Yo soy así

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 “Yo soy así”.

 No hay forma de saber las veces que hemos escuchado esta expresión o que nosotros mismos la hemos usado. En ocasiones es la excusa utilizada por aquellas personas que se sienten cómodas como están. La vida es muy fácil como la llevan ahora y cambiar significaría algo muy radical y  ellos no estarían dispuestos a hacerlo. Una persona así es egoísta y con esa forma de ser obliga a los demás a que lo soporten sin compromiso a mejorar o cambiar.

 Otras veces es una expresión de derrota y frustración. Es a la conclusión que muchos llegan después de varias experiencias fallidas por cambiar. Es la “verdad” que muchos aceptan en sus vidas y viven creyendo que no podrán ser algo más de lo que han sido. Es simplemente deprimente cuando asumimos cualquiera de estas dos posiciones.

 En el caso de aquellos que sí quieren cambiar es frustrante haber intentado un cambio en su forma de ser o abandonar un hábito. Las circunstancias y el trasfondo pueden ser diferentes en cada uno de nosotros, sin embargo, la Biblia nos explica una razón común a nuestra incapacidad para efectuar un cambio. Es una ley interna que nos domina y que nos tiene maniatados. La llama la “ley del pecado”. Habita en cada ser humano y es como si fueran un ser vivo en nuestro interior con la capacidad e inclinación de alejarnos del bien.

¿Hay esperanza? El mismo Señor dijo: “y conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Muchos aceptan la creencia de que están condenados a vivir siendo así, sin embargo, esto no es una verdad. La verdad que proclaman las Sagradas Escrituras es que una persona puede cambiar. Conocer esta verdad es primordial para que se efectúe dicho cambio. Creer esta verdad es parte esencial en este proceso. Muchas personas no saben esto. Otras, incluyendo un gran número que asiste a congregaciones cristianas, lo saben, pero no lo creen. Son “creyentes incrédulos”. Han asistido por anos a una iglesia y nunca han visto esa transformación en sus vidas.  Para poder cambiar tienes que conocer lo que las Escrituras dicen sobre la condición humana y sobre todo creerlo.

(Leer Romanos 6:12-14)

A la orilla del lagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora