Capítulo 25

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Desperté con un horrible grito en mi oído que provoco que me cayera de la cama.

-¡MALDITA SEA!-dije poniéndome de pie-¡¿ACASO ESTAS LOCA ANNA?!

Ella sonrió picara.

-No, sólo que estoy molesta-contestó mientras me abrazaba muy fuerte. 

Era imposible estar molesta con Anna, su encanto, su sonrisa a la vida y su manera de hacerte sentir bien, era hermoso.

-¿Molesta? Molesta debería estar yo, casi me matas.

-No se nada de ti desde hace meses, no contestaban mis llamadas, mis mensajes y te metiste en drogas.

Ambas nos encontrábamos tumbadas en la cama viendo hacia el techo. 

Suspiré.

-¿Me llevas?-dije.

Ella miró su reloj. 

-No te dará tiempo de ducharte, cámbiate, ponte perfume y come una manzana.

Al llegar a la universidad, corrí a matricularme a psicología, ya no quería estudiar leyes. 

El día paso rápido, después Anna me llevó a casa y se fue. 

Tomé el violoncelo, y camine hasta el parque, cosa que no fue nada sencillo porque el violoncelo pesa mucho para que lo cargue una chica que casi no comía.

Me senté en una banca a tocar "Secrets" y entonces una chica se acercó y me pidió que cantara.

-No, disculpa esta canción no la canto en público.

-Por favor, por favor Sara-me suplico.

-No, de verdad lo lamento linda, es algo personal...

Ella suspiro y se fue triste. Seguí tocando en silencio varias piezas después hasta que alguien tapo mis ojos.

-¿Quien es?-dijo intentando ocultar su voz. 

-Hola Liam-dije y este se sentó junto a mi-,¿cómo estas?

-¿Cómo estas tu?

Bajé la cabeza un poco mientras miraba mis manos.

-Nada bien-dije. 

-Sara, me gustaría llevarte a un psicólogo.

-No, no, no, no y no.

-Pero...

-Liam, no quiero que gasten dinero en mi...

-Quiero hacerlo, por favor. 

Las pláticas con Liam eran muy calmadas, no había gritos, no se levantaba la voz, me daba paz.

Suspiré y puse los ojos en blanco.

Liam sonrió victorioso y me abrazo.

-¿Te llevo?

-Por favor. 

-¡Ed estoy en casa!

-¡Estoy en el estudio!

Subí corriendo las escaleras para contarle de mi día y hablar del suyo.

Había una mujer.

Yo sabía quien era.

-¿Qué hace ella aquí?

-Bueno, ella...

-No... Esta bien, esta bien que este molesta, entiendo-dijo ella.

-Pero...-dijo Ed. 

-Ed, dime cuando ella ya no esté. Llamaré a alguien para que venga por mi.

Secrets.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora