Perdónate

360 1 0
                                        

Leer 2 Samuel 12:24

En la parte final de la conversación de Natán con David, el profeta le informa que su pecado había sido perdonado. Sabemos que David tenía conocimiento de cómo Dios actuaba, de su soberanía y de su carácter. Sin embargo, ¿sería ilógico pensar que de vez en cuando tuviera dudas de su perdón total? Quizás sabia que Dios lo perdono, pero en ocasiones podría sentir que no. Era humano y seguro que tenia momentos de debilidad en cuanto a esto. Quizás pensaba que su pecado había sido demasiado grande y que su relación con Dios no sería ya la misma. Algunos salmos escritos por el nos revelan que este pecado David lo tenía presente.

Dios decide que su sucesor en el trono seria Salomón. Salomón fue el hijo que tuvo con Betsabé, quien fuera la esposa de Urías, a quien David había asesinado. ¿Paradójico? Si. ¿Contradictorio para nuestra mente? Seguro que sí. ¿Coincidencia? Puedes apostar a que no. Salomón le sucedió en el trono y formo parte del linaje directo de nuestro Señor Jesucristo. El texto de hoy nos dice de salomón: “…al cual amo Jehová”. Esto de seguro que hizo sentir a David como él sabía que tenía que sentirse: perdonado. Dios había confirmado que iba a restaurar su vida.

Muchos de nosotros nos sentimos así después de pecar y arrepentirnos. Después del arrepentimiento experimentamos una fase en la que nos cuesta aceptar que Dios nos perdona por completo y que nuestra vida no está marcada para siempre. Sabemos que Dios nos perdonó, pero no lo sentimos. La mayoría de veces es que nosotros no nos hemos perdonado a nosotros mismos. Es saludable sentir una reprensión porque significa que todavía somos sensibles y que no estamos muertos espiritualmente. Pero cuando esa fase se perpetúa entonces no es saludable.

1 Juan 1:8-9 nos dice que Dios perdonara y limpiara todo pecado de nuestra vida siempre y cuando nos arrepintamos. A muchos les cuesta experimentar, sentir ese perdón en sus vidas. No escuches la voz condenadora de Satanás. Si te has arrepentido genuinamente, de verdad, tienes que creer que genuinamente y de verdad Dios te perdonó. Cuando te sientas así, pídele al padre que te ayude a creer en su perdón y a sentirlo. Si Dios te perdonó, ¿no deberías hacerlo también tú?

A la orilla del lagoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora