Andrea
Tener un tablón para el horario de Cass era algo nuevo para mí pero era de bastante ayuda con todo junto a la alarma de mi teléfono. Miré las escaleras donde ella bajaba bostezando, sonreí levemente antes de recibir un rápido beso de su parte antes de que se fuera al baño del primer piso donde estaban sus vitaminas.
- ¿Cómo te ha ido en el trabajo? – Le escuché hablar.
- Bastante bien, los ingresos subieron gracias a ti.
Me fui a la cocina para preparar la cena y le escuché hablando con Mario como cada día dejándolo ir al patio para irse a jugar con él. Miré las verduras que estaba picando y suspiré cansada, estaba agotada pero sabía que tenía que cumplir con los horarios de Casey antes de poder dormir.
- Andy. – Miré a Casey que se puso a mi lado tomando mi mano. - ¿Estas cansada?
- ¿Qué te hace pensar eso? – Sonreí falsamente.
- Has suspirado 10 veces desde que llegaste a casa, has venido directo a la cocina porque quieres descansar lo más pronto posible y tienes una mirada cansada. – Ella tomó mi cara entre sus manos y ahora si sonreí sinceramente. – Puedo terminar la cena yo, he visto tutoriales en internet. – Yo reí levemente. – No te rías.
- ¿Puedo dejártelo? – Ella asintió. - ¿Puedes no jugar esta noche y acurrucarte conmigo?
- Sí. – Me sorprendió que aceptara en un segundo sin dudarlo.
Al parecer sus tutoriales en internet sirvieron ya que era un gran avance en su nulo talento en la cocina, cenamos entre mis bromas de lo que podría empezar a cocinar y que debería abrir un restaurant lo que le hacía gracia o solo reía por pena, da igual. Luego de lavar los platos subimos y nos cambiamos a nuestros pijamas.
- ¿No has pensado en abrir otra tienda?
- ¿Otra tienda?
- Expansión. – Ella se tiró en la cama mirándome. – Una cadena de florerías "Camila", genial ¿No?
- Lo tendría que pensar. – Me acosté a su lado para cuando me iba a acomodar en su pecho, ella se levantó a por su ropa buscando algo en los bolsillos del pantalón que estuvo llevando. - ¿Qué buscas?
- Algo que he encontrado esta tarde. – Ella mordió su labio sacando un papel de su bolsillo, ella me lo tendió y le sonreí antes de abrirlo.
Al ver que era, sinceramente en cosa de dos segundos las lágrimas empezaron a formarse en mis ojos. Pensé que la había perdido.
Era la foto que tenía con mis padres y Casey. Y mamá se veía tan feliz a pesar de saber lo que le esperaba.
- Hey, no llores. – Ella me abrazo y busque el refugio que ella siempre me había dado. – Andy.
- Lo siento, es solo que le extraño tanto. – Murmuré siendo honesta con alguien. – En unos días hubiese sido su cumpleaños. – Casey tomó mi cara entre sus manos.
- Podemos ir a verla si quieres.
- Yo nunca he ido al cementerio a verle. – Confesé, ni siquiera para el funeral me presente y papá parecía haberlo entendido.
- Siempre hay una primera vez para todo, puede ser cuando quieras. Yo siempre te acompañare. – Ella besó mis labios y suspiré. – Andrea, yo estoy haciendo un gran esfuerzo para mejorar, ¿Podrías hacer lo mismo?
- ¿Cómo?
- Me refiero a que podrías tomar una terapia, solo si te sientes cómoda con eso. A veces te ves tan triste que me preocupa.
- Lo pensaré, ¿Si? – Ella asintió con una sonrisa mientras limpiaba las últimas lagrimas que caían. – Eres lo mejor que me pudo pasar.
- Yo también te amo. – Sonreí.
- Solo tú me entiendes.
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Sólo tú
Teen FictionCasey nació con el síndrome de Asperger, creció bajo el manto de su madre y clases en casa. Nunca pudo socializar mucho y definitivamente Andrea lo notó. A diferencia de Casey, Andrea ha tenido una vida normal a pesar de los conflictos con sus padr...
