Andrea
Me tiré sobre el nuevo sofá y suspire mirando el anillo en mi mano, esto era como un sueño. Luego de la boda compramos una nueva casa, una casa un poco más grande y con piscina como a Casey le gustaba. Cada una tenía su espacio en la casa como también teníamos espacios compartidos.
- Has llegado temprano. – Cass besó mi mejilla mientras pasaba sus brazos por mis hombros.
- Si, desde que contrate a los hermanos Harris se me ha hecho más fácil manejar dos tiendas. Tendré que buscar a más personal si planeo seguir abriendo tiendas y tener hijos contigo. – Ella se separó rápidamente, nunca habíamos hablado de aumentar el número de nuestra familia y eso parecía no gustarle por la reacción que acaba de tener.
- ¿Quieres tener hijos?
- ¿Tu no? – Le miré y ella se quedó en silencio. - ¿Hablas en serio?
- No he dicho nada.
- Pero tu lenguaje corporal me lo dice todo. – Le vi hacer una mueca mientras revolvía su cabello. – Casey no te digo que tengamos un hijo en unos meses, apenas nos hemos casado hace 3 meses y estamos creando nuestros proyectos.
- Yo no quiero tener hijos. – Ella me miró y yo fruncí el ceño.
- ¿Nunca?
- Nunca.
- ¿Por qué?
- Soy un desastre, yo apenas puedo cuidar a Mario y es porque es un gato perezoso. Y tener a un bebé y a mí no es una buena combinación, ¿Qué pasaría si le pasa algo y no sé manejarlo?, me daría una crisis en cosa de segundos y cuando crezca no podré ser como una "madre" normal, ni siquiera seriamos una familia normal.
- ¿Y quién es normal en esta vida? – Ella se dio la vuelta y se fue a la cocina, suspiré y tomé mi cara entre mis manos.
Si algo había aprendido de Casey en todo el tiempo en el que hemos estado juntas es que ella siempre se había puesto estas barreras por su condición, siempre me había costado que viera que ella era un persona como las demás y podía hacer lo mismo que los otros, quizás le podía costar un poco más algunas veces pero las podía hacer.
Entré a la cocina donde ella tomaba un vaso de agua con la mirada perdida.
- Hay muchos padres que no quieren a sus hijos, los maltratan, los insultan, los oprimen, los ignoran, los hacen odiarse a sí mismos. – Ella me miro. – Hay padres que nunca debieron serlo. Tú puedes ser una excelente madre, ¿Sabes cómo lo sé? – Ella negó. – Porque mírame, tu amor me ha hecho una persona muy distante a la que pude ser sin ti. Tu corazón inunda de amor a los otros porque tú no odias y si un niño puede crecer con eso, el trabajo de sus padres está más que hecho.
- ¿Y qué pasa si se avergüenza de cómo soy? – Vi las lágrimas que se formaban en sus ojos.
- ¿Cómo se avergonzaría de ti? – Le abracé. – Estoy segura que estaría más que orgulloso de tener a una madre tan genial como lo serias tú. – Acaricie su cabello.
- Esta bien. – Murmuró y le mire. – Pero quiero adoptar. – Alce una ceja.
- ¿Adoptar? – Ella asintió.
- Quiero darle la oportunidad a un niño o niña, quiero darle amor a un niño que lo necesite. – Yo sonreí.
- Ves, te lo he dicho. Tienes un gran corazón. – Ella tomó mi cara entre sus manos pero no me besó, si no que se quedó mirándome. A veces hacia eso pero no me molestaba, de hecho me hacía sentir bien la mirada que me daba, podía sentir su amor. - ¿Qué?
- No hay palabra que describa lo que siento por ti, ni siquiera te amo puede definirlo. – Sonreí levemente. – Todo lo que te haga feliz a ti, me hará feliz. – Murmuró uniendo nuestras frentes, cerré mis ojos.
- A veces todo esto es como un sueño.
- Si es así espero nunca despertar.
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Sólo tú
Fiksi RemajaCasey nació con el síndrome de Asperger, creció bajo el manto de su madre y clases en casa. Nunca pudo socializar mucho y definitivamente Andrea lo notó. A diferencia de Casey, Andrea ha tenido una vida normal a pesar de los conflictos con sus padr...
