Manchada de Sangre por Ti

1.1K 55 0
                                        

No podía ser verdad lo que estaba escuchando, William nunca podría haber hecho algo así, tenía que ser mentira.

-¿Por qué quieres saber eso?

-Simple curiosidad, ¿y bien Will? Si respondes te lo daré, y se habrá acabado.

-Tsk...Solo era...un juguete, alguien de usar y tirar. ¿Pero que importa eso ahora? ¡Todos éramos así antes!

-Tú sabes lo que le pasará después de que esto acabe, ¿verdad? Marcus la hará desaparecer, lo mismo pasó con el hermano de Sophie, ¿lo recuerdas? Se sacrificó para que no mataran a su hermana pequeña, ¿tú harás lo mismo con ella? No creo...tienes a tu abuela, a tus tres hermanos y a tus padres, has matado a muchas personas solo para que tú pudieras vivir. Una chica como Alena, se puede olvidar fácilmente, ¿verdad?

-¿A qué quieres llegar con esto?

-Quiero que Alena conozca quién eres de verdad. Se te da muy bien mentir, manipular y hacer daño. Por eso el jefe no te mató cuando te descubrió. Ella acabará muriendo de cualquier manera. ¡Ya podéis salir!

-¿Qué?-William se giró atrás confuso.

Aparecí delante de él, con multitud de lágrimas en mis ojos ya rojos, de llorar. Tenía miedo, estaba asustada, y odiaba a todos con toda mi alma.

-¿Alguien de usar y tirar?¿Así es como me veías? ¡Tú mismo dijiste que las personas no cambian, por qué debería confiar en ti ahora! No te acerques a mí, nunca más... -Dejé caer el colgante y salí corriendo de allí.

-¡Alena, no, espera!-William recogió el colgante y cuando salió del callejón la perdió de vista. -¿Qué has hecho?

-Solo demostrarle quién eres. La que abusó de ella, y la acosó hasta amenazarla. Ella nunca debió creerte, solo le haces daño. -William también desapareció de allí.

-Sam, ¿por qué sigues haciendo esto?

-Si no la puedo tener yo, él tampoco.

-*Esto me parecía divertido al principio, pero esta vez se ha pasado, siento mucha lástima por ella y por William.* ¡Vámonos ya!

Volví a mi apartamento con Liz, y en cuanto me abrió fui corriendo a mi habitación y me encerré para poder llorar en soledad.

-Alena, tienes que salir, por favor...-Escuché que la puerta se abrió y yo solo me abracé más a la almohada, ocultando mi rostro. -¿Alena?

-Liz, no quiero salir, estoy bien...de verdad.

-Pero mírate...si parece que se te ha muerto todo el mundo. ¿Por qué no me cuentas que ha pasado?

-Me engañó y yo como una tonta le creí cada palabra, nunca debí haber confiado en él. ¿Por qué tuve que volver otra vez? Debí ignorarle.

-Lena, no es tu culpa. Tú sola has...bueno... solamente...-Se sentó a mi lado y me abrazó.

-He sido una estúpida,que se enamoró de un chico que para colmo es un criminal. Me jugué mi vida por él, y ahora estoy encadenada a su mundo.

-Ya tranquila...verás como todo se soluciona.

-No creo que vuelva a ser la misma, ya no puedo creer en nadie.

-Seguro que volverás a ser la misma, solo necesitas calmarte un poco. Después de la tormenta viene la calma, ¿no? ¿Qué te parece si ahora te pones un pijama calentito y vamos a vemos una peli, como hacíamos antes?

Le hice caso y fuimos al salón. Cogimos una manta, apagamos las luces y encendimos la tele. Cuando de repente mi móvil empezó a sonar, cuando miré quién era solo lo apagué y lo ignoré.

Chicos MalosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora