Me he pasado en cuarenta y cinco minutos a la hora que me dijo Ji. Entro de forma sigilosa pero los gatitos no ayudan mucho, se están moviendo y se ven inquietos. No sé como me guíe con el GPS y el mapa de la ciudad. Compre todo lo necesario, camas para los tres, collares, arena para gato y alimento. Obvio, si Ji ve que me dedico a cuidarlos no me dirá nada.
Olvido que vengo con peso y dejo caer las bolsas mientras que los gatos saltan de la caja y se separan por el living, la cocina y el pasillo que da a la habitación. Perfecto. La idea es que nadie los vea. De manera muy ruidosa camino por la casa. Ni sé porque camino así. Busco a los gatitos y cuando pillo a uno el otro aparece, lo tomo y el otro que he atrapado se vuelve a escapar. Estoy casi quince minutos tratando de atraparlos y no lo consigo, tengo la espalda sudada y no he logrado desvestirme. Joder, tengo dos gatos y falta uno.
Escucho ruido y escapo a la cocina. Espero que el tercero no se aparezca. Camino casi de rodillas arrastrando la cajita y metiendo a los gatitos dentro. Esto me tomará tiempo.
-Antonia. –me levanto de golpe y veo a Ji con uno de los gatitos en sus manos. –¿Sabes que hora es?
-Siento haber llegado tarde cielo. –arquea sus cejas.
-Te he llamado y adivina… no me has respondido.
-Lo sé, es que no podía responder.
-¿Por qué? –veo que el gatito se mueve inquieto y Ji lo deja en la mesa. Estoy tan concentrada en el gatito que no le presto atención a Ji. –También Willis me dijo que te había dejado a las nueve treinta a unas cuantas cuadras de aquí porque querías caminar. Y llegas a esta hora. –no logro escuchar todo lo que dice.
-Si…
–Antonia, cielo, te estoy hablando.
-¿Si? ¡Ah! Si, pues… yo, estaba ocupada.
-¿Haciendo qué? –otra vez pongo atención al gatito. –Cielo… -carga la voz. Lo miro a los ojos y sonrió. Pero luego me pongo pálida cuando veo a los otros dos gatos saltando y jugando en la alfombra. -¿Qué tienes? –mira donde yo y me acerco y tomo su cara entre mis manos.
-¡Ji!, dijiste que ibas a explicarme las cosas. Pues, te escucho. –me mira frunciendo sus ojos. –No me mires así.
-¿Has traído a este gato?
-¿Yo? –me apunto.
-¿Acaso hay alguien más?
-Seungri vive aquí.
-Seungri no esta.
-¿Se fue? ¿Lo has echado de casa? Porque eres así con él Ji Yong, Seungrii fue muy amable en cuidarme. –intento cambiar de tema.
-No, pero cariño, no cambies de tema. ¿Trajiste al gato? –sonríe de manera maliciosa sabiendo a leguas que fui yo quien trajo al gatito.
-¿Qué te hace pensar que lo he traído?
-Mmmm… estas sudando y estas algo distraída. Miras a todos lados y… ¡Dos más! –abre los ojos y yo los cierro. -¿Has traído tres gatos? –abro los ojos y muerdo mi labio. -¡Antonia!
-Por favor Ji, son solo gatitos. Mira, son chiquitos y… -los tres se pasean por arriba de la mesa, las cortinas y juegan con la ropa de Ji.
-No.
-¿No? –miro al gato que se bajo de la mesa y ahora va hacía las bolsas. –No, chimuelo. Ven.
-¿Chimuelo? –asiento. -¿Les pusiste nombres?
-Lo han aceptado, mueven las orejas cuando lo escuchan.
-Ah, claro, y mi opinión no cuenta.
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Ganas de tí
FanfictionSINOPSIS -Muy bien señorita, lo dejamos para mañana, puede retirarse -Buenas noches Sr. Kwon -Buenas noches Srta. Martins -dice, fríamente. Todos los derechos a Pali Jiménez Molina
