Capítulo 46

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Andrea

Entré a la florería y vi a una gran cantidad de personas, que extraño. Carlos atendía a unos cuantos y Casey estaba en la caja registradora recibiendo el dinero. ¿Qué es lo que pasa?

- Jefa, ¿Qué haces acá? - Carlos envolvía un racimo.

- He venido a por Casey y la verdad a ver como iban las cosas, parece que están muy ocupados.

- Bueno, podrías ayudarme. Casey ha abierto una página online y de pronto toda esta gente vino durante estos días que has estado ocupada. - Tomé mi delantal y fui a atender algunos clientes.

Casey parecía muy concentrada en la caja registradora, seguramente para no dar mal el cambio.

- Muchas gracias. - El último cliente se fué justo a tiempo para el horario de cierre.

- Muy bien, Cass. - Pasé mi brazo por sus hombres y besé su sien.

- Gracias por venir, has hecho que sea todo más rápido.

- Gracias por traer a toda esta gente. - Ella sonrió y me separé de ella para ir a cerrar la puerta para evitar que vinieran más.

- ¡Hey, por favor espera! - Un chico corría creo que a toda la velocidad que podía.

- Lo siento, ya cerramos.

- No, no, por favor sólo necesito unas margaritas, por favor te daré el doble, lo que quieras pero las necesito.

- Pasa, pero tendrás que salir por la puerta trasera. - Él asintió y entró rápidamente, cerré la puerta y las ventanas.

- Muchas gracias, en serio. Necesito ese ramo para mi novia, hoy le pediré matrimonio y para nosotros las margaritas son muy especiales. - Asentí tomando unas margaritas para armar el ramo. Cuando me voltié mi corazón se detuvo.

Tiré el ramo al suelo y corrí al pasillo en donde Casey estaba en el suelo.

- ¡Carlos dale las malditas flores! - Grité tomando a Casey en mis brazos con algo de dificultad.

El chico al ver el estado de mi novia me ayudo a llevarle al auto, se ofreció a conducir pero negué. Conduje lo más rápido que podía dentro de la ciudad mientras trataba de llamar al número de Lauren, la madre de Casey pero ella no contestaba.

- Hola, emergencias. Estoy apunto de llegar al hospital, mi novia esta inconsciente y no sé que pudo provocarlo. - Colgué apenas escuché que me esperarían y alcancé a frenar en la entrada del hospital.

Unos paramédicos sacaron a Casey y se la llevaron en una camilla, bajé rápidamente y sin importarme los guardias ni las enfermeras, fui a la oficina de Lauren West. Ella al verme parecía más que sorprendida.

- Es Casey, no sé que es lo que ha pasado. Ya lo estan viendo pero tengo miedo.

Cuando una madre tendría que estar más que afectada por su hija, ella era la que me estaba conteniendo en medio de mi crisis. No podía perderla a ella también, no podía volver a perderla ahora que había vuelto a mi. No podría vivir en un mundo sin ella.

- Familiares de Casey West. - Con su madre nos levantamos de los asientos de la sala de espera. - Lauren, ella esta anémica. ¿Sabes si se alimenta bien?

- Ella vive con su hermano. - Lauren suspiró.

- Ambos no son buenos en la cocina y Casey se encierra en su mundo por horas, - Expliqué. - es posible que no lleve una dieta equilibrada.

- Pues deberá tenerla, su nivel de estrés y otros factores pueden llevarla a colapsar, esa anemia mal tratada puede traer peores cosas. - Su madre asintió y yo suspiré, debí cuidarle mejor. - Pueden verle, ya esta consciente pero no la agobien mucho.

- Gracias Marcus. - El viejo doctor asintió yéndose.

Su madre fue la primera en pasar y sabía que aunque le dijeran que no le agobiara, lo estaba haciendo en este momento. Lauren salió y me dijo que si podía llevar a Casey a casa y yo sólo asentí antes de entrar en su habitación.

- ¿Me regañaras? - Yo negué antes de correr a abrazarle como podía. - Andy, estoy bien.

- No lo estas. Me has asustado demasiado, casi me da algo en el corazón al verte ahí tirada en el suelo inconsciente.

- Lo siento.

- Te iras un tiempo a mi casa, no dejaré que algo así pueda volver a pasar.

- Pero Gregor...

- No me importa en este momento, sé que te quiere pero él no esta apto para cuidarte.

- Pero tus exámenes...

- Ya estan por acabar, me da igual lo que digas Casey. No permitiré que me dejes de nuevo. - Ella bajó su mirada antes de asentir.

- Lamento asustarte.

- Trata de no hacerlo de nuevo. - Ella asintió y yo acaricié su cara con mis manos.

- Mañana me darán de alta, vuelve a casa y descansa un poco. - Ella tomó mi mano que estaba en su mejilla. - ¿Si?

- No quiero volver a casa sabiendo que estas aquí.

- Hey, es un hospital. Es seguro. - Ella me sonrió.

Tomé sus labios entre los mios y suspiré sobre ellos, ella seguía aquí. La puerta se abrió y me giré para ver a Gregor que tenía una cara de asombro bastante graciosa.

- ¿Qué haces acá?

- ¿Qué parece que hago?

- Parece como si interrumpía algo.

- Lo hacías. - Casey habló y yo sonreí levemente.

- Vendré mañana por ti, ¿Si? - Casey asintió y yo dejé un corto beso en sus labios antes de irme ante la mirada atónita de Gregor.

- Si, tenemos que hablar. - Escuché su voz y yo sólo reí levemente.

Cuando iba al ascensor vi la habitación 308, estaba vacía. Y pensar que ahí estuvo una semana mi madre antes de morir, un escalofrío pasó por mi cuerpo. Debía irme.

Sólo túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora