Capítulo 64

389 27 0
                                        

Me llevó a un salón al final del pasillo; ella metió la llave y abrió. La sala tenía barras, telas colgadas del techo, espejos en la habitación y un baúl, sobre él había un equipo de sonido.

-He visto tu trabajo, Sara-me dijo antes de caminar hacia el baúl y encender el equipo-. Eres muy buena, chica. El disco está dentro del equipo.

-Gracias.

-¿Te importa que tome fotos?

-¿Fotos?

-Me gusta tomar fotos, ¿podría?

-Claro.

Ella sonrió y salió de la habitación. En cuanto estuve lista, encendí el equipo, calenté como mi antigua profesora de ballet me había enseñado y comencé.

Vuelta tras vuelta, no podía hacer cinco seguidas. Me frustraba y caía. Me levantaba Otra vez al suelo.

Había escuchado la puerta abrirse y supuse que Chita ya había entrado, pero no quería molestarme y mantendría la distancia. Yo no podía verla, pero de vez en cuando escuchaba el sonido que indicaba que la foto había sido tomada.

Estaba molesta con Harry y con Ed. Y con mi hermano por no haberme dicho que tenía cancer y con mi madre por morir y con mi padrastro por haberme dejado. Estaba molesta y se estaba viendo reflejado en mi forma de bailar.

Me dejé caer al suelo y miré mis pies. Miré la barra de gimnasia que había y me dije "¿por qué no?". Me puse un poco te tiza para no caer y me paré de manos. Hacía años no hacía gimnasia, pero no me importó y comencé a abrir las piernas hasta que quedaron en una perfecta línea recta.

Lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, mis brazos cedieron y caí.

Un triste gemido se escapó de mi boca y las lágrimas salieron cada vez más rápido. 

-¿Sara?

-Estoy bien-dije mientras me incorporaba y volvía a montarme en la barra. 

Hice un mortal, y caí en puntas. Me bajé y comencé a hacer una rutina del Cascanueces que había aprendido en Juilliard. Caía y caía, pero siempre me levantaba, mordiendo cada vez más mi labio. 

Hasta que caí y ya no me pude levantar.

Rompí en llanto.

-Muy bien, muñeca. Es hora de parar.

Dije que sí con la cabeza.

-¿A quien llamo?

-A la primera persona en la agenda telefónica.

Era Harry.

Me quedé ahí en el piso, viendo a la nada, hasta que una cabeza de rulos y unos ojos verdes, que habían estado llorando se atravesaron en mi campo de visión.

*NARRA HARRY*

-¿Nos vamos?

-Quiero a mi madre, Harry-susurró mientras me miraba con el temor en los ojos. 

-Lo sé.

-Eres un idiota.

-Y tu una compulsiva.

-Lo sé.

Nos quedamos en silencio un rato. Me acerqué a ella y le besé la frente mientras ella se hacía un puño y se amoldeaba a mi cuerpo.

-¿Vamos?

-Bueno.

Se separó de mí y se paró rápida y agilmente. Caminó hacía sus cosas y se puso la camisa por encima, un sueter y se sacó las zapatillas para remplazarlas por botas. Se miró al espejo, se soltó el cabello y lo acomodó un poco con sus manos, limpió las lágrimas, sacó un poco de polvo y se lo aplicó en la nariz, respiró fuertemente y sonrió. Su blanca y perfecta sonrisa la hacía ver como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera llorado. Me sorprendió lo rápido que era capaz de ocultar sus problemas y me hizo preguntarme si tenía otros que no me había dicho. 

Ella era una caja de secretos, una bomba que explotaba por partes.

-¿Vamos?-preguntó mientas se colgaba el bolso al hombro y sonreía.

Ya estaba bien. 

Estaría bien para las cámaras.

*NARRA SARA*

Me encontré con Chita en la recepción, le di un abrazo y las gracias.

-Haré una exposición de fotografía dentro de poco y me gustaría poner algunas fotos de las que te tomé.

-Claro que sí. No hay problema alguno-sonreí-. Te daré mi número, ¿bueno?

-Muchas gracias-dijo cuando le entregué un papel con mi número.

-A ti-besé su mejilla y tomé a Harry de la mano.

Al salir, como ya suponía, estaban los fotógrafos. Harry se había puesto sus lentes, así que el flash no le molestaba, pero yo no me los había puesto, entonces tenía que ver hacia el suelo. Las preguntas comenzaron:

"¿Sara, estás bien?

¿Están peleados?

¿Estás embarazada?

¿Se va a casar?"

Esta vez, no respondí a nada. No quería darles de que hablar, y ya Harry me había pedido antes que dejara de responder a sus preguntas, a lo que yo había dicho que, si les dabas a ellos lo que querían, ellos te dejarían, pero solo se molestó, diciendo que iba a tener problemas con Modest, así que había dejado de insistir.

Secrets.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora