Epílogo

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Hace calor. Tanto calor que el aire acondicionado no hace efecto, incluso a las diez y media de la noche.

-Te amo...- Susurra contra mis labios, mientras mis manos vagan hacia su torso ya desnudo y él juguetea con mi remera, quiero que me la quite, quiero que me desnude, quiero que me haga suya.

-También yo- respondo con un medio gemido. Me aparto un poco, lo miro a los ojos, quito el cabello de su frente y continúo admirándolo.

-Eres hermosa...- Dice y me sonríe.

Me encanta estar encima de él. Me encanta todo de él, excepto las peleas, es ahí cuando se pone insoportable. Ahora, solo quiero besarlo y besarlo.

Han pasado meses de lo sucedido, Rebeca está bien, Norman está bien, yo estoy bien. Y aunque poco me importe me alegro que Grace esté bien, junto a su novio como siempre. Quizás Ben dijo la verdad en todo momento y ya no está con esos hombres. El Maestro se fugó quién sabe dónde, aún lo están buscando, todos creen que está muerto. La réplica barata de Osama Vin laden.

Ya no quiero vivir con preocupaciones, prefiero disfrutar de la vida, así dure solo un minuto. Como esos insectos que nacen para morir, pero lo disfrutan.

Alice y Giancarlo ya no lo han intentado y no es por falta de interés, ahí hay algo más que no pueden decirse mutuamente. Sonya anda de novia, con un chico simpático, que no ha pisado nuestra casa nunca y Fer sigue siendo la persona más adorable que haya podido conocer. En definitiva las cosas han ido bien y las discusiones con Norman son normales y a veces catastróficas. Lo único bueno que tienen son las reconciliaciones.

Me quita la remera, despeinándome. Me lanzo a sus labios e impaciente lleva sus manos al broche de mí sostén para quitármelo. Mi celular suena... es extraño que suene a estas horas, de todas formas lo ignoro.

Suena otra vez. Norman gruñe de frustración.

-No quiero imaginar que es el periodista.- murmura.

-Espera un momento.- El número es desconocido y de un teléfono fijo.

-¿Hola?

-¿Lía? ¡Lía! Ya, ya estamos aquí... ya estamos aquí...

-¿Andrew? ¿Qué pasa, dónde están?- Me levanto rápidamente, Norman me mira con curiosidad.

-Ya estamos en el hospital...

-¡¿Queeee?! ¿En serio? ¡Ayyy qué emoción! Ya iremos para allá ¿cómo están?

-Bien, bien. Lía, no sé qué hacer ni cómo ayudar. Sophi está como una fiera no sé qué hacer.

-Primero que nada, mantén la calma. ¿Tienen todo lo necesario allí?

-Sí, sí. Por favor... vengan. Los necesito.

-Ni dudes de eso Andy. Ya vamos para allá.

Corto la llamada y sonrío con felicidad. La desesperación de Andy ha sido épica.

-¡Norman levántate! ¡Anda, ya! Vistete debemos ir al hospital.

-¿Por qué? ¿Qué pasó?

-Porque un pequeño Reedus viene en camino- Me mira con sorpresa y sonríe.-Vamos, anda. Andrew nos necesita, está desesperado.

-Me imagino.

Salimos de voladas, llegamos al hospital en cuestión de minutos. Vemos a Andrew caminando de un lado a otro, se sostiene la cabeza, me da gracia verlo así, está paranoico. Por otro lado también me da ganas de abrazarlo y decirle que todo estará bien, que no se preocupe, pero ¿Quién soy yo para decir eso? Ni siquiera me he puesto en su lugar.

Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora