Desde aquella vez que no he podido averiguar nada referente al dichoso pastillero. Siquiera sobre el grupo de Ji.
Han pasado casi dos meses y estoy a punto de graduarme. Ji Yong. Verónica. El trabajo. Mis padres. La carrera. He estado muy ocupada. Apenas duermo, y que hablar de mi alimentación.
Con lo controlador que es Ji apenas me cae toda la comida que me exige comer. Cuando estoy con él me trata como una reina. Amo cuando me conciente y que decir cuando me domina.
Hemos incluido latigazos y fustas. Además de las bolas de metal. Al principio cuando las vi me retorcí. Cuando las uso conmigo, me retorcí pero del placer. Es por eso que le prometí a Ji jamás hacerle asco a algo que él me haga, el prometió hablarme de las cosas que me haría con las cosas que usaría conmigo. Ya me pasó con el oral, antes era asqueroso, ahora demando a que me lo haga, halo de su cabello. Eso le gusta, y a mi más.
Él ha estado muy feliz. Me ha atado de manos y pies en las superficies que se ha podido, y en las que no, él lo hace posible. Me ha follado como ha querido. Como ha podido y en las posiciones más extravagantes y placenteras. Incluso nos hemos vuelto a follar en la ducha. Es uno de mis lugares favoritos. También hemos incluido el consolador anal, es de metal, como las bolas. Ese me ha costado un poco, adaptarme a su tamaño mientras Ji me penetra, se siente extraño… incluso me ha dañado, así que Ji opto por dejarlo de lado, pero a cambio compro lubricante y hace maravillas con sus dedos. Y hay más, ha comprado todo tipo de consoladores. Odia cuando me complazco, ama cuando lo hago frente a él. He perdido un poco de pudor frente a Ji y frente a las cosas que hacemos, he aprendido aceptar mi cuerpo y verme desnuda en el espejo. No le gusta que me pasee desnuda por el departamento, pero le gusta que lo haga cuando están las cortinas bajas.
-Antonia Martins… -todo el mundo aplaudía. Todos emocionados y yo recordando lo que ha sido de mí en el plano sexual en los últimos dos meses con el famoso Kwon Ji Yong.
Mis padres me observaban de lejos, me miraban con orgullo, su única hija graduándose. Hace años atrás me veían graduarme de la guardería. Luego de la primaria, secundaria y ahora de la universidad. Me emociono de tan solo verlos a ellos.
-¡Amiga! ¡Amiga! Ya nos graduamos. ¡Que emoción! –Verónica estaba completamente recuperada de la ruptura con Seungri. Por una parte me alegraba, ya que él también practicaba lo mismo que Ji y quien sabe si más duro. Pero por otra me da algo de pena, ya que se veía muy bien a su lado.
-¡Al fin Vero! Ahora a montar nuestra propia empresa.
-A&M ¡Seremos las mejores!
-¡Chicas! ¡Chicas! ¡Felicidades! –mi madre, era una loca eufórica más. –Quien las vio y quien las ve. Hace cinco años eran unas holgazanas de primer año y ahora las graduadas de diseño de vestuario. –hubo una ola de carcajadas.
-Felicidades hija.
-Gracias papá. Muchas gracias
-Verónica felicidades.
-Muchas gracias Sr. Martins
-¿Dónde están tus padres?
-No pudieron asistir. Pero no hay problema. Los visitaré dentro de unos días.
-Que bien, salúdalos de mi parte. –mi padre, siempre vio a Vero como una hija más. Ambos se estiman.
Estábamos sumidos en la emoción hasta que escuche su voz.
-Felicidades Srta. Martins. –talvez me sorprendería. Pero lo vi y escuche cuando dio el famoso discurso. ¿Quién lo diría? El empresario coreano dando un discurso a los futuros diseñadores. Aun recuerdo cuando hizo reír a todos cuando dijo “Ahora seré más millonario, con sus pedidos de telas ya no tendré que trabajar hasta mi vejez”.
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Ganas de tí
FanfictionSINOPSIS -Muy bien señorita, lo dejamos para mañana, puede retirarse -Buenas noches Sr. Kwon -Buenas noches Srta. Martins -dice, fríamente. Todos los derechos a Pali Jiménez Molina
