En la cocina hay un pequeño televisor, el cual Rebeca apaga cuando ingreso allí. Es un nuevo día, pero la polémica no es nueva.
-Déjalo Rebeca, no importa.
-Están hablando de eso en todos los canales, mi niña ¿Qué pasó?
-Justamente eso que dicen los canales, Reb.- Respondo con amabilidad pero sin mirarla. Ella entiende que el tema me pone incómoda.
-Espero que no te lastime.
-¿Hace eso con las chicas?- inquiero curiosa.
-El nunca estuvo tanto tiempo con una chica, ese es el problema.
No quiero imaginar como puede terminar todo esto, si es que termina algún día.
-¿Por qué un simple empresario es de tanta importancia para un periodista?
-Porque no es un simple empresario- Y me hace un resumen de lo que él me había dicho.
"Tengo que sacarte provecho" sus estúpidas palabras suenan en mi mente. No tenía que decir eso, como así yo tampoco tenía que reaccionar así. Tenía que se estar preparada, solo eso, tarde o temprano él iba a hacerlo.
-¿Tienes pensado algo para el almuerzo? - Pregunta Rebeca.- El Señor no llegará a para almorzar.
-Quiero huevos fritos.
-¿Sólo eso?- pregunta sorprendida.
-Sólo eso.- Le sonrío.
Por primera vez quiero que Norman llegue a casa, necesitamos hablar. Sin embargo, no lo hará porque está con mucho trabajo o eso es lo que dicen Rebeca y Francis, yo me inclino a pensar que es un cobarde.
Las horas se hacen eternas cuando no hay nada por hacer. Francis se comparece de mi y saca un libro del despacho, es un libro de política y economía, que no me llama la atención, pero ya que, tengo que quemar las horas.
-Creo que no sé leer-Bromeo. Francis se sorprende por lo que termino riendo.-Es una broma, sí se leer.
Cae la tarde, estoy tirada boca abajo en la cama, aunque intente dormir no lo consigo. Muchos pensamientos invaden mi mente, todo está sucediendo muy rápido y debo admitir que me atemoriza un poco, si bien estoy preparándome mentalmente para lo que a Norman se le pueda ocurrir no conozco con seguridad las reglas del juego.
Oigo que llega, espero que venga a molestarme pero no lo hace. Espero varios minutos más y no llega. Entonces tendré que hacerlo yo.
Me incorporo, salgo y voy a su habitación. Toco la puerta y no responde. No voy a esperar tanto. Tomo el picaporte y lo abro, la habitación está vacía, pero la puerta del baño está cerrada y se oye el agua correr, continuamente el chillido del grifo cerrarse.
-Antes que salgas desnudo, quiero que sepas que estoy aquí.- Digo muy alto para que oiga.
El muy desgraciado sale enredando con una toalla sobre la cintura. Gotitas de agua resbala de su cabello y su hombro. Trago con dificultad. Me mira seriamente, ¿Qué tenía que decir?
-¿Qué quieres?- pregunta con total frialdad.
Regreso a la realidad.
-Hablar ¿Qué más?
-¿No tienes un cuchillo o algo así?- Giro los ojos y niego- Bien, me visto y hablamos, a menos que quieras tenerme así...
-No- Zanjo- Vístete.
Busca su ropa y regresa al baño. Sale completamente vestido, remera y bermudas. Deja mucho a la imaginación. A mí imaginación que ya divaga.
-¿Y bien? Te escucho.
Se recuesta sobre el marco de la ventana, cruza los brazos y me escudriña con la mirada. Sin ponerme nerviosa, me siento en su cama.
-Primero, tienes razón, si me lo hubieras dicho yo me hubiese negado. Segundo, mi comportamiento anoche no fue el más maduro, lo sé. Y tercero, conforme hagas algo así otra vez, te mato.
Sonríe de lado. Estoy segura de que no le importa lo que digo, su sonrisa de burla me lo dice todo, pero no pierdo nada intentándolo. No se puede perder más de lo que no se tiene. Así que espero a que responda e intento no perder la paciencia ante su silencio.
-Primero, sí fuiste muy dramática, fue solo un beso.
"¡¿Sólo un beso?!" Quiero gritarle, pero me contengo. Se acerca con lentitud.
-Segundo- Dice- Lo seguiré haciendo porque eres mi novia. Creo que solo los Amish no besan a sus novias, pero yo no lo soy. Si llegaste a casa de una manera extraña, no pretendas que todo lo demás sea normal. Y tercero... lo hice por dos motivos.
-¿Cuáles motivos?- Se sienta a mi lado.
-Estoy siendo nombrado nuevamente, a todos les sorprende que yo haya sentado cabeza y estarán siguiéndome hasta ver cuánto dure todo esto- Giro los ojos eso me lo esperaba- Y otro motivo es... para protegerte.
Eso no me lo esperaba. Levanto la vista, me está mirando fijamente.
-¿Protegerme? ¿Por qué?
-Están pasando cosas, no sé qué. Pero sé que si te sucede algo habrá alboroto.
Sonrío con decepción. Claro, habría alboroto, porque el Maestro oculta algo que ni siquiera él sabe, y por eso quiere protegerme, no porque le importe a él. Yo no le importo a nadie.
-Claro. Pero... ¿no sería más fácil que te libraras de mí?- Ríe y me sorprende.
-Muñequita... no sabes nada. ¿Con quién pelearía sino? Y esto será divertido.
-A mí no me hace gracia.
-Mientes. Morías por besarme- Es un maldito engreído.
-Bestia... no sabes nada.
Ríe nuevamente. No entiendo qué le causa tanta gracia. Mis intenciones de hablar con él eran serias, sin embargo sale con sus tonterías.
-Me perteneces Muñequita y nadie tocará jamás lo que es mío. Sólo yo... Confía en mí.
Su voz cala mis huesos y sentidos. Sus palabras chocan en mi mente de un lado a otro. ¿Qué tanto quiere tocar lo que es suyo? Creo que estoy temblando.
Me incorporo rápidamente.
-¿No vas a parar con esto, no?- Niega y se incorpora también. -No vas a tener sexo conmigo. -Me acerco a la puerta.
Siento un hueco en el estómago, creo que me estoy mintiendo a mí misma. Si sigue aproximándose así no sé si podré detener mis impulsos. La maldita bestia saca lo peor de mí.
-¿Ah no?-
Intento salir, no lo consigo, él me detiene. Pone su mano sobre la puerta, sus brazos marcados quedan a mi vista.
-¿Qué más tengo que hacer para tener sexo contigo?
-Esperar mil años.- El ríe, maldita sea, cuando lo tengo cerca todo lo que digo es mentira. Casi todo.
Siento su cálido aliento muy cerca de mis labios, su fragancia, su esencia... su mano libre vaga hasta mi cintura, me pega a la puerta y me besa. No es un beso furioso como el de la noche anterior, este es más tranquilo, al cual no tardo en responder y no dura tanto, lo cual es decepcionante.
-sólo te pido que confíes en mí- Susurra.
-lastimosamente no tengo a nadie más en quien confiar.- Respondo y él asiente comprendiendo claramente.
Se aparta y me deja pasar.
¿Qué carajos estoy haciendo? Estoy en la boca del lobo y de aquí no podré salir.
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Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016
FanfictionTras varios años de encierro, esperando a su comprador, Lia ve la oportunidad de su vida cuando el Maestro le consigue un dueño... Elegante... Intimidante... Y muy sexy... Confundida, ella no sabrá escapar de su mirada y él intentará buscar un lazo...
