“Yo era así”
El pasaje de 2 Corintios 5:17 contiene una de las verdades de que hablaba el Señor Jesús. Es una de esas verdades que, al ser conocidas y creídas por nosotros, con el poder del Espíritu Santo, tiene la capacidad de cambiar por completo la forma en que nos vemos y, por lo tanto, la forma en que vivimos. El pasaje dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
La forma en que nos vemos tiene gran influencia en el modo en que nos comportamos en todas las esferas de nuestra existencia. Si te ves a ti mismo como una persona fracasada, actuarás como tal en casi todas las áreas de tu vida. Si eres un estudiante y piensas de ti como alguien que nunca entenderá las matemáticas, por ejemplo, es muy probable que así sea. Es decir, si te ves de una forma negativa esto añadirá mucho más dificultad a cualquier labor que necesites realizar.
En el caso de los creyentes esto también es ciertísimo. Las Sagradas Escrituras declaran que cuando Cristo entra en el corazón del ser humano en calidad de salvador y señor, Dios planta una semilla. Esto es la nueva naturaleza, la simiente divina. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos seguimos viendo en función de nuestra vieja naturaleza y no de la nueva implantada por Dios, por la fe en Cristo y a través de su Santo Espíritu. Si nos seguimos viendo como esclavos del pecado no es sorpresa que actuemos como esclavos del pecado.
Tengo que pedirle a Dios que me dé fe para poder creer lo que dice de mí: soy nueva criatura en Cristo. Todas esas cosas viejas pasaron, incluyendo el poder que el pecado tenia sobre mí. Cuando comience a verme como tal, entonces me daré cuenta que no tengo por qué seguir pecando. No tengo por qué seguir siendo vencido por ese viejo hábito o por esa adicción o por aquella inclinación. Soy una nueva criatura en Cristo, Dios ha plantado su simiente en mí y me ha liberado del poder del pecado que aun vive en mí. Es cierto, todavía el pecado vive en nosotros, pero no como un amo, sino como un huésped temporal e indeseado. Yo escojo no escucharlo. Yo era así, pero ahora escojo creer lo que Dios dice de mí: soy nueva criatura.
(Leer 1 Juan 3:5-10)
ESTÁS LEYENDO
A la orilla del lago
EspiritualEsta es una colección de meditaciones, reflexiones, cuestionamientos, preguntas, que han sido escritas como parte de mi experiencia personal con Dios. Ellas reflejan momentos de crecimiento y de fracasos, de gozo y de tristeza, de éxtasis y depresió...
