Capítulo XXXII

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Ya no falta nada, sólo horas. No puedo dormir, doy vueltas y vueltas en la cama, ni siquiera tengo a Eye in the Dark para jugar con él. Es de madrugada y aunque está fresco mis temblores no se deben a eso.

Estuve toda la mañana de aquí para allá, dejando todo listo para lo que se avecina. Después de discutir una y otra vez con Susan por el peinado que llevaría, al fin nos decidimos. Retiré mi vestido, me gusta muchísimo. Por la tarde nos vimos con Alice y Sonya, cada vez que estoy con esas chicas hay risas aseguradas. Sonya tiene un pretendiente, aunque creo que es más su novio, Alice en cambio sigue buscando a su príncipe azul. Ella quiere enamorarse de verdad, algo profundo y sincero... cuantas igual que ella no tuvimos el mismo ridículo sueño. Después de eso, recibí la llamada de Andy, su saludo fue reconfortante, como se debería sentir la llamada de algún familiar. Sin embargo, aún después de todo eso, no logro conciliar el sueño.

Me incorporo y salgo de la habitación, camino por el pasillo hasta quedar frente a la puerta de Norman, tal vez el entienda lo que estoy sintiendo, aunque me inclino a pensar que se pondrá a molestar... toco la puerta y la abro.

-¿Norman? ¿Estás despierto?

Ingreso y cierro la puerta, camino en la penumbra hasta su cama. Lo toco un poco y este se remueve.

-¿Mmmm?

-¿Estás despierto?

-Ahora sí ¿qué pasa?

-No puedo dormir- me siento en la cama- Falta muy poco.- Siento como se remueve otra vez.

-Muñequita, faltan horas aún.

-Horas que no valen nada cuando algo importante está por suceder. Horas que son insignificantes cuando no quieres que llegue algo.

-Uy eso me dolió.- Bromea.- Ve a dormir, piensa en algo lindo, cuenta ovejas, no sé...

-Norman, esto es muy extraño y...

-Lía, es muy temprano para comenzar con eso. Ya lo sé, esto es extraño, tú no elegiste esta vida, me odias, odias a todos, no tienes libertad, yo no elegí tenerte aquí, si estuvieras con otro ya estarías muerta debajo de un puente y prefieres eso...- Suspira. Vaya ¿tan fatigosa era con ese tema? –Pero aquí estamos, ya, tranquila. Pensé que eso era lo que querías, aceptar y continuar con todo. ¿Qué es lo que verdaderamente te asusta o molesta?

Agradezco que todo esté a oscuras, para que no pueda ver mi expresión. ¿Lo que verdaderamente me asusta? Nunca me hice esa pregunta, siempre siento cosas y nunca me detengo a analizar esos sentimientos. Solo me concentro en los nervios.

-N-nada. Nada, tienes razón, tengo que calmarme.

-Ven aquí- Encuentra mi mano y me jala hasta acostarme- Tal vez consigas dormir conmigo.

-No, no lo creo. Déjame iré a mi habitación.

-Olvídalo, ahora que me despertaste te quedarás aquí. Tranquila, no muerdo.

Al final, con recelo me acuesto a su lado. Norman ¿sabes cuál es mi mayor miedo? Sentir algo verdadero por ti, así de iluso como lo que espera Alice...

Despierto después de sentir mucho movimiento en la habitación.

-¿A dónde vas?- Le pregunto cuando lo veo completamente cambiado y arreglado.

-¿A dónde más? A trabajar.

-Nooo, quédate aquí, Norman, por favor, aunque sea para pelear. – Ríe.

-Vuelvo al medio día y me quedo... además tengo que arreglar algunas cosas.

-Ni modo, tienes que quedarte idiota, es tu boda- Ríe otra vez.

-Nuestra, querrás decir.- Se agacha hasta quedar a mi altura, con intención de besarme, pero le hago la cobra, y su beso queda en mi mejilla. – Nos vemos después- susurra y se va.

Casi a media mañana llega Augusto en busca de algunos papeles. Lo único que hace es tirarme indirecta de lo pesado que le cae el hecho que nos vamos a casar con Norman, hasta Dark se enoja al verlo. Por eso amo a este gato.

Todo pasa muy rápido, Sophia llega con la intención de ayudarme, pero lo que yo quiero es que detenga el tiempo "¿puedes hacer eso Sophi? ¿Puedes?"

Cae la tarde, Andrew viene por Norman y se lo lleva a su casa. ¡Tanto misterio! ¡Esto ni siquiera es real! Estando ya en la habitación de Norman, que tiene vista al jardín trasero y más espacio para tirar las cosas por ahí, Susan retoca el peinado, mi cabello está por debajo de mis hombros, hace un semi recogido y me deja unos rulos muy bonitos. ¡Amo los rulos! Se toma todo el tiempo del mundo con el maquillaje, a veces me incomoda cuando hace algunos comentarios incómodos de lo linda que le parece mi piel y mis manos. Estoy como " je je je sí, lo que digas"

-¡Ya casi llegan todo!- Exclama Alice ingresando estrepitosamente.

-¡Dios! ¡Alice! No me asustes así.

-Lo siento. Awww estás muy linda, la novia más bonita que veo hasta ahora- Me hace un guiño.- Vamos, hay que ponerte el vestido.

-Es un casamiento con papeles, ni siquiera sé por qué tengo que usar vestido- Al parecer esas palabras salieron más fuerte de lo que esperaba, porque ambas mujeres me miran sorprendidas. – Es decir, es incómodo, la tensión, los nervios, siento que voy a morir dentro de un vestido.

-Pero estarás hermosa, así tengas que casarte con anillos de juguete dentro de una carpa, el vestido es fundamental. Creo que Norman ya llegó... - Tiemblo por incontable vez en el día.

Cuando estoy lista, me miro en el espejo. Sí, estoy muy bonita, no puedo negarlo. Mi vestido es verde pastel claro y no, no parece de quinceañera, está muy elegante y sencillo. Bien, solo tengo que salir y enfrentar mi destino. Suelto un suspiro y camino hasta la puerta, Alice va detrás de mí. ¡Nervios! ¡Nervios! ¡Nervios! ¿Y si finjo que me desmayo? No, Norman me mataría.

Camino con lentitud hasta el patio, sería muy bochornoso que cayera allí y me rompiera la nariz, o algo parecido...oh, sí. Lo sería. ¡Dioses! Me falta el aire, pero ya no es por los nervios, ni por el vestido, es por el hombre que tengo frente a mí, con una ligera sonrisa grabada en su rostro, su cabello castaño claro arreglado, sus ojos azules consumiéndome y enfundado en un traje que le queda a la perfección, parece un muñequito de torta. Bueno, mejor no exagero.

Él sabe que estoy aterrada aunque no lo demuestre, así que me sonríe de manera tranquilizante. Nos sentamos en el supuesto "altar" el hombre que nos va a casar habla mucho, muchísimo, y no tengo ni la menor idea de lo que dice, solo respondo a sus preguntas, oigo que Norman dice algo y al final me encuentro diciendo "Acepto" y firmando el libro. Alice y Fernando también lo hacen, ellos parecen más felices que nosotros. Me obligo a sonreírles.

Nos incorporamos, Norman se acerca a mí, me toma de la cintura y me besa.

-No era tan difícil.- Susurra.

-¡Un brindis por los recién casados!- Oigo que gritan en el fondo. Y todos aplauden.

Que me trague la tierra, por favor... estoy casada con Norman Reedus.


Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora