Ganas de tí.. Por siempre - Capítulo 4

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-Será necesario llamar a un médico.

-No, solo se desmayo.

-¡Se bebió todas las botellas de Martini!

-Seungri, solo esta borracha. 

-No me jodas TOP, la chica de nuestro amigo esta inconsciente en la habitación y tú te bebes lo que queda de whisky.

-Solo esta borracha Ri, dime ¿Qué harías tú si tu novia te oculta cosas? Antonia mezclo el llanto con el alcohol.

-¡Es una estúpida! Si no llego capaz que… 

-Solo esta dormida, cuando despierte será mejor tenerle zumo de naranja y algo para el dolor de cabeza.

-¡Mil azotes! ¡Le daría mil azotes por rebelde!

-No es tu sumisa. Ji te encargo cuidarla.

-¡¿Y así es como la cuido?! Por poco y se ahoga en alcohol. Antonia me matará. Si no lo hizo Ji por casi ocho años, lo hará ella en este tiempo. 

-No seas dramático.

-¿Qué no lo sea? Cuando estés a cargo de una mujer sabrás si soy dramático o no. O mejor, cuando encuentres a tu sumisa, ¿Otra vez leyendo cuentitos?

-No son cuentitos Seungri, no me jodas tú. 

Ese par discute demasiado, hasta aquí escucho sus gritos. No quiero ni moverme, me duele todo. ¿Es verdad que me bebí todo? Ay dios, no quiero abrir los ojos. Me duele hasta las pestañas… pero tengo que hacerlo, debo moverme, tengo sed. Mi garganta esta seca. Soy un desierto por dios. Quiero agua.

Creo que Seung tiene razón, un zumo de naranja y algo para la resaca no me vendría nada de mal. Debo poder llegar a la cocina, si no me muevo no conseguiré nada de lo que quiero. Y tengo hambre. Muero por una hamburguesa y papas. ¿Habrá esto aquí?

Muevo un pie fuera de la cama y el piso esta frío. Si no me equivoco solo me dormí con pantaleta y una polera. ¿Me habrán visto en paños menores? Que más da, no tengo nada que ellos no hayan visto, bueno, como dice CL tengo tetas y culo grande. Tal vez eso no han visto los asiáticos. Sonrió para mí y me estoy dando cuenta que con esta gente desconocida me siento como en casa. Me pongo de pie y me tambaleo pero logro sostenerme sin afirmarme, ¡Soy una acróbata!

-¿Vas a decirme a qué vas a L.A?

-No.

-¿Son tus negocios? ¿Comenzarás ahí?

-Ri cállate. ¿Antonia?

-¡Buenos días! ¡Buenos días Seung y buenos días Seung! –rio. –Dios, ¿Hay algo para beber? Muero de sed.

-Buenas tardes Antonia. –Ri me miraba casi furioso. 

-¿Tarde? ¿Cuánto he dormido? –pregunto mirando a la ventana. –Esta oscuro.

-Has dormido casi dos días. –me responde Seung, esta impecable con jeans negros, camisa de lino blanca y una chaqueta verde estilo militar. –De hecho, un día y medio. ¿Resaca?

-Si, ¿Hay zumo de naranja? ¿Algo para el dolor de cabeza? Muero de hambre. –Seung sonrió, pero Ri me fulminaba con la mirada. –Ya Seungri, baja tu humo.

-¿Qué baje mi humo? ¿Te refieres a que si estoy de mal humor? –asentí. –¡Claro que lo estoy! ¿Cómo mierda se te ocurre beberte dos botellas de Martini? ¡EH! ¿¡En qué mierda estabas pensando!? Si no llego tal vez…

-Ya, si por favor, si gritas mi cabeza se reventará. Gracias por encontrarme moribunda. Pero agradécele a tu amigo mi estado casi suicida. 

-Claro que le diré Antonia. Y no te librarás de sus castigos.

-¡Que se jodan sus castigos! Y también tú Seungri, aun sigo dolida contigo. Llevo cuatro días aquí y solo he recibido malas noticias. Alégrame la tarde y dame de comer. –Ri bufo y Seung sonrió.

-¿Qué deseas comer Antonia? –Seung tomo una especie de carpeta y la llevo hasta la cocina. 

-Deseo hamburguesa y papas, muchas papas y muchas hamburguesas. ¿Hay de eso aquí?

-Sí. –Seung seguía sonriendo. –Ri ¿Por qué no vas?

-¿Por qué no vas tú?

-Te hará bien tomar algo de aire, y yo también quiero hamburguesa. 

-¿Por qué no van ambos?

-Alguien debe cuidarte a ti. OK, iré. –camino hasta la puerta. –Por cierto, Verónica dijo que te comunicaras con tu madre y con ella. –salió dejándome con la boca abierta.

-¿Ocurre algo? –preguntó Seung.

-¿Hablo con mi amiga? –se encogió de hombros. 

-No lo sé. Antonia, creo que deberías vestirte.

-¿Para qué? Si regresaré a la cama.

-La resaca se quita con un buen baño y luego podrás comer más relajada. 

-¿De verdad dormí día y medio? –pregunté observando la carpeta que no dejaba de tocar. Él asintió y me miro. -¿Qué es eso que no dejas de tocar? ¿Cuentitos como dijo Seungri?

-No son cuentitos. Son historias escritas por una chica. –arquee mis cejas.

-¿Una chica de Los Ángeles? –me miro arqueando una ceja. -¿Qué? Sus gritos se escuchaban en toda la cuadra. ¿Lees historias? 

-Leo mucho. Te sugiero que vayas a cambiarte. Cojeras un resfriado. 

-Mmmmm… esta bien. Seung… -me miro de reojo. -¿Es verdad todo lo que escuche en la cena? –hubo un silencio permanente. –Por favor, solo quiero la verdad de una vez.

-¿Vas a dejarlo?

-¿Por qué me preguntan eso? ¿Temen que Ji se vuelva loco por mi ausencia?

-Estuvo loco sin ti cuando vino por negocios. Imagínate como estará si sabe que te has alejado.

-Si me alejo no será por culpa mía. Él me ha mentido y dejarlo solo sería poco. ¿Es verdad todo?

-Cada palabra Antonia. Ji Yong esta enfermo, no te quiso decir nada para que no sufrieras.

-Estoy sufriendo ahora, y mucho. –lo deje allí y me fui a duchar.

Escuche cuando Ri llegó, el olor de las hamburguesas me llego a las narices y me apresuré en vestirme.

-¡Hambre, hambre, hambre!

-Sécate el cabello. –me dijo Ri en un tono seco. Se había quitado la chaqueta. Mire a Seung… no sé porque lo hice. Lo hice como si Seung fuera mi dueño. Mi… dominante.

-Seungri, conseguí que se fuera a duchar y a cambiar de ropa, deja que coma algo. –Ri inspiro de manera ruidosa.

-Déjame decirte Seung Hyun que estoy a cargo de Antonia. Yo veré si ella puede o no hacer las cosas que quiere.

-Te recuerdo que estas a cargo de ella, y que por tu seguridad no pienses que es tú sumisa. –este momento me daba algo de risa, era la primera vez que veía a dos personas contradiciéndose. Con Ji no se podía hacer esto, era si o no. Seung me estaba defendiendo y creo que esta a mi favor.

-Caballeros, de acuerdo, haré lo que me digan pero les advierto que con hambre soy mucho peor que un mono con navaja. –Ri me quedo viendo casi resigando.

-Esta bien Antonia. Harás lo que tú quieras. Pero te advierto que no estaré para ser tu niñero, de ahora te medirás ¿Entendido? –asentí y me senté al frente de Seung.

-Si, señor. –mordí mi hamburguesa y casi me revolqué del placer en el taburete. –Sabes… -dije masticando. –Tengo ganas de ir a bailar, ¿Quién podría llevarme?

-Ahora la señorita quiere salir. –Ri parecía ofendido, casi más que furioso.

-Por supuesto. Ya hablé con Verónica y mi madre, me dijo que disfrutara. Pero tengo una pequeña duda… -mire a Ri. -¿Cómo es que Vero te llamo?

-Mantenemos el contacto. –arquee mis cejas. –Cuando llegaste y no te comunicaste, ella me dijo que no le quedo otra opción que comunicarse conmigo. –siquiera se puso nervioso o algo, yo quería molestarlo. 

-A bueno, siempre mantiene los contactos de sus ex por si ocurre algo. –tensó su mandíbula y creo que se molesto. –Todos ellos. Esa chica maneja todo a su paso. Te gustaría conocerla Seung. Es muy atractiva. Si no pregúntale a Ri. –Seung sonrió mientras masticaba.

-Dudo que Seung Hyun quiera, a él le gusta las mujeres escritoras. ¿Verdad? –se miraron de reojo y ambos tensaron la mandíbula.

-Entonces Ji no esta en Japón por negocios. Si no por un tema de salud, ¿Cuándo piensa regresar? –eso desvió a los dos. –Supongo que me lo dirán.

-Se supone que en una semana o dos debería regresar.

-¿Qué debe pasar para que llegue antes?

-No hagas una locura. –Ri me miro a los ojos. Me encogí de hombros.

Cuando hable con mi madre estuve cerca de diez minutos al teléfono, luego este sonó y respondí… nadie respondió de vuelta, pero sabía que era Ji Yong. Él había llamado para saber como estaba pero no hablo conmigo. Entonces si habla otra vez, sé como hacerlo regresar. Por suerte mantuve el teléfono cerca de mí y como si fuera telepatía respondí.

-¿Hola? –silencio total. –Si eres un psicópata y quieres hablar con alguien no es un buen momento. Estoy disfrutando de algo realmente delicioso y tu acto me molesta. ¿Bueno? –dije. –Adiós. –corté y alce la vista.

-¿Qué te hace pensar que es un psicópata? –Seung me observo esperando una respuesta.

-Si vuelve a sonar, responderás tú. –dije dándole el teléfono. Y justo volvió a sonar. –Responde, si escucha una voz de hombre dejará de llamar, eso pasa en Nueva York. –tomo el teléfono y hablo.

-¿Hola? –su voz era tan firme y sexy… ojala dé resultado.

-¿Dónde quieres ir Antonia? –me preguntó Ri.

-Donde ustedes me lleven. –Respondí alto mientras me dirigía al otro lado de la cocina. 

Si fue Ji, ojala haya tenido suerte.

**********

Las luces rodeaban todo el espacio, la música me tocaba cada partícula de mi cuerpo. Yo vibraba con cada melodía. Cuando Ri me dijo que me traería a un lugar “mixto” nunca pensé que sería un local de BDSM. Para variar había bebido mucho antes de ponerme en medio y bailar. Muchas parejas estaban vestidas de látex, ropa de cuero o solo vestidas de negro, así como yo. 

Yo estaba vestida con una falda ajustada al cuerpo, medias con liguero y una polera de encaje que hacía ver mi lencería negra. Mi silueta era como la de un reloj de arena. Llamaba la atención de todos los presentes masculinos y algunos otras del sexo femenino. 

Bailaba una canción del estilo BDSM, S&M de Rihanna, nunca pensé que S, sería sadismo y M, masoquismo. Tenía ritmo y me movía como nunca.

-Eres preciosa… -unos brazos me envolvían y abrí los ojos, era CL que estaba ahí con un atuendo totalmente de látex y pegada al cuerpo. Tenía los labios rojos como los míos y sus ojos daban miedo. –Te follaría ahora mismo. –como estaba con alcohol en el cuerpo solo sonreí y seguí bailando. Seung y Seungri me miraban desde la mesa V.I.P que nos habían dado.

-Están ellos allí. –dije apuntándolos.

-No me importa. Si quieres podemos irnos a mi apartamento. –pensó. –No ahí no, podemos irnos a un hotel. –arquee mis cejas. -¿Qué dices?

-Dudo que me dejen ir contigo.

-Eres sumisa y decides con quien irte. –me hablo cerca de mis labios. ¡Joder! No me van las mujeres pero como estaba algo alcoholizada mi libido ascendió a mil. -¿Qué dices?

-Quedémonos aquí. –dije. –Demos un espectáculo.

-¿Quieres algo de beber? –asentí. Justo alguien se acerco a nosotras y CL me dio un vaso con un contenido de color rosado. –Bébelo preciosa. –lo bebí y cinco minutos después estaba caliente totalmente. Alce la vista para encontrar a Seungri pero no lo vi, tampoco a Seung. CL me envolvía con sus brazos y comenzamos a bailar de manera jodidamente candente, los hombres a nuestro alrededor se tocaban sus miembros y nos daban aliento para continuar. -¿Quieres que te toque, Antonia? –asentí. Hace mucho nadie me toca. En ese momento no pensé y sentí la mano de CL debajo mi falda. -¡Ligeros! Me encanta. –gritó y sentí que su dedo se colaba por debajo de mis bragas. Eche mi cabeza hacía atrás por la sensación y gemí. Luego sentí que alguien más se colaba detrás de mí y tocaba mis pechos por sobre la tela de mi polera de encaje. Me estaba volviendo loca. Sentí los labios de CL y de ahí un jalón.

-¡JODER CHAERIN! –Ri estaba más que furioso. No podía distinguir a la gente por su rostro veía borroso y jadeaba, me costaba respirar. -¿Qué has hecho con ella?

-¿Qué? Me dijo que quería conmigo.

-¡Y una puta! Lárgate de aquí. –Ri me tenía sujeta del brazo y su calor me quemaba. ¡Un hombre!

-Riiiii… -dije arrastrando las palabras. –Tócame… por favor hazlo. –me acerqué a él y entrelace mis dedos detrás de su nuca. Tenía la misma estatura que Ji y cerré mis ojos y por un momento pude sentir el perfume de él. –Ji… -susurre y lo bese. Bese a Ji, metí mi lengua mientras que Ji quería alejarse de mí. ¿Por qué quiere alejarse de mí? –Vamos a casa, quiero que me folles. Por favor, no me dejes nunca más. Prometí no dejarte nunca. Ji, te amo. –aun mantenía mis ojos cerrados y sentía que unas manos querían alejarme de Ji. -¡No! –grite. –No dejes que nos alejen Ji. –me sentía débil y con ganas de llorar, no pude afirmarme de Ji, así que él se fue. Me dejo ahí otra vez, sola. Cerré otra vez los ojos y ahora Seung me hablaba.

-Vámonos de aquí. –solo murmuro y movimientos sentí. Después de eso nada más.

Al día siguiente todo fue silencio, Seungri no me dirigía la palabra. Me lamente y me disculpe, la verdad yo no recordaba nada, pero si él me dice eso deberé creerle.

-¿Qué se supone que debo hacer? Ya te pedí disculpas Seungri.

-¿Sabes exactamente lo que hiciste? –negué.

-Bebiste alcohol sabe qué era su contenido, bailaste con CL y la dejaste que te manoseara, además alguien más te toco las tetas mientras tu feliz de la vida disfrutabas. CL metió su dedo y tú le pediste más, luego se besaron. –quede horrorizada. –Luego me besaste a mí pensando que era Ji Yong. Nunca más vuelvas a recibir alcohol de alguien que no sea yo, Seung o Ji. ¿Entendido? –asentí. -¡Joder! Y más encima Mina estaba ahí vio todo y les saco fotos, ¡Nos sacó fotos! ¿Te imaginas si esas imágenes llegan a los paparazzis… o a Ji?

-Lo siento. Te juro que no sabía lo que pensaba, no sabía lo que hacia.

-Claro que no lo sabías. Seung también se molesto. Has estado aquí seis días y cuatro de ellos lo has pasado borracha o con resaca.

-Lo siento. Pero entiende que lo que pasó con Ji me tiene así.

-Eso no ayudará nada. Voy a salir.

-¿Puedo salir yo también? –pregunté con la cabeza gacha.

-No eres mi sumisa, puedes mirarme.

-Me siento mal por lo quque hice.

-Necesito hacer unas cosas, dile a Willis que vaya contigo o que te enseñe algún lugar.

-Solo quiero ir por café.

-Él sabe donde, te llevará allí. –asentí. –Nos vemos a la noche. 

-Adiós. –fui a la habitación y me abrigue más, este día parecía mucho más frío. Salí del penthouse y Willis estaba ahí esperando. –Hola, Seungri me dijo que podías llevarme a un local de un café.

-Si señora. Es el café habitual del Sr. Kwon. 

-Bien. –bajamos por el ascensor hasta llegar a los estacionamientos, ahí habían muchos más autos que la última vez. -¿Un Lamborghini?

-Es del Sr. Kwon.

-¿Crees que pueda usarlo?

-Lo dudo, el Sr. Kwon ama ese auto y sabe cuando alguien lo usa. No dejo ordenado si usted puede usarlo.

-Ya veo. ¿En cual iremos?

-En el Rover. Por favor pase por aquí.

-Por aquí caigo. –me atravesé por la parte trasera del Lamborghini y creo que algo sonó. Mis jeans en la parte trasera tenían tachas, mire el auto y había rayado la pintura. Willis me miro con los ojos abiertos. –No pasa nada, solo fue un rayón. –uno que me dejará el culo dolorido por varios meses. –Si Ji pregunta dígale que fui yo, pero fue un accidente. Vamos por el café.

Trate de simular mi nerviosismo. Me subí al Rover y allí me perdí en el paisaje una vez saliendo del estacionamiento. No demoró mucho en llegar y me bajé, una vez allí dentro pedí un Late y una torta de chocolate.

Llevaba mi tercer Late y mi segunda torta, hasta que vi a Seung Hyun en una de las mesas. Estaba leyendo algo y bebiendo café. Se veía muy bien de terno y llevaba lentes para leer. Me levanté y fui con él.

-¿Puedo sentarme? –dije tímida. Alzo la vista y apunto la silla. –Gracias. –me senté de manera cuidadosa. -¿También estas enojado conmigo?

-Fuiste descuidada Antonia. Que no vuelva a ocurrir. –asentí y cerré los ojos. -¿Estas tomando algo?

-Tengo el Late, ¿Qué lees? Has estado muy concentrado. –no me respondió. -¿Es una chica de Los Ángeles, verdad? –alzo la mirada.

-Solo la he visto una vez, ella misma me entrego el escrito.

-¿Te gusta? –se removió del asiento y miro su mano.

-La quiero para mí. –dijo en un susurro armonioso.

-Ve por ella. –le dije sonriendo. No es que sea metiche ni nada, sus ojos brillaron cuando habla de ella. -¿Cuál es su nombre?

-Aurora. 

-Es como el mío. Antonia, Aurora. –sonreí. -¿Me parezco a ella? –pregunté y el levanto la vista. -¿Es como yo?

-Parecida, solo la he visto una vez y fue menos de diez segundos. Tiene el cabello oscuro y ondulado, como tú. Sus ojos son grandes y sus labios… -quedo pensando. –Creo que es más baja que tú, unos cuantos centímetros menos. Tiene un cuerpo parecido al tuyo, y diría que…

-¡Vaya! Menudos diez segundos. Eres todo un observador. –sonrió a mi dicho y por primera vez vi que tenía hoyuelos. –Yo que tu voy por ella. ¿También eres cantante? 

-No, yo ya deje eso, también he dejado de ser actor. –arquee mis cejas. –Quiero independizarme. –asentí.

-¿Qué quieres hacer?

-Tengo en mente un negocio que me facilitaría mi convivencia en Los Ángeles. 

-¿Y se puede saber que negocio? 

-Comprar empresas en quiebra y ponerle mi sello, tengo pensado en CHOI INTERNATIONAL, ya he comprado una. –apunte la carpeta.

-Es una empresa editorial.

-Si.

-¿La compraste por ella?

-He leído de ella antes de conocerla, me gustó mucho como se expresa en sus escritos.

-Por eso viajaste y quieres radicarte allí. Bien pensado.

-Paso hace ocho meses más o menos, dudo que me recuerde.

-Pero tú si la recuerdas, búscala. –dije y bebí mi Late, de repente algo llamo mi atención de afuera. -¿Por qué ellas nos miran? –Seung ladeo su cabeza y mascullo.

-Hora de irnos.

-¿Por qué?

-Ellas son acosadoras y si no te vas van a perseguirte y hacerte daño, vámonos, tengo mi auto a una calle de aquí.

-Pero ¿Por qué me harían daño?

-Por mí. Estoy tratando de borrar mi imagen de cantante y actor, pero no logro conseguirlo por ellas.

-Ellas piensan que estoy contigo… ¿Relacionada?

-Si, vámonos Antonia.

-Willis esta allí, me iré con él. 

-Esta bien. ¡Rayos! –Seung miro afuera y había mucha gente con cámaras. –Willis. –llamó. –Síguenos, me llevare a Antonia.

-Si Sr. Choi.

-Vamos Antonia.

-Espera debo pagar.

-Va por mi cuenta. Apresúrate. –asentí y me levante, las chicas que estaban afuera comenzaron a sacar sus celulares y lo mantenían en alto. ¿Nos están grabando? Que horror, todo circulará por la web, ¡Estaré en la TV coreana! –Antonia, debo tomarte de la mano, si no ellos te arrastraran. 

-Si, claro. –dije tímida. Al igual que Ri, él tomo mi mano. Lo deje porque ellos saben más de esto. –Estoy lista para correr si es necesario. –el sonrió.

-Solo caminaremos. Pero no levantes la vista. –asentí, lo mismo que me dijo Ri. –Cuidare de ti. No te detengas por favor. –solo asentí. -¿Lista?

-Si. –Seung abrió la puerta y todo el mundo se arrastro hacía nosotros, cámaras y flashes nos perseguían… parecían moscas alrededor.

“Seung ¿Por ella dejas tu carrera?” 

“Seung Hyun, ¿Qué tienes planeado para ahora?” 

“¡Oppa!”

Solo miraba el suelo, no veía nada más que los talones de Seung, de pronto él me jalo y me metió al auto, luego se subió y este arrancó.

-¿Estas bien? –me pregunto.

-Si. ¿Siempre es así?

-Ni te imaginas.

Una vez estando en casa cene con Seungri y después me fui directo a la cama, antes le había dicho lo que había pasado con Seung, no me dijo nada en concreto solo le pareció divertido.

Para cuando eran las tres de la mañana, no podía quedarme dormida. Me daba vueltas en la cama y no podía conciliar el sueño. Me levante y fui por leche caliente, una vez que lo tomé me volví a la cama y recién pude dormir. Esa noche soñé con Ji Yong.

Al día siguiente el aroma café recién hecho me abrió el apetito, me levante de inmediato y me fui a la cocina, pero la mesa del comedor llamo mi atención. Estaba arreglado con el desayuno. Quede frente a frente con alguien que leía una revista. Mi corazón se detuvo cuando reconoció el gesto…

-Me puedes explicar ¿Qué significa esto? –tiro la revista en la mesa y la foto de Seung y yo tomados de la mano saliendo de la cafetería me recordó lo sucedido ayer.

-Puedo explicarlo. –dije.

-Bien hazlo ahora antes de que te siente en mis piernas y te de azotes. –sonreí. 

-Volviste, Ji… -nos quedamos viendo a los ojos y el deseo sexual se hacía más fuerte.

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