Todo se ha salido de control a causa de los disparos. Algunos chicos del Club Vortex han subido al escenario para buscar cualquier señal de vida en Victoria. Pero para mí, basta con ver su mirada vacía y sus ojos sin brillo para saber que de ninguna manera podrán ayudarla.
Los disparos aún se escuchan afuera, por lo que nadie se atreve a salir de este lugar. Muchos han optado por ocultarse, agazapándose detrás de cualquier cosa que sea lo suficientemente gruesa como para protegerlos de las balas.
Warren pretende hacer lo mismo, pero no lo conseguirá mientras yo esté aquí.
—Andando, Warren.
Debo sujetar su mano con fuerza para evitar que él se quede atrás. Apenas puedo escuchar el grito ahogado que suelta en cuanto se percata de que he sacado el arma que le robé a Frank, y que no estoy dispuesta a ocultarme.
Tras pasar entre la marabunta de imbéciles que no pueden entender cuando les pides que se muevan, llegamos al exterior. No pasan ni dos segundos antes de que una bala se incruste en la pared, justo a un lado de Warren.
—Mierda.
Warren cae de bruces cuando lo obligo a resguardarse. Me mira aterrado, como si con eso pudiese resolver algo.
Idiota.
También yo estoy asustada, pero eso a nadie le importa una mierda.
— ¿Qué hacemos, Chloe?
Warren habla en voz baja. La forma en la que presiona mi mano para contener sus temores me saca de mis casillas. Maldito cobarde.
—Tenemos que ir a buscar a Frank. Si Jefferson está aquí y Nathan no, significa que Nathan está en el Cuarto Oscuro. Si logramos distraer a Jefferson el tiempo suficiente, podríamos ir a buscar a Max y...
—Nathan es peligroso.
—Yo también lo soy.
Lo obligo a levantarse. Y espero que el tirón que le he dado baste para hacerle entender que detesto que me interrumpan cuando estoy proponiendo mis planes. Pero, ¿qué más puede hacer ese idiota? No aporta una sola idea. Su plan de confrontar a Jefferson en la fiesta sólo ha causado este tiroteo. Jefferson contra David. Sus balas vuelan desde cualquier sitio, cada vez que sienten la necesidad de defenderse. David se mantiene cerca de la salida, impidiéndole así a Jefferson que se acerque.
Lo que no puedo entender aún es... ¿Por qué Jefferson actúa de esa manera?
¿Eso tendrá algo que ver con el hecho de que hubiera fotos de David y Kate en el Cuarto Oscuro?
¿Será parte de la coartada de Jefferson?
N-no lo sé...
N-no puedo pensar...
— ¡Chloe!
Esa es la voz de Frank, que hace que una luz se encienda en mi interior. Ni bien llama mi nombre, consigue escabullirse para colocarse en cuclillas a un lado de nosotros. Está ileso, a pesar de que en su mano lleva su propia arma.
— ¿Te encuentras bien? —le pregunto.
No es que me importe, ni nada parecido.
Las balas siguen volando por encima de nuestras cabezas.
—Todo está bien —dice Frank—. Tenemos que salir de aquí, Chloe. Si alguien llama a la policía, nos culparán de todo esto.
Mierda...
—Detesto admitirlo, pero... Tienes razón... Frank, escucha. Creo que Max ahora mismo puede estar con Nathan Prescott, en el Cuarto Oscuro. Tenemos que irnos ahora que Jefferson está distraído.
—De acuerdo... Ven conmigo, yo los llevaré hasta el auto.
— ¡Esperen un momento! —Dice Warren—. ¡No podemos salir así! ¡Esas balas podrían darnos a nosotros!
—Estando en movimiento es menos probable que una bala te mate, idiota —le espeto furtivamente—. ¡No podemos quedarnos aquí, de cualquier manera! Max nos necesita.
—El tiempo corre —asiente Frank—. ¡Andando, antes de que alguien llame a la policía!
Me toma de la mano, y yo hago lo mismo con Warren, para arriesgarnos y salir a campo abierto. Sé perfectamente cómo funciona esto. La idea es mantenernos siempre en movimiento para evitar que cualquier bala pueda golpearte en un punto crucial. Frank y yo tenemos que disparar un par de veces en contra de Jefferson, para asegurarnos de que él no pretenda atacarnos mientras estamos vulnerables. Es así como finalmente llegamos al auto y Warren sube a toda velocidad al asiento trasero, donde yo me encargo de dejarlo resguardado en el fondo. Pero ni bien me he incorporado para escuchar las instrucciones de Frank, siento que un par de manos masculinas me toman por los hombros para hacerme retroceder.
Frank dirige su arma hacia algún punto justo detrás de mí, al mismo tiempo que una de aquellas manos me toma por el cuello para obligarme a levantar mi cabeza. El cañón del arma de esa otra persona se coloca sobre el lado izquierdo de mi cabeza. De alguna forma me ha dejado totalmente inmovilizada. Casi puedo escuchar la sonrisa sádica de Mark Jefferson, justo detrás de mi oreja.
— ¡Libérala!
David viene hacia nosotros a toda velocidad, deteniéndose a un lado de Frank para apuntar con su arma hacia el sujeto que aún me mantiene atrapada. A través del rabillo del ojo puedo ver que Warren mira la escena desde el interior del auto, moviéndose discretamente para situarse en el asiento del conductor.
El terror ya comienza a apoderarse de mí.
¡No quiero morir aquí!
¡David, maldita sea, haz algo!
¡Ayúdame!
—Ya ha sido suficiente de esto, señor Madsen —dice Jefferson, y su voz logra causarme escalofríos ahora que sé toda la verdad—. Bajen sus armas, si no quieres que meta una bala en la cabeza de tu hija.
D-David...
P-por favor...
—Libera a Chloe, y bajaremos las armas —dice David—. Tú mismo te has delatado, Jefferson. El director Wells sabrá lo que has hecho. Y si no nos dices en dónde está Max Caulfield, las autoridades no tendrán nada de ti que puedan llevar a prisión.
No es el momento de negociar con él, idiota.
— Lo que sucedió con Max Caulfield ha sido tan trágico como lo que sucedió con Kate Marsh. Descuide, señor Madsen... Les diré a todos en Blackwell la verdad. Les diré que encontré a Max en su habitación, muerta por una sobredosis que una punk originó gracias a sus malos consejos. Diré que Max estaba deprimida por haber perdido a Kate, y que hice todo lo posible para ayudarla. Pero no pude hacerlo. Diré también que lo que sucedió aquí fue originado por Chloe Price. Con su historial, no será difícil creerlo. Así, todos en Arcadia Bay sabrán que el vigilante de la Academia Blackwell murió en un tiroteo que originó su hija, quien al parecer estaba follándose al dealer de la academia... Créame, señor Madsen... Blackwell sabrá toda la verdad.
Ya no queda marcha atrás.
Sólo puedo cerrar mis ojos en cuanto escucho que alguien presiona el gatillo.
E-esto no puede terminar así...
M-Max...
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Love is Strange
Fiksi PenggemarMi nombre es Max Caulfield. Tengo dieciocho años. Recientemente he vuelto de la gran ciudad. Después de cinco años, he vuelto al lugar donde crecí. Arcadia Bay, Oregon. Estudio fotografía en la Academia Blackwell. Mi nuevo hogar. Al final, sigue sie...
