Capítulo X

1K 85 6
                                        


Después de levantarme y darme una refrescante ducha, bajo a la sala. El reloj de madera marca las 9:20. El sol no ingresa con todo su esplendor por la ventana porque está nublado, lo cual es genial, de ésta manera apacigua el calor.

Miro a mi alrededor, algo anda mal...

Voy al comedor, la mesa está preparada para el desayuno, pero en el ambiente no se siente la magia de Rebeca, ni la sofisticación de Francis.

Definitivamente algo está mal...

Voy a la cocina, huele a tostadas y café. Rebeca no está, solo un hombre de ojos azules, cabello castaño y tatuajes cubiertos por la remera negra que lleva puesta.

-¡¿Qué haces?!- Exclamo alarmada. Voltea con violencia y al salir de su asombro,sonríe.

-¿No es obvio? El desayuno. - Pasa por mi lado con la bandeja de tostadas y mermelada, y me planta un beso en la mejilla.

Estoy anonadada. No me lo esperaba. Sin dejar que ese pequeño gesto tome lugar en mis pensamientos, voy tras él.

-¿Y Rebeca? Y ¿Francis?

-¿Pretendes que los explote laboralmente?- Ríe- regresarán mañana. No te preocupes, no voy a destruir la cocina.

-¡Es que no es simplemente "la cocina"! Es el santuario de Rebeca.- Me siento en el lado izquierdo de la mesa, frente a él. -Por favor, no la despidas nunca... porque cocina delicioso y me llevo muy bien con ella.

Él frunce el ceño.

-No despedirla nunca me suena a "para siempre" y eso te implica...- Sonríe con suficiencia, como el astrónomo que descubre una nueva estrella.

-Bueno... creí que yo... olvidalo.

¿Dónde quedaron las ganas de fugarse? ¿Cómo es posible que en un mes ya idealizo quedarme en esta casa?

-Vamos a salir.- Dice sacándome de mis pensamientos.

-¿En serio? ¿Dónde vamos?

-A muchos lugares.

Y no miente. Después de desayunar montamos en su coche y nos dirigimos, primeramente, a una peluquería. Es la primera vez que me saca y me siento como una Neandertal descongelada. Tanto movimiento en la calle me abruma.

Me aferro al asiento y no quiero salir. Norman me tranquiliza y dice que estará conmigo en todo momento, que no hay de qué preocuparse. A veces no es tan bestia.

Bajamos en la peluquería, completo está el lugar. Es un centro de belleza. Hay tres mujeres y dos hombres, una de ellas, la más alta, rubia y de porte impecable, se acerca a nosotros con una sonrisa. Saluda a Norman y después a mí.

¡Me siento un microbio al lado se ella!

-Susan, ella es Lia y quiero que le hagas lo básico.- La mujer encantada, me mira y sonríe. Tendrá unos treinta años, no parece de más.

-Eres muy bonita, tienes buena piel y bonitos ojos. Ven, ven por aquí.

Me invita a pasar al local, miro con desespero a Norman, él asiente mientras otra de las chicas se le acerca. Con tranquilidad sigo a Susan.

Arregla mis uñas, de manos y pies, lo cual ha sido extraño e incómodo. Me maquilla un poco. Dice que tengo un bonito cabello castaño y que sólo cortará un poco las puntas.

A ver, ésta mujer está diciendo que prácticamente todo en mí es lindo. ¿Qué carajos le pasa?

Lava y acondiciona mi cabello, lo seca y me tiene frente a un espejo.

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora