XXXV (35) - CAPÍTULO

5.6K 308 2
                                        

----AXEL----

Es aquí cuando sé que definitivamente aún me preocupo por ella, la amo, por más que en mi cabeza haya un conflicto de razones que yo mismo ideé con el tiempo, aún mi corazón se descarrila al verla.

Intentar que mantenga la mirada es difícil. Pero, más difícil es para mí tener que encontrar sentimientos en sus expresiones los cuales no puedo descifrar.

Mantiene aquel estado de soberbia y nerviosismo.

Como si no la conociera lo suficiente...

Está totalmente pálida, sus labios no son el típico rojizo que conozco en los tiempos de frío. Al contrario, mantienen un rosa pálido, se ve realmente mal. Las ojeras que lleva son inmenzas y ni hablar de lo roja que están sus mejillas y nariz.

Con ambas manos quito la capucha que lleva sobre la cabeza para así tener una mejor vista de lo que me está preocupando ya.

-No estoy tan mal, Axel.- vuelve a decir por séptima vez.

Suspiro.

Mantengo la mirada en sus expresivos ojos.

-Lo sé.- respondo.- Pero, no dejaré que cruces esa calle con ésta lluvia.

-No es tan fuerte.

¿Que no es tan fuerte?

Estamos dentro de casa y escucho con perfección como caen las gotas desde afuera. Se escucha claramente como esto será una horrible tormenta.

-Igual no irás. No quiero responsabilizarme luego de que pude cuidarte y no lo hice porque no quisiste.

-Yo no soy tu responsabilidad.- Mira directo a mis ojos.

-Siempre lo serás, disculpa si eso te hace enojar.

Queda en silencio.

Desvía la mirada hacia el sillón que está a poco pasos de nosotros, mantengo la mirada en su rostro. Sus ojos se impacientó por hacer algo que está en su cabeza, muerde su labio inferior varías veces y sus mejillas se coloran aún más.

-Solo... Ven.- Tomo su mano encaminándola a uno de los grandes sillones.

Ella accede y toma asiento con la vista desviada.

-¿Segura que te sientes bien?.- vuelvo a preguntar.

-Sí, segura.

-Entonces ¿Por qué no me miras?.

Alza la vista de manera rápida mirándome con aquella expresión de ingenuidad.

-Ya lo hago.- responde.

Sonrío mientras niego con la cabeza.

-¿Qué es lo gracioso? Has pedido que te mire.

-Lo gracioso es que estás siendo conmigo la Alina que conocí por primera vez.

-Siempre soy así con desconocidos.

-¿Soy un desconocido?.- mis labios forman una perfecta "O" mientras mi mano se coloca en mi pecho con expresión de estar ofendido.

-Prácticamente.- arquea las cejas.

-Pero, somos primos. ¿Cómo puedo ser un desconocido para ti?.

-Por eso, recién te reconozco como primo.

Coloco mis manos en mis caderas penetrando mi mirada en la suya.

Fácilmente Alina se cruza de brazos arqueando con perfección una de sus cejas.

Solo a tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora