Capítulo XLI

833 60 13
                                        

Es una nueva mañana, estoy en el lavadero colocando nuestra ropa en el lavarropas, para mi suerte lo entiendo. No he estado sin hacer nada en la casa de Norman después de todo, seguir acosadoramente a todas las señoras por la casa sirve para algo: aprender.

-Te tocará planchar esto- Digo lo suficientemente fuerte para que me oiga en la cocina.

-Eso es trampa- Camina hasta donde estoy yo.- El lavarropas es automático, la plancha no.

-¿Te lo pregunté?

-Tramposa. Explotadora masculina.- Suelto una risa. – Te veo al rato- Se acerca y me besa.

Sale, está empeñado en arreglar la motocicleta incluso está pensando en comprarla. Antes de que salga hablo fuerte:

-Si ésta mancha de grasa no sale te mato Norman

-No fue culpa mía. Tú me dejaste tocarte.- entrecierro los ojos.

-Reza para que funcione la motocicleta, así tendrás en qué escapar.

Me tira un beso y sale. Quiero suspirar como una enamorada, pero me contengo y continúo con mi labor.

Estando sola en la cabaña aprovecho y llamo a Alice, hablamos por un rato largo. Es una curiosa, quiere saberlo todo, no sabe que yo soy fuerte y hay cosas que me llevaré a la tumba. Es precisamente lo que le digo y ríe como loca.

Busco la cámara de Norman y comienzo a fotografiar todo el paisaje que me parece bonito. ¡Todo es bonito! De vez en cuando hago alguna payasada y me saco una foto.

Quisiera que esta felicidad no termine nunca, pero sé que terminará, no sé cuándo, pero terminará. Siempre las cosas buenas tienen un límite, tal vez ahí esté la cuestión. Nadie dice "Ey toma un poco de felicidad y disfrútala porque cuando se termine tendrás de donde aferrarte ¡Hasta la próxima!" ¡No! Nadie dice eso. Lo aprendes sola. Al menos yo lo aprendí sola, por eso quiero disfrutarlo ahora.

¿Estoy tan loca como para ponerme celosa de una moto? Estoy loca, pero no hasta ese punto. Incluso me divierto viéndolo trabajar, todo en él es prefecto, incluso los extraños gestos que hace cuando algo no queda bien. ¿En serio puedo enamorarme de él? No, tal vez sea pura atracción física.

Levanto la cámara y capturo la imagen que tengo frente a mis ojos. Puedo hacer dinero extra vendiendo éstas imágenes para hacer calendarios. Apuesto a que las mujeres lo comprarían.

-¿Te gusta lo que ves?- pregunta riendo.

-Creo que a los mecánicos les encantaría tener éstas fotos en su pared.- Me mira sorprendido-¡¿Quee?! ¿No sabías que un porcentaje de hombres se excitan con otros hombres y no significa que sean homosexuales? Bueno... tal vez sea su homosexualidad dormida.

-¿cómo demonios sabes eso?- Me encojo de hombros.

-Es lo que leí por ahí.- Ni pienso confesarle las cosas que leía desde la laptop.

-Me asustas, creo que sabes más de nosotros que yo mismo.- Río.

-También sé que las motocicletas grandes les provocan erecciones ¿Eso es cierto?- Ésta vez es él quien ríe.

-¿Eso también lo leíste?

-No. Me lo dijo Sheila, una amiga y nuestra... instructora.- Recordar a Shei me da nostalgia. No me gustaría regresar, pero quiero saber cómo está.

Él me ve preocupado, al notar mi ligero cambio de expresión. Lo apunto con la cámara y sonrió.

-¿Y bien?

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora