LIII (53) - CAPÍTULO

5.8K 262 21
                                        

----AXEL----

Aunque han pasado tres meses desde que se fue lo siento como un largo y aburrido año.

Es como necesitar que mi corazón palpite porque no lo siento y que mi pecho tome todo el aire necesario para seguir respirando todo este tiempo que falta.

Y aunque sea difícil de creer sé que la extrañaré, aunque la vida y sus padres no me quieran a su lado juro que volveré.

He intentado hablarle desde hace dos semanas, justo cuando papá por primera vez en su vida tomó la decisión de consultarme un problema

Hemos vuelto a mi país natal solo por un corto tiempo con la esperanza que todo se arregle respecto al tema que nos llevó hasta el país natal de papá.

He querido hablar con ella y decirle que no estaré o mejor dicho que he quedado sin teléfono al cual localizarse. Pero, no he podido.

Alan me ha facilitado aquel número de la casa en que vive y no he obtenido respuesta de ella.

La primera llamada fue desviada, la segunda contestada. Pero, han dicho que no vive alguna Alina en aquel lugar, y la tercera con la misma respuesta de la segunda.

Y aunque hace dos días desistí de llamarla aún mantengo la esperanza de saber de ella aunque sea por señales de humo.

Jamás pensé que extrañaría tanto un lugar o a una persona como en este momento.

Al mismo tiempo pienso que ha sido bueno alejarnos un corto tiempo más que nada por papá. Que aunque ha fallado mucho en tan solo un año, necesita despejar la mente y darse cuenta que la madre de Alina no es para él.

Es bueno para ambos mirándolo de otro ángulo. Puedo descansar de tantas cosa incluyendo los estúpidos problemas y el maldito drama que recorre mi vida a diario.

Mantengo la mirada en papá quien habla por teléfono como lo ha hecho los últimos días. Su atención se fija en mí por cortos segundo mostrando una gran sonrisa de felicidad.

Camina de un lado al otro mientras mueve las manos junto a la explicación que da a la persona que se encuentra al otro lado del teléfono.

-Necesitamos hablar.- Dice papá apartando el teléfono de su lugar.

-¿Sobre qué?.- Pregunto.

Muestra la palma de su mano haciéndome esperar.

-Muchas gracias, Julian.- Dice al hombre con quién habla.- Sí, mañana pasaré sin falta a eso de las 11:00 a.m ¿Te parece bien?. Gracias a ti nuevamente.

Cuelga y camina hacia mí con la misma sonrisa de hace un momento.

-Te ves muy feliz.- Digo echando a reír.

-Mucho, hijo.- Toma asiento a mi lado.

-¿A qué se debe tanta felicidad?.

-¿Recuerdas a Julian?.- Pregunta.- El padre de Adrián, tu amigo.

-Adrián no era mi amigo, papá.

-¡Claro que sí! ¿No recuerdas siempre que iba a casa?.

-Eso fue antes de que dijera a todos que hacías lavado de dinero en tu empresa.- Muestro una agradable sonrisa.

El silencio reina entre nosotros por unos segundos.

-Lo siento, Axel.- Dice torciendo los labios.

-¿Qué sientes? ¿Qué él haya dicho eso?.- Echo a reír.- Yo no siento haberle roto todos y cada uno de los vidrios de su Mustang tuning y mucho menos haberle dejado el rostro hecho mierda.

Solo a tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora