Capítulo 29

15.2K 1K 132
                                        

Casey

Sentí golpes en mi puerta pero no dije nada, sabía que de todas formas iban a entrar, le puse pausa a mi videojuego en el momento en que la puerta se abrió y me voltié.

- Hey, has despertado. - Ella frunció el ceño.

- Me hubiese gustado que al despertar aún estuvieras ahí.

- Mamá dijo que era mejor darte tu espacio, podías volver a desmayarte. - Me encogí de hombros y ella empezó a acercarse a mi.

- ¿Aceptarás la beca? - Yo desvíe la mirada.

- No lo sé, sería una buena oportunidad para mí. Japón es el creador de muchos buenos videojuegos.

- ¿Cuando te irías?

- En un mes. - Murmuré y me levanté rápidamente por miedo de que volviera a desmayarse.

- ¿Qué hay de nosotras?

- Según lo que me dijeron serían máximo 2 años. Si quieres terminar con esto lo entenderé.

- 2 años... - Murmuró. - Creo que si esperé 16 años para estar contigo, puedo estar dos años.

- ¿En serio? - Ella asintió.

- Sólo promete que pase lo que pase en dos años volverás para quedarte.

- Promesa. - Le sonreí.

- Eres tan inteligente. - Ella tomó mi cara entre sus manos. - Y tan torpe a veces. - Yo sonreí. - Tendremos que aprovechar este mes juntas.

- Eso esta claro, pero quiero... quiero que hagamos algo juntas antes de irme. - Ella me miró confundida. - Si no quieres, esta bien.

- Sólo dilo.

- Quiero patinar sobre hielo a tu lado.

- Cuando quieras. - Yo sonreí.

- En realidad cuando ambas tengamos tiempo libre, tendré que ir con mi terapeuta.

- ¿Terapeuta? - Asentí.

- Lo había dejado, pero mamá piensa que es lo mejor, todos los cambios que vienen y no tener a nadie allá pueden darme demasiada ansiedad, tengo que controlarme.

- Si es por tu bien, arreglaremos los horarios. - Ella besó mi frente.

- ¿Te he dicho que estoy enamorada de ti?

- Una que otra vez.

Yo la besé y sonreí sobre sus labios, pero ella se separó levemente de mi. La miré confundida ya que algo parecía preocuparle.

- ¿Puedes hacerme otra promesa? - Yo asentí.

- Las que quieras.

- Dime por favor que no me dejarás por alguien más, entiendo que quizás te canses pero por favor no nos rindamos. Si quieres dejarlo, esta bien pero que no sea por alguien más. - Yo la observé y asentí.

- No creo poder enamorarme de alguien más. Estoy lo suficientemente enamorada de ti como para pensar en alguien más. - Ella sonrió. - Ya que estamos en esto, también necesito que me prometas algo.

- Claro.

- Intenta arreglar las cosas con tu madre. - Ella se separó completamente de mi.

- No puedes pedirme eso.

- Ella esta muriéndose, Andy ella esta arrepentida y sólo quiere pasar sus últimos días contigo. - Vi como sus ojos se inundaban de lágrimas. - No es necesario que la perdones al cien por ciento, solo quizás un uno por ciento. - Hice un leve mueca pero ella negó.

- ¡¿Es que nadie lo entiende?! - Yo me asusté ante su grito. - ¡Ella me daño!

- Tienes que cerrar cicatrices, tú misma sigues manteniendola abierta. - Ella me observó y yo la atraje en mis brazos. Vi a sus espaldas a Gregor y le hice una seña para que supiera que todo estaba bien. - Andy, sé que no debería meterme en esto pero ella trata de...

- Lo sé. - Ella murmuró entre sus sollozos. - Sólo pienso que quizás si aún no le perdono ella no morirá. - Algo dentro de mi dolió un poco. - No quiero que muera, ella ni siquiera ha abierto su florería aún. Ella era una excelente madre cuando estaba sobria, ¿Sabes?

- Me lo imagino, cariño. - Besé su sien y sentí como se relajaba en mis brazos.

- Lo prometo. - Sonreí. - Te amo. - Escuché de nuevo un sollozo y me sentí confundida.

- ¿Por qué vuelves a llorar?

- Porque dos de las mujeres más importantes de mi vida me dejarán.

- Yo no te dejaré, sólo me iré a Japón por un tiempo pero siempre estaré aquí. - Toqué su pecho en el punto que se encuentra el corazón. - ¿Sabés por qué? - Ella negó. - Porque sólo tú me amas de esta forma, sólo tú me has hecho amar a alguien así y sólo tú eres la razón por la cual me esforzaré más que nada para volver en el menor tiempo posible.

- Cuando vaya a visitarte quiero que vayamos a una de esas salas de juegos. - Murmuró secando sus lágrimas y yo asentí con una sonrisa. - Te patearé el trasero.

- ¿Qué planeas luego de la escuela?

- Aún me queda un año para averiguarlo. - Ella sonrió. - Quizás estudie fotografía.

- Serías una excelente fotógrafa. - Ella sonrió

- Lo sé, ¿No?

Sólo túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora