentí unos brazos cargarme lejos de ellas y observé las heridas en mis piernas a causa de las espinas. - ¡Le odio!

- Shh... Tranquila, ella no volverá a hacerte daño.

- Si es así como lo ves, nunca sabrás apreciar lo que tienes. -Mi madre me sonrió y sentí como mi sangre empezaba a arder.

- ¿Y tú lo hiciste?

- Yo también las veía como simples flores. - Murmuró antes de entrar, suspiré pesadamente.

- Tengo que hablarte de algo. - Miré a Casey y yo asentí. - Me ha llegado una invitación de una universidad especializada en tecnología. - Yo sonreí inmensamente.

- Eso es genial, cariño. - Yo le abracé rápidamente porque sabía que ella me iba a separar cuando sentí su cuerpo tensarse. - ¿Por qué no estas feliz? - Vi como ella hacia una mueca.

- Porque no esta en Dallas.

- Hey, eso no es un problema para mí. No importa si unos cuantos estados nos separan.

- ¿Y qué tal un continente?

Si mi madre me había hecho sentir fuego en la sangre, Casey la había congelado y mi cuerpo reaccionó ante ello y sólo vi una pantalla negra antes de sentir mi cuerpo más pesado de lo normal.

Sólo túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora