Eso me entusiasma

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Eso me entusiasma

Después que el Señor Jesús obrara tan extraordinario milagro en el endemoniado de nuestra historia, este hombre ya en su sano juicio le hace una petición al Señor: quería que le permitiera irse con él y sus discípulos adonde fuera que se dirigían. Esa petición era simplemente lógica. Pero el Maestro se la niega y le contesta:

"Pero Jesús, en vez de permitírselo, le dijo: «Vete a tu casa, con tu familia, y cuéntales las grandes cosas que el Señor ha hecho contigo. Cuéntales cómo ha tenido misericordia de ti". (Marcos 5:19)

La expectativa del Señor es que aquéllos que se hacen llamar cristianos, creyentes, o sus hijos, compartan las buenas nuevas de salvación con sus semejantes que también necesitan del Señor. Hay que notar que el Señor le dice que les cuente "las grandes cosas que el Señor ha hecho contigo". Esto nos presenta una gran dificultad a los que nos hacemos llamar sus hijos: ¿Cómo compartir la noticia de lo que el Señor ha hecho en mi vida si no ha hecho nada en mi?

La mayoría somos religiosos. Creemos en Dios, pedimos su protección, pedimos su ayuda cuando estamos en problemas, de vez en cuando asistimos a actividades religiosas y algunos hasta somos miembros de comunidades de fe. Sin embargo, pocos podemos mostrar una vida y un carácter transformados por su poder. Las personas que se llaman cristianos tienen los mismos valores que aquéllos que no lo son. Mienten de la misma forma, son igualmente avaros, tienen la misma concepción en cuanto a asuntos sexuales, son padres ausentes, cónyuges infieles y desagradables, compañeros de trabajo conflictivos e hipócritas. Ya que no hemos experimentado un cambio en nuestro ser, ¿cómo podemos compartirlo?

Como seres humanos sólo nos animaremos a compartir lo que nos entusiasma. La razón que nos entusiasma es que nos ha funcionado, pero para que nos funcione debemos experimentarlo y no sólo hablar de ello. De la única forma que nos sentiremos entusiasmados a compartir la fe es si el Señor ha hecho una obra en mi vida y en mi carácter. ¿Estás entusiasmado con tu relación con Dios? ¿No? Lo más probable, entonces, es que no tengas una.

A la orilla del lagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora