Capítulo XIII

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No sé qué hora es, solo sé que estoy en mi cama, hace calor, lo cual es extraño porque sí encendí el aire acondicionado. Siento que la puerta se abre y se cierra, acto seguido la cama se hunde a mi lado.

-Lia...- Oigo en un susurro y abro los ojos en la oscuridad. Siento el calor de su cuerpo a mi lado y no puedo hacer nada, no puedo moverme, ni siquiera decirle que se vaya.

-¿Norman?...- Y quién sino, capaz de erizar los bellos de mi nuca y poner mi cuerpo en alerta.

Suelta un gruñido en afirmación y comienza a colocarse encima de mí.

-¿qu-qué haces?- Trago con fuerza.

Él no dice nada, pone sus brazos a ambos lados de mi cabeza y lleva sus labios a mi cuello, lo lame y besa.

-Te deseo- Suelta con voz ronca. No puedo creer que haya dicho eso.

Se acomoda mejor y lleva una mano a mi pecho. No puedo ver su rostro y bajo las sábanas no sé si está o no vestido, hasta que mis manos alcanzan a descubrir que lleva el pecho descubierto y mi mente divaga sin parar.

Acaricia mi pecho descubriendo que no llevo nada debajo de la musculosa. Baja los tirantes de la misma y lleva su boca a mi pezón izquierdo, luego al derecho, dedicándole toda su atención.

-Norman, para, por favor...

Mi respiración se acelera, todo sucede de manera rápida y extraña. No debería ser así, no debo permitir que suceda.

Hace caso omiso a mi súplica, aparta la sábana que cubre mis piernas, siento su aliento en mi vientre y baja un poco más. Juega con el elástico de mi short hasta que lo baja junto a mi ropa interior.

Se pone a mi altura nuevamente, no besa mis labios, se dirige a mí cuello, es inevitable no gemir si me está volviendo loca, en contra de mi voluntad. Mi cuerpo traidor reacciona a su tacto.

-Prepárate- Dice, antes de descender por mi cuerpo e ir dejando ligeros besos hasta llegar entre mis piernas.

Bajo las manos y me aferro a su cabello. En inevitable, no puedo detenerlo, es como si no pudiese controlar del todo mi cuerpo. Siento su cálido aliento en mi intimidad y continuamente su lengua.

Jadeo, no consigo controlarlo, mucho menos alejarlo. Todo lo contrario

Se toma el tiempo necesario para enloquecerme. Hasta que se detiene, se acerca a mi oreja y antes de mordisquearla susurra:

-Deliciosa. - sin previo aviso mete dos dedos en mi interior-Y muy húmeda.- agrega.

Arqueo mi espalda, contengo un gemido y lo único que quiero es que termine con lo que comenzó. De lo contrario no voy a permitir que salga de ésta habitación.

...

Despierto sobresaltada ¿Qué sucedió? El aire está encendido y yo tengo toda la ropa en su lugar. ¡Lo soñé todo! Y vaya sueño. Mi mente me jugó una mala pasada y ahora no sé cómo sentirme.

Después de arreglarme y estár medianamente presentable, bajo las escaleras. Una de las señoras de limpieza, quien nunca se presentó me saluda sonriente y me anuncia que el "Señor" se encuentra en el patio trasero, específicamente en la piscina. Le agradezco la información y voy hacia allá.

El sol hace contacto directo con mis ojos, lo cual es molesto, aún no estoy bien despierta. Hago viscera con mi brazo hasta que la imagen se aclare.

Lo veo nadando de un extremo a otro y creo que es todo lo que puedo soportar, después del sueño que tuve. Sin embargo, no quiero levantar sospechas de que algo me sucede. Y si no lo pienso lo suficiente, lo olvidaré... espero...

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora