Capítulo 44: Llamada inesperada.

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El resto de la cena transcurrió bastante tranquilo, hablábamos de cosas de nuestro pasado, y de cosas que queremos hacer en nuestro futuro, cuando terminamos de comer el postre el pidió la cuenta, la pago y luego me llevo hasta mi casa, me dio ese beso que tanto esperaba con ansias, me acaricio la mejilla y me fui. Que suerte que fui, porque la pase muy bien, me gusto conocerlo más, esta vez él fue el que más hablo, porque siempre soy yo la que habla y el me escucha en todo, creo que él es el único hombre que queda así, es tan dulce, me hace sentir única. Romi estaba durmiendo cuando llegue, así que solo me puse el pijama y me acosté en mi cama a repasar todo lo que había hecho en la noche, me gusto la parte del brindis, también cuando me puso la venda en los ojos y no sabía lo que me esperaba, también cuando me hablaba de su pasado, también cuando nos quedamos mirando las estrellas un rato largo, o cuando cada vez que nos mirábamos nos sonreíamos y yo me sonrojaba, bueno me gustaron todas las partes, creí que la iba a pasar mal, pero no fue así, estaba totalmente equivocada, pensando y pensando me dormí.

<Me levante de la cama y me fui a baño, me cepille los dientes, me miro al espejo que estaba todo empañado, que raro, porque aun no prendi la ducha para ducharme, me doy vuelta para buscar una toalla y secarme, pero piso algo que me hace resbalar y casi me caigo al suelo, pero otra vez esa mujer ahí, se agacha y me da dos llaves, agarra la más chica. -Es esta Mel usala para saber la verdad. -Me dice con su voz angelical. - ¿Que verdad? -Pregunto confundida. -La tuya. -Otra vez aparece mi padre abriendo la puerta de golpe y apuntándome con una pistola, la bala sale disparando hacia mi pecho, yo me caigo al suelo y la mujer me acaricia el pelo. -Estás conmigo y eso es lo que importa. -Dice, Juan dispara otra vez, pero esta vez no fue para mí, sino para la mujer borrosa.>

Me despierto de golpe y prendo la lámpara de luz, e inmediatamente me cubro los ojos y me paro, pero me vuelvo a sentar rápidamente porque pise algo con mi pie derecho que me dolió, busco con la mano izquierda lo que pise, y eran las llaves que mi papa me dio antes de fallecer, las aprieto con fuerza y me asusto cuando mi celular empieza a sonar, lo agarro y atiendo, es Joan.

- ¿Joan? ¿Qué paso? Son las 5:13 de la mañana

- ¿Podes venir? Ayudame no sé dónde estoy, no me acuerdo de nada.

- ¿Qué? ¿Cómo que no sabes dónde estás? ¿No podés salir y fijarte la calle? -Respondo preocupadísima.

- No, estoy en una habitación, hay una puerta, pero no puedo salir, esta cerrada. -Contesta casi llorando.

- Espera, no me cuelgues voy a buscar el teléfono de casa y llamar a tus papas.

- No, no los llames, no están en casa, están en Europa.

- ¿¡Y como queres que haga Joan, donde te metiste!? ¿No te acordas de nada? ¿Con quién estas?

- Estaba con un chico, en un bar, no me acuerdo cual, es que estaba un poco enojada con vos y con mis padres, así que me escape con un chico que había conocido ayer, el me invito a un bar ah, creo que se llamaba Pradda, le conté todo y el me comprendía, y me dijo que podía pedir lo que quisiera y cuanto quisiera así que empecé a tomar y tomar y tomar, después de eso no me acuerdo de nada más y ahora estoy en no sé dónde. Ayudame por favor. -Dice y se larga a llorar, la verdad no sé qué hacer, no soy una detective, estoy muy preocupada, me levanto rápido y escribo una notita a Romi, sin dejar de hablar con Joan, le dejé la notita arriba de la mesa diciendo que me fui a la casa de Joan, lo cual es mentira, pero no la quiero preocupar porque está embarazada.

- No me cuelgues Joan, por favor, no me cuelgues por nada del mundo, voy a usar la otra línea.

- Está bien, perdóname. -Dice y yo empiezo a llorar, lo llamo a Dami mientras me pongo una campera, las zapatillas y agarro una mochila, pongo mi billetera, otra campera, las llaves de casa junto con las otras llaves de mi padre, Dami no me atiende, lo vuelvo a llamar, al segundo tono me atiende.

- ¿Mel, paso algo? -Pregunta, tiene la voz ronca, seguro estaba durmiendo.

- Joan, podes venir a casa, no sabe dónde está, y no sé qué hacer,

- Ya voy. -Dice rápidamente y cuelga.

Mi vecino y yo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora