Capítulo 26

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Andrea

Sentí un delicioso olor venir de la cocina y lo único que indicaba aquello es que mi madre estaba cocinando, ella era muy buena cocinera al menos cuando cocinaba algo en casa. A pesar de que el olor me llamaba salí de casa a la parada de autobuses, decidí visitar a Casey que luego de las fiestas no pude verle demasiado por mi periodo de exámenes.

Cuando llegué a su casa vi a su padre arreglando el auto, al saludarle él me dejó pasar por la cochera que daba a la cocina donde estaba su madre cocinando, ella me sonrió y me indicó que estaba arriba. Al subir entré con cuidado y la noté concentrada en el videojuego que jugaba.

- Wendy, eres genial. - Yo alcé una ceja y me acerqué lentamente a donde ella estaba. - No me molestaría, luego te doy mi número.

- ¿A quién le darás tu número, mi amor? - Me apoyé en sus hombros y ella se sobresaltó, besé su mejilla y ella sonrió volviendo a jugar.

- A Wendy, por cierto luego te hablo Wendy. - Vi como corto su llamada y se quitaba los auriculares.

- ¿Quién es Wendy?

- Una amiga de Inglaterra. -Yo alcé una ceja. - Ella también juega videojuegos y es muy buena.

- ¿La conociste en tus videojuegos? - Ella negó.

- Desde la convención de videojuegos mis seguidores en Twitter aumentaron y siempre me dejan sus nombres de usuarios.

- Deberíamos tener un canal en YouTube. - Ella negó.

- No, no es lo mío y no me gustan las cámaras. - Ella giró su silla y me senté en su regazo, sonreí al ver como sus mejillas se teñían de rojo.

- ¿Cuando dejarás de sonrojarte?

- No lo sé.

- Venía a hacerte una invitación para el viernes, Tom quiere ir al recital de su hermana y nos ha pedido que le hagamos compañía, luego iremos por una pizza y eso.

- Esta bien. - Ella sonrió.

Capturé sus labios en un suave beso pero cuando sentí su mano acariciar mi abdomen me sorprendió, pero aún más el hecho de que su lengua me pedía permiso para entrar en mi boca, eso era nuevo. Claramente accedí y ella estaba tomando todo el control de la situación, me gustaba. Sentí sus uñas pasar por mi piel y me estremecí.

- Hey chicas, mamá... ¡Oh diablos, poned el seguro la próxima! - Yo me levanté rápidamente y arreglé mi polera. - Sólo venía para decirles que el almuerzo ya está.

Casey tenía la mirada en el piso hasta que se fue su hermano, vi como una sonrisa creció en su cara y yo suspiré.

- Ya vamos, pequeña pervertida. - Tomé su mano arrastrándola hacía las escaleras donde ella me detuvo.

- ¿Podemos volver a hacer eso? - Yo sonreí.

- Las veces que tu quieras. - Ella sonrió y me besó rápidamente antes de correr a la mesa.

Su madre había cocinado un poco de pasta, no estuvo mucho en casa porque tenía que ir a su trabajo, ella trabaja cada día en el hospital ya que era la jefa del departamento de salud general, me sorprendía como podía equilibrar su vida.

- ¿Vienen a ver una película con nosotros?

Ambas asentimos y nos sentamos en el sofa juntas, Gregor se sentó con su padre y Casey se acomodó en mi pecho y una manta sobre nuestros cuerpos. No paso mucho cuando Casey volvió a besarme como lo hizo en su habitación, me sentí un poco rara por la presencia de su padre y hermano.

- Cass. - Murmuré.

- ¿Qué?

- No ahora.

- Oh. - Ella se alejó levemente pero tomé su cara entre mis manos para darle un rápido beso en sus labios y su nariz.

Ya había perdido el hilo de la película así que me dediqué a acariciar el cabello de mi novia, pero al parecer eso relajaba demasiado a Casey porque se durmió ahí. Luego de la película su padre volvió al garage y Gregor se marchó a su habitación, supongo.

- Tori. - Le escuché murmurar. No pude evitar fruncir el ceño.

- ¿Qué diablos? - La moví levemente y ella abrió sus ojos lentamente con una sonrisa.

- Sigues aquí... - Ella besó mi mejilla.

- ¿Qué soñabas?

- Soñaba contigo. - Yo alcé una ceja. - ¿Qué?

- Nada.

- Venga, dímelo. - Ella hizo un puchero.

- Hablas dormida. - Murmuré y ella parecía confundida. - Nombraste a Tori.

- Soñaba que podíamos ser amigas con Tori y Kristen, ¿Eso esta mal?

- Tienes un corazón tan puro. - Acaricie su mejilla y ella sonrió. - ¿Cómo puedes enamorarme cada día?

- Supongo que porque soy muy linda y tengo dinero. - Yo reí levemente, amaba su sentido del humor.

Atrape sus labios entre los mios con cuidado pero nuestro beso no duró mucho ante el sonido de una garganta aclarandose.

- Oh, mier...

- ¡Es una mala palabra! - Casey me interrumpió antes de separarse de mi.

- Creo que debemos hablar.

- Si, mamá. - Ella bajó la mirada y suspiré.

Sólo túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora