Casey
Miré el gimnasio perfectamente arreglado con maquinaria para todos los jugadores presentes, era magnífico aunque había mucha gente no me importaba, además sabía que nada malo me pasaría porque tenía a mi hermano y Dianne.
- ¿Por donde empezamos? - Andrea me miró esperando una respuesta y yo le indique la parte de los clásicos.
Jugamos un montón de videojuegos y vi a algunos youtubers pero no me interesaban, yo era mejor que muchos de ellos. Vi como había un reto contra un chico, quien le ganara en King of Fighter se ganaba un gran peluche de Mario, nadie parecía ganarle y vi como Andrea observaba el enorme peluche.
- ¿Te gusta Mario?
- Mi padre me heredó una obsesión hacia él. - Yo asentí y con algo de vergüenza me acerqué al chico que tomaba agua. Mi hermano junto a Dianne me miraron asombrados antes de sonreírme.
- Oh, hola. ¿Quieres un autógrafo? - Yo negué
- Vengo por el desafío. - Él parecía no creerlo.
- Pero eres una chica. - Fruncí el ceño bajando la mirada.
- ¿Y qué?, la chica podemos hacer lo de los chicos. - Él se encogió de hombros.
- Pues demuéstralo, suerte. - Me entregó el control y yo me senté a su lado, escuché como se formo un silencio mientras elegiamos personajes.
El primer round lo gane con un perfecto y noté como la vena de su cuello aparecía, el segundo round le di algo de ventaja pero la voz de Andrea me hizo ganar.
- ¡Tú puedes Cass! - Y todo el equipo del chico fue vencido.
- Tienes que darme tu nombre de usuario. - Él chico se acercó a mi.
- Buscame por KaosCass. - Sonreí y él asintió, me entregaron el peluche y bajé rápidamente para entregárselo a Andrea. - ¿Te gusta?
- Eres la mejor. - Ella beso mi mejilla y yo sonreí.
Vi como todos nos miraban y no encontraba a Greg ni a Dianne, suspiré algo nerviosa antes de notar que sus miradas no eran sólo de interés y me molestó que miraran de aquella forma a Andrea.
- ¿Celosa?
- ¿Cómo? - La miré confundida.
- Haz tomado mi mano. - Sonrió y era cierto, cuando la iba a soltar ella me dió un apretón. - No, esta bien. Greg y Dianne fueron a comer. - Observé su sonrisa antes de mirar sus ojos.
Ella era muy linda y me hacía sentir comoda, ella me hacía sentir en paz y normal.
- ¿Pasa algo? - Preguntó mientras caminabamos.
- Quiero besarte. - ¿Yo dije eso?, ella se detuvo y me observó con una gran sonrisa. Seguimos caminando hasta que llegamos al baño de chicas que estaba casi vacío.
Yo la esperé afuera y suspiré, ella me gustaba y no podían culparme pero yo nunca le podría ofrecer una relación normal, ahora podía aceptar su contacto pero, ¿Qué pasaría luego?
- ¿Qué pasa por tu mente? - Ella apareció con una sonrisa.
- Sólo tú.
- Bien, hoy estas muy coqueta y me gusta. - Yo me ruboricé. - Venga, vamos a dejar a este Mario al auto de tu hermano para poder caminar tranquilas. - Yo asentí.
Esta vez yo no tomé su mano ni ella lo hizo, en realidad me molestó un poco, ya me había acostumbrado a esa calidez que tiene en sus manos. Ella abrió el auto con un broche y ella me hizo una seña para que guardara el secreto y yo asentí. Ella cerró la puerta cuando dejó al gran Mario dentro y me observó.
- ¿Así que quieres besarme? - Yo bajé la mirada. - Yo también quiero hacerlo desde hace mucho.
- Yo no soy buena en eso.
- Pues te enseñaré. - Tomó mi cintura antes de presionarme contra el auto.
Sentí su respiración cerca de la mía y sus labios rozando los míos, fue un simple contacto con sus labios pero esto era tan diferente a los besos que me dio Tori, esto no era torpe ni presionado, era tranquilo y sin presión alguna, ella esperaba que me acostumbrara al contacto y se lo agradecí.
- Oh mi...
- Dios. - Escuché la voz de mi hermano y separé rápidamente a Andrea haciéndole caer al suelo.
- Auch.
- Lo siento. - Me apresuré a decir tapando mi cara entre mis manos, esto era vergonzoso.
- Y yo que pensaba que algo te había pasado pero estabas haciendo de las tuyas. - Greg me molestó y quité mis manos de la cara para mirar a Andrea esperando que no estuviera molesta pero ella tenía una sonrisa.
- Bueno, recién estabamos empezando si nos hubiesen dejado unos minutos más. - Ella se encogió de hombros haciendolos reír.
- ¿Cómo lo dejaron adentro? - Yo miré a Andrea.
- Dejaste una puerta abierta, descuidado.
- Oh, que bueno que sólo tú te diste cuenta de eso. - Ella se volvió a encoger de hombros y yo sonreí, si mi hermano sabía que forzó la puerta ella estaría muerta. - Bueno las dejamos, tortolitas.
- Nos vemos luego. - Dianne siguió a mi hermano sin antes guiñarnos un ojo.
- Entonces, ¿En qué nos quedamos? - Ella sonrió y yo me ruboricé antes de bajar la mirada. - Si quieres podemos llevarlo con mas calma.
- Por favor...
- No es un favor, tranquila no me molesta. - Sentí sus labios en mi sien y sonreí.
- Gracias.
- Que no es un favor. - Ella sonrió y yo asentí.
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Sólo tú
Fiksi RemajaCasey nació con el síndrome de Asperger, creció bajo el manto de su madre y clases en casa. Nunca pudo socializar mucho y definitivamente Andrea lo notó. A diferencia de Casey, Andrea ha tenido una vida normal a pesar de los conflictos con sus padr...
