Ya ha pasado un mes desde la última vez que hablé con ella. Odiaba reconocer que la echaba un poco de menos, y más después de lo que había pasado la última vez. Llevo dos meses sin estar con una chica, y la verdad es que no me interesaba otra, solo ella.
Cuanto más intento olvidarla, más la recuerdo. No sale de mi cabeza. Dejé el ordenador en la mesa y me tiré en la cama, a descansar. Sentí que se hundía y cuando abrí los ojos vi a Ren a mi lado. Le acaricié la cabeza y se tumbó conmigo.
Sé que he dicho que jamás me enamoraría, pero entonces...¿por qué estoy siendo un idiota? Lo más seguro es que me odie, yo solo la quería como una amiga, pero tuve que besarla y seguir su juego. La he fastidiado muchísimo. Necesito verla. Salté de la cama, cogí el móvil y la chaqueta y salí de mi casa lo más rápido posible. Fui hasta su casa, pero no quería llamar a la puerta principal, así que me coloqué por la parte de atrás y recordé más o menos donde estaba la habitación de Alice. Encontré un lugar el lugar por el que podría subir y cuando llegué hasta su ventana, vi todos oscuro dentro. Cogí una pequeña ganzúa que llevaba en mi bolsillo y abrí la ventana con cuidado. Ella no estaba, porque su bolso y su chaqueta tampoco estaban. Debió de haber salido.
De repente algo llamó mi atención, había una tarjeta en la mesa. Era de una discoteca...tal vez allí es donde estaba. No tardé en llegar a las puertas de aquel lugar, y entrar no fue difícil, lo difícil sería encontrarla. Recorrí toda la discoteca, buscándola de un lado a otro, solo me quedaba buscar arriba, en el reservado. Subí las escaleras, ¿y cómo no? Había un guardia arriba, no dejando que cualquiera pudiera pasar. Eché un vistazo rápido y logré encontrarla. Estaba con unas chicas, creo que sus amigas, pero ella parecía bastante aburrida sentada en el sofá.
Solo tuve que hacer una cosa, y fue manipular las luces del piso de abajo con el móvil, para que me dieran tiempo de hablar con ella. En cuanto el guardia bajó para ver lo que estaba pasando, yo me acerqué a ella.
-¿Eh?¿Liam?
-Por fin te encuentro.
-Vaya Ali, ¿quién es tu sexy amigo?
-No es nadie, ¿qué haces aquí?
-¿Podemos hablar? En privado, por favor...
-Ya hemos hablado todo lo que teníamos que hablar el otro día, y me preocupa saber como me has encontrado.
-Me colé en tu habitación y vi una tarjeta de este lugar.
-Eres igualito a tus padres, entráis en casas ajenas como si nada.
-¿Tú no has hecho lo mismo también?
-Eso es diferente.
-Solo será cinco minutos, por favor.
-Oh probecito, no seas tan mala con él.
-Si tú no lo quieres, me lo quedo yo.
-Tsk...está bien, pero solo cinco minutos. -Nos alejamos al otro lado de aquel lugar, donde el volumen de la música fuera más bajo. -¿Qué es lo que...-?
No le di tiempo a decir nada, porque atrapé sus labios con los míos. Necesitaba hacerlo, no podía esperar hasta el final para besarla. Solo fueron unos segundos pero suficientes para calmar mi necesidad.
-Antes de que digas nada, escúchame. Te sentó muy mal lo que dije, pero... me prometí a mi mismo que nunca me enamoraría de nadie. Siento lo que pasó, de verdad, jamás quise que pasara esto, pero ahora... No puedo dejar de pensar en ti. Tal vez me estoy volviendo loco o mis drogas están perdiendo efectos...lo único que sé es que te necesito.
-Liam... aléjate de mí.
-¿Qué?
-¿Es que no me has escuchado?¿Tengo que decirlo más alto? ¡He dicho que te alejes de mí! No sé como pude llegar a enamorarme de ti, pero conmigo no vas a jugar más.
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Chicos Malos
Romance¿Qué pasaría si el chico más molesto, creído y el mayor acosador de la historia, te acabara enamorando? Alena solo quería una vida universitaria tranquila y relajada con sus amigos, pero con él todo serán problemas y peligros.
