Capítulo 15 - El anillo

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—No lo mandé al infierno —Mark estaba recostado sobre mi vientre

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—No lo mandé al infierno —Mark estaba recostado sobre mi vientre. Estaba mirando el techo—. Simplemente le desgarré un poco las alas. Aunque me hubiera encantado mandarlo al infierno.

—¿Qué hubiera pasado si lo mandabas al infierno?

Aun no entendía absolutamente nada de esto.

Ángeles caídos y demonios; una locura.

—Martin hubiera venido a hacerme lo mismo a mí. Liam es uno de sus favoritos, y hermano mío —al terminar la frase, pude sentir la decepción en su voz.

Suspiré.

—¿Hermano tuyo? —le toqué el cabello, mientras esperaba que me respondiera.

—Sí, es mi hermano —afirmó.

—Entonces por eso tampoco pudiste mandarlo al infierno, ¿cierto? Lo quieres.

—No Yulian, no lo quiero. Lo respeto.

Dejé el tema ahí, no quería preguntarle más.

Si Liam era su hermano, eso significaba que él debía de saber algo del supuesto anillo. Él también podría darme respuestas, aunque eso sería jugar con fuego.

Minutos de un profundo silencio.

Mark se levantó y me llevó con él al baño. Me quedé parada frente al espejo, mientras él me desnudaba. Aun no me acostumbraba a que me viera así, me resultaba incómodo.

Mark se paró detrás de mí y me sonrió por el espejo.

«Eres hermosa» habló en mi cabeza.

Sonreí.

Me tomó de la mano y me guío hasta la ducha. Abrió la llave del agua y esta comenzó a caer sobre sobre mí.

Estaba fría.

Cerré los ojos y me dejé llevar por los pensamientos.

—No pienses en nada. Estoy acá. Te daré las respuestas, pero no hoy.

Asentí.

Mark se metió conmigo bajo el agua y me rodeó entre sus brazos. Me reconfortaba. Lo rodeé con los míos y respiré su aroma.

Él era mi droga.

—Yulian, tú me complementas —sonrió y me dio un beso sobre la sien.

Nos duchamos y luego me llevó hasta la cama. Me colocó unos shorts de dormir y la camisa que él traía puesta. Inhalé su aroma.

Él se quedó en bóxer y sin su camisa. Mis ojos se enfocaron de inmediato en el tatuaje de las alas. Era maravillo, y a la vez era una señal que nunca tomé.

Se recostó conmigo, me abrazó; eso era demasiado reconfortante.

"Tú me complementas" esas palabras permanecieron en mi cabeza toda la noche.

Amarrada [Libro 1] (COMPLETA Y EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora