Capítulo 12 - Lo Siento...

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Ya había pasado un mes y aún no podía creer que hubiera sido Kristin

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Ya había pasado un mes y aún no podía creer que hubiera sido Kristin... Dios, ¡Kristin! que mi mejor amiga acabara con la vida de mis padres y mucho menos que hubiera sido capaz de hacerlo frente a mis ojos. Hubiera podido creerlo de otra persona, pero no de ella.

En todo ese mes que había pasado, no quise salir en ningún momento de mi habitación.

Mark respetó mi espacio, y la verdad se lo agradecí. Aunque últimamente no me sentía cómoda con su presencia.

No me sentía segura.

Sentía que con él corría más peligro.

¿Y si mis padres si estaban vivos? Mark dijo que Martin podía hacerme ver lo que él quisiera.

¿De qué anillo hablaba tanto Martin? ¿Por qué mis padres no me dijeron nada? ¿Por qué prefirieron que los asesinaran? ¿Ellos ya conocían a Mark? ¿Yo tengo el anillo? ¿Mis padres pertenecían a la secta?

Me iba a volver loca con tantas preguntas que no tenían respuesta.

Las lágrimas amenazaban con volver a salir por décima vez en el día.

—Cariño, ¿deseas comer algo? —esa era la voz de Mark, interrumpiendo mis pensamientos y evitando que vuelva a llorar.

—No, muchas gracias.

—Estoy preocupado por ti. No quieres comer, no quieres salir, ni siquiera quieres hablar.

Mark se acercó lentamente a mí, pero se paró en seco, dudoso.

—Estoy bien.

La verdad es que no. No estaba para nada bien. Desde que Mark apareció en mi vida, ya no sabía lo que era estar bien.

Mark se sentó frente a mí en el borde de la cama. Me tomó la cara con sus dos manos, haciendo que lo mirara directamente a los ojos. Me iba a besar, no quise.

Agaché la cabeza bruscamente, más brusca de lo que quería.

—¿Qué pasa contigo, Yulian? —comenzó a levantar la voz.

Alcé la mirada.

Tenía sus ojos marrones mirándome, como si con cada mirada pudiera ver dentro de mí. Cuando me miraba así sentía como si estuviera desnuda frente a él.

—¡Desde que apareciste en mi vida, solo me han pasado desgracias! —suspiré. No iba a permitir que me viera llorar. Eso lo ponía tenso, y él no sabía cómo manejar la situación.

—¿De verdad? —preguntó, decepcionado.

—Sí, bueno no. La verdad no sé, pero desde que te conocí nada está bien, ni siquiera conmigo misma.

Mark no decía nada; solo se limitaba a mirarme.

Se levantó y salió de la habitación. Cerró la puerta de un portazo detrás de él.

Amarrada [Libro 1] (COMPLETA Y EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora