Andrea
- ¿Estás segura de salir con alguien así? - Levanté la vista de mi desayuno y miré a mi padre que pareció arrepentirse de inmediato de sus palabras ante mi mirada. - Sólo digo que el síndrome de Asperger es algo complicado de tratar.
- Hasta el momento no ha sido algo que nos sea obstáculo. Por favor, no hagas esos comentarios en el almuerzo, también estará Dianne junto a Gregor y no creo que a ellos les agrade mucho todo lo que digas.
- Bien, lo lamento sólo trato de entenderlo todo. - Yo asentí antes de dirigirme al lavado. - ¿Has hablado con tu madre? - Detuve mi paso antes de volver a lo mio.
- Si.
- ¿Cómo va todo?
- ¿No habla contigo también? - Lo miré por sobre mi hombro y él tenía la vista en el periódico.
- Lo hace pero sólo quiero saber como van sus asuntos.
- No hay asuntos.
- Andrea, es tu madre.
- Una madre no debería dejarle cicatrices a su hija, ella es quien debe curarlas. - Terminé de lavar mi plato antes de dejarlo con algo de violencia en la encimera.
- Hey, por favor relajate...
- No me pidas que me relaje cuando dices algo así, porque si no mal recuerdo ella también te hizo daño a ti. - Vi como sus ojos se oscurecieron y me arrepentí. - Lo siento.
- No, esta bien. Tienes razón, de todas formas gracias por ayudarle a salir adelante.
- No es nada. - Murmuré.
Mi padre se fué a su despacho y la culpa me consumió, no debí decir eso, sé que mi padre igual salió dañado de toda esa situación y no pensé nada antes de decirlo. Caminé a su despacho y toqué la puerta, no recibí respuesta pero de todas formas entre, él estaba sentado en su silla viendo unos papeles.
- Papá, lo lamento... - Él negó.
- Yo lo siento, tú eres quien pasó la peor parte de todo y no es que se me olvide, es sólo que no quiero recordarlo porque fui un inútil.
- Claro que no, tu tenías que trabajar y estabas cansado, no te culpo de nada de lo que paso. - Vi como él se levantó y me atrajo en sus brazos.
- Eres mi princesa, siempre lo seras. - Murmuró y yo asentí. - Yo te dije cuando te tomé en mis brazos que te protegería de todo pero...
- Papá, no quiero darle más importancia al tema. - Él me soltó de sus brazos antes de asentir.
Escuche el odioso timbre de la casa y él volvió a su trabajo, ese era su escape. Fui a ver quién era y resulto ser a quien estaba esperando para el almuerzo.
- Hemos traído helado y a tu chica. - Dianne pasó sin esperar ni un segundo.
- Hey, iré a tu baño. - Greg siguió el camino de su novia y miré a Casey con una sonrisa.
- Hola Andy. - Ella me miró con una sonrisa.
- Hola Cass, me agrada verte hoy.
- Eso espero, porque estaré contigo casi todo el día. - La dejé pasar y ella observó la casa.
No estaba mal, mi padre era muy preocupado de la apariencia de la casa, aunque no hay muchas fotos familiares como en una casa común en cambio habían muchos cuadros de arte que me fascinaban, y mi padre se encargó de arreglar la casa para que sea cómoda para ambos, así en la sala había una gran pantalla, sus videojuegos y un gran equipo de música.
- Tienes una casa algo friki. Es como la de Dianne. - Miré mal a Gregor mientras nos sentábamos en la sala.
- Bueno, no es como si la habitación de Cass fuera la más común y puedo asegurar que tú desearías tener algo así. - Él se encogió de hombros.
- ¿Mi habitación no es común? -Miré a Casey rápidamente quien bajó la mirada.
- No lo es, pero es cómoda y a ti te gusta, además lo fuera de lo común es genial. - Ella sonrió.
- Aduladora. - Dianne murmuró.
- ¿Pero a quién tenemos acá? - Miré a mi padre quién tenia una sonrisa.
- Hola señor West. - Gregor se levantó para estrechar sus manos.
- Diganme Alex, me hacen sentir viejo.
- Lo eres. - Bromee y él miró a Casey que parecía nerviosa, se levantó y estiró su mano, mi padre me observó y yo asentí. Él aceptó su mano y le regaló una sonrisa.
- Tu eres Casey, tú no me conoces pero yo si.
- ¡Papá!
- Pero si me hablas siempre de ella. - Bromeó.
- Papá me estas avergonzando. - Gruñi.
- Eso lo haces por ti sola. - Dianne me molestó y yo fruncí el ceño.
- Creo que es lindo. - Ella bajó la mirada y no pude evitar sonrojarme, ¿Por qué se me ocurrió invitarles a almorzar? - Yo también le hablo de ti a mi papá
Ya lo recuerdo, sólo por ella.
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Sólo tú
Novela JuvenilCasey nació con el síndrome de Asperger, creció bajo el manto de su madre y clases en casa. Nunca pudo socializar mucho y definitivamente Andrea lo notó. A diferencia de Casey, Andrea ha tenido una vida normal a pesar de los conflictos con sus padr...
