Capítulo LIII

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Se oye mucho alboroto afuera. Me acerco a la puerta, ya notaron el secuestro, vienen refuerzos, vienen policías, no podemos salir de aquí "son órdenes" ¡¿Qué está pasando?! La puerta se abre, Giovanni ingresa sonriente.

-Prepárense, chicas... el show de fuegos artificiales comienza.

Grace toma de la mano a la niña y se incorpora. Las tres nos miramos. El sol ya se despidió del otro continente, pero aún no llega al nuestro, apenas se asoma un ligero resplandor. Es de madrugada y hace frío.

"Está todo listo" se oye desde la radio que lleva Giovanni en la cintura.

-Háganlo- Responde él. Un fuerte estruendo se oye.- Señuelo, pequeñas.

Minutos después un incesante coro de sirenas policiales y el sonido de los bomberos. ¿Qué hicieron? Más hombres llegan a la casa, todo equipados y con armas.

-¡Giovanni están aquí! -Grito uno de los hombres.

El italiano, enfurecido nos mira y aprieta los puños antes de maldecir a todo el mundo y un poco más. Llama a Barry, quien acude al instante. Se oyen patrullas y un espectáculo de disparos. ¿Nos encontraron? ¿Ya? Es muy bueno para ser real.

-¡a ver perra!- Barry jala mi cabello- Hay guardias allá afuera. Podemos terminar con esto ahora o explotar todo.

Se oye un estruendo no muy lejos. Son coches bombas, el lugar puede estar minado. Más hombres llegan, todos están enfurecidos. Me entran ganas de llorar, si algo no le gusta a nadie es que saboteen sus planes y ahora lo están haciendo. Más disparos, más estruendos y el constante grito de "¡Salgan todos! ¡Suelten las armas!" Quisiera creer que ellos saben que estamos adentro, no solo están estos imbéciles.

-Juro que si veo a tu marido... lo mato... - Lo miro fijamente, intento retarlo con la mirada.

Se oye otra explosión cerca de la ventana y un humo gris se cuela por las rejas. Las casas están toda una al lado de otra, a penas las separa un pasillo, es un perfecto escondite, hay que admitirlo. Pero llamaron la atención de algún modo y ahora todo está fuera de control.

-¡Vamos! ¡Fuera!- Grita Barry apuntándonos con el arma, la niña llora y llora. Grace la estira para que camine, pero ella se rehúsa hacerlo y llama a su mamá. -¡Cállate!- Le grita Barry y la golpea echándola al suelo.

-¡No la golpees!- Le grito y me lanzo por él golpeándolo con todas mis fuerzas.

-¡Entonces caminen!- Me empuja hasta caer, levanta el arma y dispara a la pequeña, callando su llanto, callándola para siempre. -¿Caminarán ahora?- Grace llora en silencio. Yo estoy paralizada, no puedo creer lo que acaba de hacer. Mató a la niña, ni siquiera la conocía. Ella tenía toda una vida por delante... y ahora, ni siquiera respiraba.

Las lágrimas escapan y caen humedeciendo mi mejilla. Barry sigue gritando, ya no lo oigo, no oigo absolutamente nada. La balacera sigue, todos están concentrados allá afuera disparando y protegiendo el lugar. Miro a mi alrededor y me incorporo.

Si no hay una salida yo crearé una. Me convenzo a mí misma que ellos no podrán contra mí, ni contra Grace. Nos hace salir de la habitación y caminamos hacia las escaleras, Todas las ventanas que alcanzó a ver están enrejadas.

Tengo un plan que puede salir muy bien o muy mal. Nos acercamos al barandal de la escalera, Barry camina detrás de nosotras, Grace solloza, es ahora o nunca. Volteo con rapidez, le doy una patada en la pierna y antes que se agache para sobarse lo empujo. Al caer suelta un disparo. Grace grita... no quiero mirarla me la imagino con el balazo en la frente y no soportaré dos muertes en mi conciencia.

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora