Capítulo 70

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*NARRA ANNA*
Llegué a casa de Sara.
-La señorita Parker no ha llegado-me dijo la empleada.
Miré el reloj. Eran las nueve y media de la noche.
-La llamaré, gracias-dije y tomé el celular. La llamé tres veces, pero no contestó-. Iré a ver si está en el studio de ballet-avisé y salí de la casa.
Al llegar al estudio, noté que ya estaba cerrado, con las luces apagadas, y el candado bien puesto. Suspiré frustrada y fui a la policía.
-¿En que la podemos ayudar, señorita?-preguntó el oficial.
-Quiero reportar a alguien desaparecida-dije mientras sacaba la billetera para buscar alguna foto de Sara.
-Claro, ¿quien sería?
-Sara Marie Parker.
El oficial dejó caer el bolígrafo y me miró.
-¿Sara Pa-Parker?
-Sí, eso he dicho. No responde su celular, debía llegar a casa a las nueve y son...-miré mi reloj-las diez. ¿La conoce?
-Somos amigos. Estudiamos juntos antes de que se fuera a Estados Unidos.
-Pues entonces, ayúdame a encontrarla-supliqué.
Él me miró por un segundo y asintió.
-¡TODOS DEJEN DE VER EL PARTIDO!-gritó y los demás lo volvieron a ver-. ¡TENEMOS UN SECUESTRO!
Inmediatamente todos dejaron de ver el partido y se pusieron manos a la obra con lo que él les gritaba que hicieran.
-Vamos a encontrarla-me llevó a un salón y comenzó el interrogatorio.

*NARRA SARA*
Comencé a abrir los ojos poco a poco. Estaba mareada, quería vomitar y tenía frío.
-¡Vaya, al fin despiertas!-la habitación estaba oscura, solo había la pequeña luz de una lámpara y yo estaba acostada en el piso-. Déjame decirte que me costó bastante trabajo seguirte el paso, preciosa.
Intenté ponerme de pie y caminar, pero tenía mi pie derecho amarrado con una cadena al piso.
-¿Quien eres?-dije aún adormecida-. ¿Que vas a hacerme?
-Por el momento no te haré nada. Dejaré que te busquen, que tus amados amigos famosos regresen y comiencen a buscarte día y noche, que no puedan dormir, que sientan la culpa. Esto es culpa de ellos.
-Te daré dinero, te pagaré...-mi vista estaba comenzando a aclararse y noté que me había quitado la camisa y me había dejado en jeans y brassier.
-No quiero tu dinero, Sara, quiero la venganza.
Y entonces entendí que estaba sucediendo.
-¡DÉJAME! ¡DÉJAME IRME, POR FAVOR!-comencé a gritar.
-No-caminó hacia mi y acarició mi rostro-. Sigues siendo tan hermosa, aún con el cabello corto. 
-¡No me toques! Me repugnas-dije con odio.
-¡Antes no te daba asco, maldita perra! Antes, ¿no lo recuerdas? Antes, cuando estabas falta de amor.
-¡Cállate!-dije cerrando los ojos y moviendo la cabeza de un lado a otro, como si eso pudiera evitar que lo escuchara.
-¡Te hice el amor miles de veces!-gritó y tomó mi cara en sus manos-. ¡Me entregué a ti miles de veces!
-¡Cállate, cállate!-gritaba llorando; comencé a empujarlo, quería que dejara de tocarme.
-¡No!-dijo y golpeó mi cara.
-¡¿Qué es lo que quieres de mí?!-grité mientras me hacía cada vez más hacia atrás-. Has lo que quieras conmigo pero a ellos no les hagas daño-supliqué mientras lo miraba con miedo.
-No los dañaré a todos. Solo quiero dañar a uno en especial...-dejó la frase en el aire y una sonrisa se dibujó en su rostro.
-¡NO!-grité-. ¡¿POR QUÉ A ÉL?!
-¡PORQUE TE ALEJÓ DE MI, SARA!-gritó y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
Y entonces caí en la cuenta de el daño que le había hecho. De lo perra que había sido con él.
-Lo-Lo siento--dije y me dejé caer a sus pies.
-Yo también-dijo frívolo y se fue-. Te traeremos comida en media hora y después te dejaremos dormir.
¿"Mos"? Mierda.

*NARRA ANNA*
Ya llevaba catorce horas desaparecida y aún no había nada de pistas de donde podía estar. Había estado pendiente de mi celular, no había dejado la estación, no había dormido.
-Deberías ir a tu casa y descansar-dijo el oficial, cuyo nombre resultó ser James. ¿De donde lo conocía Sara?
Estaba a punto de responder cuando sonó mi celular.
-¿Hola?-dije con prisa.
-Enciende el televisor en el canal de las noticias-dijo una voz distorsionada y colgó.
-¿Quien era?-preguntó James.
-Me dijo que pusiera el canal de las noticias-dije con miedo.
-¡BRUNO, PON EL CANAL DE LAS NOTICIAS YA!-gritó y toda la estación quedó en silencio.
Bruno obedeció a su superior y encendió el televisor. Al principio estaba el noticiero normal. Clarisse Smith dando las noticias como siempre, después se perdió la conexión, se vio sin cable por un momento y después salió una transmisión que definitivamente no era del noticiero.
Era una habitación que no tenía más luz que la que entraba por un traga luz y tenía a una chica amarrada a una silla.
-Levanta la cabeza, dile hola a Anna-era la misma voz distorsionada. 
La chica levantó la cabeza. Estaba golpeada, tenía un ojo morado, el labio roto y el maquillaje corrido. Estaba en ropa interior y en jeans y estaba llorando.
-¡Es Sara!-grité.
-No seas mal educada y saluda, te están viendo, Sarita-volvió a decir.
-Anna...-dijo con voz débil-. Anna, cuidate-su voz se quebró.
-¿Algo más que quieras decir?-le preguntó.
Sara bajó la cara. La transmisión era en vivo, a saber con qué la estaba grabando.
-¡Ya practicamos esto!-dijo mientras le pegaba. No se veía su cara, solo sus manos y su torso. Sara gimió y volvió a ver a la cámara, abrió la boca y él puso una pistola en su sien-. Piensa bien lo que vas a decir, Sara.
Ella cerró los ojos y respiró hondo.
-Hazle saber a los chicos-dijo y después se apagó la transmisión.

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