Voy hasta el sofá con la respiración pesada y mi fuerza de voluntad encerradita en su bóveda. Cuando me ve apaga el televisor y ¡Madre mía! ¡Ese cuerpazo! Sí, está desnudo, como dios lo trajo al mundo. Irradia erotismo puro, sin exagerar. Con los brazos extendidos por el respaldo me mira y niega.
-Mucha ropa- Dice con una sonrisa.- Quítatela y sedúceme.
¿Queee? ¿Seducirlo? Quiero reír a carcajadas a pesar de todo. ¿Cómo se supone que voy a seducirlo? Si eso de los bailecitos no se me da ni borracha. ¿Este es su castigo?
-Ah- continua- Y suéltate el cabello.
Eso sí puedo hacerlo, incluso es lo primero que hago. Saco el broche y mi cabello castaño cae hasta ocupar su lugar un poco por debajo de mis hombros, tan enmarañado como siempre, pero supongo que no importa. Lo sacudo en plan rock star y él ríe. Ahora sí ¡A por ello, Lía! ¡Tú puedes!
Intento hacer eso de "seducirlo" mientras me desnudo. Hasta que me despojo de todo por completo. Su mirada lasciva me dice todo, una vez más quiero salir a correr y esconderme debajo de la cama, pero también quiero que cuando me encuentre haga lo que quiera conmigo. ¿Cómo es posible que me haya pervertido de este modo?
-Ven- Ordena. Que gustoso es mirarlo. Recorrerlo de pies a cabeza.
Camino lentamente hacia él y sin que diga nada me siento a horcajadas. Llevo las manos sobre su cuello y sin más preámbulos lo beso. Nada de ternura. Con todo el deseo del mundo dispuesta a que me vuelva loca. Nos recorremos, nuestras lenguas se encuentran, se exploran, se incitan. Mordisquea mi labio inferior, lo chupa, me besa otra vez. Todo mi cuerpo tiembla y mi estómago se contrae ante la sensación de su mano por mi piel desnuda. Es la primera vez que lo hacemos en el sofá y creo que me puede gustar.
-Enséñame lo que sabes- Murmura en mis labios. Tantas cosas me dijeron sobre estos momentos que al final las palabras quedan cortas. Lo introduzco en mí, con lentitud, cada vez más profundo. Y gimo besando su cuello. – Tienes las nalgas frías- Dice agarrándolas.
-Caliéntame- Digo con valor.
¡La Lía loca está al mando!
Me da una nalgada que suena en seco y hace eco en mi cuerpo. Lo miro sorprendida. Lo hace otra vez, pica y no me importa. Sube mi libido al máximo. Me lanzo a sus labios y comienzo a moverme encima de él, su mano choca contra mi piel otra vez haciéndome soltar un gritito. La locura me invade, mordisqueo su cuello con más presión. Otra vez siento mi piel arder.
Siento que estoy al borde del éxtasis, me detengo. Él me mira extrañado.
-¿Por qué paras?- Quiere saber, no respondo. Espero que mi respiración se aliviane. -¿Por qué paras?- Indaga otra vez, dándome otra nalgada.
Comienzo a moverme lentamente, otra vez, encima de él. Entiende a qué va todo esto. Esta vez no me detengo, mis movimientos son frenéticos y salvajes. Estoy llegando... sí, sí, sí... Me arqueo, él besa mis pechos, gruñe, me vuelvo loca. Sujetándome por la cintura se ayuda a sí mismo a ir más lejos. No puedo más, no resisto...
-Ahhh...- Gimo y me dejo llevar.
Ni siquiera consigo recuperarme cuando me pone debajo de él. Coloca sus brazos debajo de mi cabeza para que no me golpee con el posa brazo, los reemplaza por un cojín y me penetra con fuerza. Un solo movimiento, fuerte y preciso. Me arqueo otra vez, excitada.
Repite sus certeros movimientos. Se pone a mi altura.
-No vuelvas a detenerte de esa manera ¿entendido?- ¡Magnificas divinidades que inventaron esto y crearon a este hombre! Gracias por concederme el deseo de caer en sus brazos una vez más. -¿Entendido?- Pregunta moviéndose con fuerza otra vez y más rápido, chocando su pecho con el mío.
-Sssí, sí, sí...
-¿Nno te gustaría que yo parase ahora... o sí?- Apenas y puede hablar, sus movimientos frenéticos nos enloquecen a ambos.
-No, no, por favor, no lo hagas.
Si pensarlo llevo mis manos a su cuello, mientras sus labios dejan mordisquitos en mi cuello. Me gusta, me encanta, me abro más para él. Toco su pecho, llevo mis manos a su espalda ¡Me deja hacerlo! Aumenta la velocidad. No oigo más que nuestros sonidos corporales. Mi orgasmo amenaza con explotar otra vez, siento los espasmos, jadeo, gimo, araño su espalda. Al fin su piel sudorosa bajo mis dedos, sintiendo sus movimientos, sintiendo la tensión de sus músculos.
-Ah...- Muerde mi cuello, gruñe, no da tregua. Clavo las uñas en su espalda –Norm... man... mmmm...- Me arqueo, me derrito, me vuelvo humo debajo de él.
¿A qué clase de juego morboso me acabo de adentrar? ¡No importa! Me encanta, me encanta. Siento que vuelo y él me sigue, murmura mi nombre, gruñe. ¿Así serán siempre sus castigos? De ser así juro solemnemente portarme mal toooda mi vida.
Nuestras respiraciones se calman, sale de mí, pero no se aparta, acaricio con suavidad su espalda. Como dos verdaderos amantes, le brindo ligeras caricias y él hace lo mismo conmigo. Me mira fijamente a los ojos, acomoda mi cabello y me sonríe, después de tanta ferocidad me sonríe con total dulzura. Oh no... creo que estoy dejando en sus manos una parte fundamental de mí.
Sin decir nada se levanta y va por unas mantas, nos acomodamos en el sofá y me abraza para dormir. Cierro los ojos y ya respiro con pesadez cuando lo oigo murmurar.
-¿Qué estás haciendo conmigo, Muñequita? – Y besa mi cabeza.
Fingiendo estar dormida me acurruco más por él.
"Es lo que yo me pregunto, Norman... ¿Qué estás haciendo conmigo?" Y con ese pensamiento me quedo dormida en sus brazos.
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¡Gracias por sus lecturitas, las quiero!
PD: Comenten qué les parece. Nos estamos leyendo
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Completamente Tuya *(Norman Reedus)* #PTWDNR2016
FanfictionTras varios años de encierro, esperando a su comprador, Lia ve la oportunidad de su vida cuando el Maestro le consigue un dueño... Elegante... Intimidante... Y muy sexy... Confundida, ella no sabrá escapar de su mirada y él intentará buscar un lazo...
