El único que no cambia
Todos los seres humanos vivimos por fe aunque no seamos parte de una comunidad religiosa. Aun los ateos viven por fe. La realidad es que todos creemos en algo o alguien. Algunas personas tienen su fe en Dios. Otras tienen su fe en sí mismas. Otras, en algún sistema político o de organización. En fin, todos depositamos nuestra creencia en alguien o algo.
Este alguien o algo es lo que permea nuestras decisiones. Usualmente, cuando estamos en situaciones de tensión es cuando sale a relucir lo que realmente creemos o en quién. Por eso, para darte cuenta en qué o quién está puesta tu fe debes fijarte en lo que haces cuando estás en momentos de tensión o cuando tienes que tomar una decisión importante. Por ejemplo, en tu trabajo surge una oportunidad para una posición mejor de la que tienes y para la cual tú podrías ser considerado junto con otras personas. Cuando te enteras, además de utilizar las vías tradicionales, te vales de artimañas, tretas, astucias, chismes y manipulación, esto revela tus valores, los cuales, a su vez, reflejan lo que crees (fe).
Así que el asunto no es si tenemos fe o no, pues la realidad es que todos tenemos fe. El asunto es en qué o quién. Esto es de suma importancia porque vivimos en un mundo cambiante y todo lo que forma parte de este mundo es así: cambiante. Los gobiernos parecen sólidos hoy, pero los periodos de inestabilidad política pueden llegar de muchas formas y en cualquier momento. Los sistemas económicos más saludables pueden colapsar en poco tiempo y con eso podemos quedar en la ruina. Podemos sentirnos muy seguros en un trabajo porque sabemos lo que hacemos y tenemos muchos años ahí, pero todo puede dar un giro inesperado y dejarnos en la calle. Hay catástrofes naturales y accidentes que pueden cambiar toda nuestra vida en cuestión de segundos. Así que si ponemos nuestra fe en aquello que está ligado a algo cambiante e inseguro, no podremos tener tranquilidad, paz y sosiego.
El objeto ideal de nuestra fe debe ser Dios. Dios no cambia, es el mismo ayer, hoy y por siempre será el mismo. Podemos tener la confianza que Dios no cambiará su trato con nosotros cuando las circunstancias no estén a nuestro favor. En cierta manera, Dios es predecible. Es decir, siempre será fiel, siempre será todopoderoso, siempre será compasivo, siempre perdonará, siempre nos dará una oportunidad para restaurarnos, siempre. Eso debe llenarnos de confianza, pues podemos contar con alguien cercano cuando todo lo demás y todos los demás nos fallen, él siempre será él.
(Leer Hebreos 13:8)
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A la orilla del lago
SpiritualEsta es una colección de meditaciones, reflexiones, cuestionamientos, preguntas, que han sido escritas como parte de mi experiencia personal con Dios. Ellas reflejan momentos de crecimiento y de fracasos, de gozo y de tristeza, de éxtasis y depresió...
