Capítulo XIV

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Después de esa extraña conversación no dejó de molestar con ese tema, quiere saber qué pienso acerca de fingir ser "algo" y yo no quiero ¡No quiero! Porque sé lo que eso implica. Lo peor es que no solo insiste, sino que también se me acerca cada vez más, porque sabe que me pone nerviosa y al final del día termino soñando con él y su cuerpo... eso no lo sabe, pero seguro lo intuye.

Fernando aparece de la nada y en el peor momento de mis días, porque es gracioso y agradable pero mi cuerpo se niega a hacerme pasar un buen rato... me ha bajado la regla y mi cambio de humor es un tanto anormal. ¡Maldición! Me pongo tan bipolar como la bestia.

-¿Cómo va todo?- Pregunta Fer, cuando nos sentamos los tres cerca de la piscina.

-Terriblemente mal- respondo de mal humor.

-Uff ¿ Por qué?- Norman suelta una risita.

-Porque le propuse algo y aunque le gusta la idea, lo niega.

Pongo los ojos en blanco, no tiene ni la más pálida idea de lo que me pasa y conforme siga echando leña al fuego, le voy a arrancar esos ojitos azules, tan bonitos.

Fernando también ríe, seguro conoce la propuesta de su amigo.

-Déjate llevar baby, será divertido-

Ambos ríen. Mejor los ignoro. Prefiero concentrarme en la brisa veraniega, una de las últimas de la temporada, y en los matices violáceos que pinta en el cielo el descenso del sol, dejando todo atrás, dejándonos atrás para conocernos nuevamente al otro día.

Cierro los ojos, finjo no oírlos. Parecen niños, sólo que no hablan de juguetes y dulces, hablan de fiestas y las viejas que quisieran tirárselas. Ambos están locos. Hasta que Norman  dice lo más aterrador que he oído.

-Solo que yo no puedo estar con cualquiera porque pretendo conquistar a alguien muy especial.

-¿Y cómo es ella?- Pregunta su amigo.

-Tengo que admitir que es bonita, pero está loca y tiene muy mal carácter.

-¿Seguirás intentando?

-Hasta el fin de mis días, a fin de cuentas, ella me pertenece. Sólo tiene que aceptarlo.

Es imposible fingir que no oí eso. Abro los ojos con lentitud y los encuentro observándome, con una sonrisita cargada de picardía y maleficio. Son unos imbéciles.

-¿Eso sí lo oíste, no?

-¿Se dan cuenta que son unos tontos, no?

Para concluir la tarde, ambos niñitos se meten a la piscina. Debo admitir que me siento alagada y bastante afortunada, a pesar de todo. Porque tengo la mejor vista del mundo, dos cuerpazos que te los comes con o sin sal. Fer es un poco más alto que Norman y está menos bronceado. Pero... estoy que babeo. Por otro lado, el cuerpo del hombre de mis sueños me provoca hormigueo hasta en los pies...

Estoy enloqueciendo...

Cuando terminan con su competencia náutica, Fernando anuncia que se irá, pero antes nos invita a una fiesta. Es en un bar desconocido, bueno, no es que conozca muchos bares, pero no es dónde él trabaja, sino en otro. Ni corto ni perezoso, Norman acepta y ambos me obligan a aceptar ir. No me queda de otra.

Para las 22:15 estamos subiendo al coche. No quiero ir, sin embargo, ya no puedo retractarme. A pesar de mi falta de ganas he intentado arreglarme lo mejor y más sencillamente posible. Jean, musculosa negra y unos zapatos negros no muy altos, que combinan a la perfección. Obviamente recogí mi cabello, hace calor y no quiero imaginar cómo puede terminar.

Bien... dentro de la casa tengo toda la seguridad del mundo al arreglarme, dentro del auto comienzo a dudar y al llegar a la fiesta... no quiero bajar. Tengo... pánico escénico.

-Vamos... no puedes retroceder. Ya estamos aquí.

-Te recuerdo que me obligaste a venir.- Espeto con los dientes apretados.

-No tengas miedo, estaré allí.

-Eso es lo que más me preocupa.

Encontramos a Fernando dentro del antro. Se nota a leguas que es un bullanguero. Apenas llegamos y me está haciendo reír con sus payasadas.

No me separo de ellos ni en broma, vamos los tres a la barra y pedimos algo. La fiesta está como quiere, mucho alcohol, personas descontroladas, música a tope y todo lo que se pueda imaginar.

Una muchacha se acerca a Norman y lo aparta de nosotros, claramente quiere bailar con él. Digamos que la bestia no muestra sus dotes en el baile. Fer habla con un amigo suyo y yo, una vez más, me siento perdidísima. Creo que este es mi destino. Vivir perdida.

Un muchacho, que a simple vista no parece de confianza, se me acerca.

-Hola... ¿quieres bailar?- pregunta.

-No, no se bailar- respondo con mi mejor sonrisa.

-Ohh vamos, todos sabemos bailar... aunque sea un poco.

-No es mi caso.

-por favor... solo una vez.

Es insoportable. Al final accedo, una sola vez no me matará.¿o sí?

Cinco minutos más tarde, má, me canso de él, si me pega más de lo necesario y eso no me gusta. Es incómodo. Dispuesta a irme, doy media vuelta, pero él me detiene.

-Espera... ¿Quieres fumar?

-¡¿Qué?!.

-No te hagas la tonta ¿Quieres hierba?-Se me acerca más- Vamos al baño y vemos que pasa.-Lo empujo con fuerza.

-¡¿Qué carajos te pasa?!- Creo que se enojó. Porque da un paso firme hacia mí.

-No te hagas la difícil.

-No te me acerques- le doy la espalda, pero nuevamente me acerca a él jalándome del brazo. -¡¡Ey!!

Al zafarme de su agarre me inclino tanto hacia atrás que casi caigo, pero unas fuertes manos me sostienen y veo otro cuerpo abalanzándose sobre el hombre que molestaba. Es Norman, sujetándolo por la camisa.

-¿Estás bien?- pregunta Fernando. Lo miro, quiero llorar, pero de emoción. Que bonito es sentirse protegida. Asiento sin decir nada.

Norman arrastra al hombre hasta nosotros.

-pídele disculpas.

-Pero si no hice nada...

-¡Que te disculpes con ella! ¡Maldita sea! -Le grita.

-Lo.lo siento.-Dice al fin.

-Y nunca más vuelvas a tratarla así ¿Entendiste?- Aterrorizado, el otro asiente.

Esa parte de la noche me encantó. Sentirme cuidada. En el camino a casa me enteré que ambos iban directo a golpear al desconocido, pero al ver que casi caigo Fer me sostuvo y Norm puso orden.

Ya en la puerta de l habitación,  Norman me mira y sonríe.

-No digas después que no te cuido.-

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Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora