Capítulo XXIV

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Es tarde, son las nueve de la noche y no hay rastros de Norman, le he marcado al móvil pero no responde. Llamé también a Fernando y tampoco tiene idea de dónde se encuentra. Puede irse al mismísimo infierno si quiere, pero en otras circunstancias, no cuando sale enojado. Rebeca y Francis al igual que yo, están preocupados.

¿Mencioné alguna vez que ellos son los únicos cama adentro? Bueno, ellos son los únicos. Y las otras señoras ya se fueron a su casa ¡Y Norman no aparece!

El teléfono suena, corro para atender.

-¿Hola?

-Lía- habla Fer – Norman está bien, irá en unas horas no te preocupes.

-¿Dónde está?

-No me lo dijo. Pero no te preocupes tanto por él- bromea.

-No estoy preocupada por él. Me preocupa pensar en quién correrá con los gatos de la casa- Oigo su risa.

-Sí nena, lo que digas. Adiós tengo que trabajar.

-Adió Fer, Gracias.

Con que eso teníamos. Estaba ignorando mis llamadas. Después soy yo la que se comporta como una niña. Repito exactamente lo que Fernando me dijo a los señores que también se preocupaban por el inmaduro de la bestia.

Son las diez, ya me bañé, estoy en pijamas, no tengo apetito, Rebeca y Francis van a dormir. Yo estoy aburrida y no tengo sueño. Ingreso a la habitación de Norman porque ahí tiene televisor.

Encuentro a Eye in The Dark acurrucado en la cama, sonrío al verlo tan tranquilo, su pata ya se curó y nadie vino a reclamarlo, por ende ya es nuestro gato. Me hago lugar a su lado y me meto en la cama. El animal se despereza, se sienta y se acicala con gran elegancia, por un instante me observa con recelo, sabe que no soy la dueña de esta cama, pero poco le importa mientras lo deje dormir

-Al menos tú eres más inteligente que ese tonto- susurro y lo acaricio.

Abro los ojos. Me quedé dormida. En la Tv, aún prendida, marcan las 2:35 am. ¡Y Norman aún no llega!

Bajo a la cocina por un vaso de agua ¿Por qué me preocupo tanto por el idiota que horas antes me hizo llorar? Seguro yo estoy preocupándome y él se está revolcando quién sabe con quién. Me acerco a la ventana que da a la calle. Algunos autos pasan, veo al sereno caminar por el patio, las luces de la ciudad están encendidas. No hay mucho movimiento.

Un taxi se detiene frente al portón. Me pego al vidrio para observar mejor. El sereno abre el portón, es Norman quien ingresa... mi corazón se detiene, ahora quiero que se vaya. Abraza al sereno, eso es muy nuevo para mí, incluso ese hombre está sorprendido. Se aparta de él y continúa su camino hasta la casa, con un poco de dificultad.

Si alguien oye mis pensamientos por favor ¡Por favor! Que me dé la tranquilidad que necesito para afrontar esta situación... para afrontar a un Norman borracho.

Oigo como llega a la puerta y forcejea con la cerradura, no nota que la puerta está abierta. Espero un momento más para que sufra y recién hasta entonces abro. Su semblante se yergue frente a mí. Me mira instantáneamente para luego mirar el piso.

-¿Puedo pasar?- Pregunta con duda.

No respondo, sólo me hago a un lado. Cuando cruza siento el olor a alcohol y humo que desprende. Nunca llegó a oler tan mal. Sin embargo, no me importa. Tomo la llave de reserva, llaveo la puerta y decidida a ir a dormir, me dirijo a las escaleras. No oigo sus pisadas, ni una palabra de su parte, no parece él.

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora