Capítulo XLIII

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-¿Puedes mantenerte en pie?- Pregunta cuando una vez nuestras respiraciones se calman.

-Sí- Susurro sintiendo su respiración en mi mejilla.

Quito mis piernas de su cintura y me bajo. Me visto, veo de reojo como, él también lo hace y sonrío.  Nuestras miradas se encuentran y acercándose con la misma sonrisa cómplice, besa mi mejilla y de la mano nos dirigimos a la casa.

-¡Volvieron!- Exclama la mujer al vernos- ¿Cómo les fue?-Ayy que vergüenza. -¿Se divirtieron?

-Sí- Responde Norman soltando una extraña risa.

-Nos encantó el paseo, Claudia. Muchas gracias- Le sonrío.

-Ya saben, cuando quieran regresen.

- Seguro el año que viene regresamos.- Dice Norman. "¡¿Vamos a volver?!" Quiero gritar, entusiasmada.

-Estaremos esperándolos- Dice Robert.

Nos despedimos de ellos y nos dirigimos a la cabaña otra vez. Ya es tarde y el aire se siente más frío, me aferro con más fuerza a él, el viento me despeina, me siento libre...

Al llegar y darnos un baño, cada uno por su lado, nos ponemos cómodos en el sofá con el televisor encendido. Estoy exhausta, física y emocionalmente. Me acurruco por él y cierro los ojos. No me gusta lo que oigo, capturaron a un pequeño grupo que presuntamente tiene que ver con la trata de blancas. "lentamente todos irán cayendo" dice el periodista. 

-¿Estás bien?- Pregunta. Asiento sobre su pecho sin emitir palabra. Aspiro su aroma ¿qué me está pasando?

-Mi mamá era pastelera- Suelto de repente-Recuerdo que su manera de decorarlas eran fantásticas. No recuerdo que hacía papá, solo sé que trabajaba día y noche, iba y venía y siempre me decía que su jefe era muy estricto. Pero nos cuidaba mucho, siempre nos cuidó... un esfuerzo tirado a la basura. Yo... alguna vez tuve una familia, una vida, amigos, lo tuve todo. Muchas personas en quien confiar y ahora, casi no tengo nada. Ni siquiera te tengo a ti, es todo lo contrario.- suelto una risa desganada. Mi suerte va por el caño, de seguro si me quiero cortar las venas descubriré que puedo curarme como el tipo de los X-men. 

-Eres fuerte, Lía. Has pasado por muchas cosas.

-Lo soy, pero ante algunas cosas soy débil ¿Y si me enamoro de ti?

-Eso no supone un problema- Responde con toda naturalidad.

-Sí, sí lo es. Porque ahora solo te tengo a ti y aunque no lo creas confío en ti. A tu lado me siento segura.

Acaricia mi espalda con suavidad. No entiendo por qué siempre me agarran los ataques de sinceridad.

-Yo te tengo Muñequita, eres mía ¿Lo olvidas? No te vas a librar de mí. Tranquila...

No quiero estar sola otra vez cuando más rodeada de personas estoy. No quiero pasar por eso otra vez. No quiero sentirme inferior. Quisiera no enamorarme de él. Y si eso sucede, no quiero que me aparten de él. No quiero dejar de sentir esta repentina felicidad que en pocos días me ha invadido. Lo que menos me importa es el dinero y los lujos, solo quiero sentir la calidez humana que por tantos años me han quitado.

-Además- continua- Nunca nadie me trató tan mal como tú. Eres mala.- Suelto una risita.

-Quien te manda ser tan bestia. – Suspira profundo y me aprieta más contra él. Así es cuando me siento frágil y a la vez fuerte.

Existen conversaciones entre nosotros que comienzan de la nada y terminan de igual manera... en la nada. No son muy normales, nosotros no somos normales y es mejor así, me gusta que sea así. Dos anormales dispuestos a seguir un juego con reglas establecidas por otras personas.

***

Regresamos a la casa ¡Se terminan las mini vacaciones! Por el camino, paramos es un auto servicio, yo me encargo de comprar algunas cosas para comer, mientras él llena el tanque del auto. Al salir y verlo recostado por el capó, me tiemblan las piernas.

"sexy, sexy, sexy" dice mi subconsciente. Y decir que he visto ese cuerpo desnudo más de una vez y lo he sentido... ohh sí. Sonrío ante mis pensamientos, él me observa con curiosidad. No digo nada, solo subo al coche.

¡Al fin llegamos! Ya me estaba cansando de tararear canciones, molestar a Norman y quejarme por mi trasero adormecido. Ahora estamos en casa, me apeo del coche y corro hacia adentro para abrazar a Rebeca y Francis, estoy tan feliz de verlos. Si me apartan de Norman sé que me estarán apartando de todas estas personas que comienzo a querer. Oigo un maullido en mis pies.

-¡Awwww mi bola de peeloos!- Exclamo y lo levanto- Mi Darkcito- Lo abrazo con fuerza y le doy muchos besos.

-Lía, deja de sofocar a Eye- Dice Norman riendo. Saluda a todo el mundo y mete las valijas.

Yo estoy tan emocionada que comienzo a contarle todo lo que vimos por ahí a Rebeca, lo bonito del lugar y la cabaña. ¡Todo! Bueno... casi todo. Estoy tan metida en lo mío, que no se me cruza por la cabeza ayudar a Norman con las valijas, en fin, mientras no se esté quejando, no me importa.

Cuando el cansancio me gana y le cuento a Rebeca muchas cosas, subo a la habitación. Busco ropa limpia y a la ducha. En la cena, insisto en que Francis y Rebeca compartan la mesa con nosotros, es que los extrañé mucho. Se niegan hasta que Norman se los pide, claro, de su parte lo sienten como una orden, no como una invitación.

Acabada la cena me dirijo a mi habitación. Mi cama me espera impecable. Estoy por meterme en ella, cuando siento esa potente presencia detrás de mí.

-¿Qué haces?- Pregunta.

-¿No ves? Voy a dormir.- ¿Qué no es obvio?

-¿Estás enojada o algo?

-No ¿por qué?

-Algunas parejas duermen en habitaciones separadas cuando están enojadas. Si no tienes problemas, duermes conmigo. De hoy en adelante, todas las noches, mi habitación será nuestra.

-¿Nu-nuestra?- Titubeo. Se acerca con pasos lentos, apoya sus manos en mi cintura y me pega a él.

-Sí- murmura cerca de mis labios- Muero de ganas por hacerte el amor allí.

-Creí que eras reacio a esa expresión- Lo miro con curiosidad. Se encoje de hombros.

-También creíste que nunca te acostarías conmigo. Es hora de romper creencias...- me hace un guiño.

Me deja sin palabras y cargándome de modo nupcial me lleva su habitación... rompamos creencias, desmintamos mitos, que lo llame como se le antoje, sólo quiero que me haga participe de sus planes...

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora