Seúl, Corea del Sur, Agosto del 2008
-Dilo una vez más, ¿Qué hacías con esa puta? –se escucho un fuerte sonido de un látigo en la piel de alguien. -¡¿Quién es tú ama?! –grito y dio un latigazo en el torso de aquel joven.
-Usted, -se queja adolorido por el latigazo.
-No fue lo que dije primero. Dime que hacías con esa puta pendejo de mierda, si no juro que te romperé tu polla con mis manos, ¡Con mis manos! –tomó su glande y entierró sus uñas.
-¡Ah! Por favor ama, por favor no… por favor. ¡Ahhh! –se queja. El dolor en esa parte de su cuerpo era mil veces peor que tener un cuchillo enterrado en su pecho.
-¡Respóndeme de una puta vez!
-Era… era, ¡Ah! Ama, por favor.
-¿Quién?
-No-na… n-no ¡Ahh! Na, Dami.
-¿Quién? –volvió a decir apretando sus dientes y esta vez apretando el talle.
-¡Nona Dami! –se quejo, una lágrima rodo por su mejilla, pero aun así él no decía su palabra de seguridad.
-¿Nona? ¿Tienes el descaro de llamarla nona a esa puta? No hay otra mujer que no sea yo, y lo sabes. ¿Quién es? –esta vez el chiquillo abrió los ojos y miro directamente a su ama, cosa que estaba prohibido y que en consecuencia recibía castigos.
Él no hablaba, no podía hacerlo. Veía los ojos de aquella mujer y se horrorizaba. Sus palabras no le salían. Quedo mudo del dolor.
Aquella mujer le soltó el miembro y tomo unas pinzas para pezones.
-¿Quieres esta mierda apretando tus bolas? –preguntó totalmente enojada. –Tan solo debo tomar aquí un poco de piel y ya esta. ¿Lo quieres? –el chiquillo no respondió. –Mira hijo de puta, no estoy aquí para que no me respondas. Eres de mi propiedad, solo mío, entiendes, no eres de nadie más. Así que te preguntaré una vez más, ¿Quién es?
-Mi… -aquella mujer arqueo las cejas esperando respuesta. –Mi he… herma-na. –lo vio con ojos muy sorprendidos.
-¿Tu hermana? ¿Dami? Vaya, que cambiada esta. Lo habías dicho antes cariño. Estaba apunto de torturarte. Feliz cumpleaños Ji Yong. Veinte años, y uno conmigo. ¿Quieres pedir un deseo cariño? –él comenzó a respirar calmadamente. Su respiración acelerada y sollozos estaban desapareciendo, había acabado la tortura.
-¿Lo que sea, ama?
-Lo que tú digas, mi vida.
-Mi libertad como sumiso. Pero antes, quiero que me enseñe, quiero ser dominante.
-Eso jamás.
**********
Seúl, Corea del Sur, Enero del 2014
-Te amo Antonia. Te amo ahora y más. Ahora y por siempre
-Yo te amo más Ji.
-No me has dejado terminar. Te amo pero…
-¿Pero? ¿Qué sucede?
-No puedo estar contigo.
Abro los ojos lentamente, tuve una horrible pesadilla. Horrible. ¿Cuántas veces he tenido la misma pesadilla en este viaje? Alzo la vista y veo en la pantalla “Abroche su cinturón”.
-Por favor señores pasajeros, abrochen su cinturón, el capitán aterrizará y será forzado. –de forma mecánica me ordene en la silla que, por cierto, era de primera clase. La azafata me ve y me dedica una sonrisa a la cual yo le respondo de forma fingida. Desvió mi mirada hacía la ventana. -¿Necesita algo antes de que aterricemos?
-¿Puedo encender mi teléfono?
-No. Cuando hayamos aterrizado recién puede hacerlo.
-Gracias. –había olvidado encender el blackberry desde cuando me dijeron que tenía que apagarlo.
He dormido la mitad del viaje y tengo el trasero adormecido. Saco un espejo de mi bolso de mano y me veo… tengo ojeras, estoy pálida y sin maquillaje. Recuerdo que lloré cuando tuve la primera pesadilla y me fui al baño a lavarme la cara. Veía mi yo a través del espejo y me sentía asqueada. ¿Qué fue lo que sucedió conmigo?
He envejecido diez años.
-Todo es tú culpa Ji Yong. –digo en un susurro, suspiro y me dejo caer en el asiento.
Miro la hora en el blackberry negro y solo falta diez minutos para que el avión de Antonia aterrice. Necesito verla. Necesito y quiero saber como esta. Pero no puedo. No sé porque le pedí que viniera. Yo. No podré ocultar esto. Ya no más.
-¿Necesita ayuda? –un hombre con ojos oscuros y pálido me ofrece su mano. Sonrió y doy las gracias. Es difícil par mí adaptarme a este idioma. El hangul no es lo mío pero aun así lo aprendí.
Estoy segura que Ji me espera con un cartel con mi nombre. Siempre he visto eso en las películas.
Primero decido ir al baño a cambiarme de ropa. Por suerte llevo toallas húmedas que me ayudaran a disimular las veintisiete horas de viaje. Por suerte elijo unos jeans oscuros y tacones negros. En Seúl estamos en invierno y creo que los grados llegan bajo cero, así que traje una chaqueta con chiporro. Me veo al espejo y solo necesito un poco de rubor y algo de brillo en los labios, aunque opto por el carmesí. Agrego perfume y listo.
Una vez afuera voy por mi maleta, reconozco el diseño y un brazo se pone delante de mí por mi costado derecho.
-Disculpe mi maleta. –digo en hangul y él se da el favor de acercármela y dejarla a mi costado. A pesar de que no estamos en verano lleva unos lentes de sol muy grandes que cubren parte de su cara y que son muy oscuros, apenas y puedo ver sus ojos. Prácticamente él esta tapado hasta la nariz con una bufanda con mucho estilo. Se ve irreconocible. Hace una reverencia y se aleja. Desaparece entre la multitud. Me fije que en su mano izquierda tenía una mancha. Siquiera me dejo darle las gracias.
Camino hacía la multitud esperando reconocer a Ji Yong entre la gente, pero no veo señal de nada. ¿Dónde se habrá metido?
De pronto mi corazón comienza a latir eufóricamente y veo un cartel con mi nombre. ¡Dios!
-¿Señora Antonia? –me dice cuando me acerco. –El Sr. Kwon me encargo llevarla al departamento. Mi nombre es Willis, seré su chofer. -¿Willis? Me pareció un raro nombre para un hombre asiático.
-¿Dónde esta él?
-No esta disponible. Por favor deme su equipaje. –me rindo.
He visto los inviernos en Nueva York, aquí el cielo estaba oscuro y el viento muy frío. A pesar de haber estado sola las últimas dos semanas, ese frío me gusta. Me siento cálida.
Espero que Ji este en el departamento. Juraría que me tendrá una sorpresa y ya siento un cosquilleo.
Cierro los ojos y me imagino que cosas me hará. Estoy muy ansiosa como para creerlo. Aunque este agotada Kwon Ji Yong no se librará de mi en toda la noche.
-Disculpa, ¿No vas a llevarme? –pregunté curiosa.
-Ammm, no. Usted debe subir, me ocuparé de su equipaje.
-¿Y hacía donde debo ir?
-Ah, es cierto. Que tonto soy. El Sr. Kwon me encargo que le diera esto. –saco un papel de su chaqueta. –Debe ir al penthouse y teclear la clave.
-¿Él me esperará ahí? –no me dio ninguna expresión de si o no, ¿Por qué algunos son tan inexpresivos?
Como me dijo subí el ascensor… sola. Apreté el botón del penthouse y el elevador ascendió sin detenerse.
Una vez las puertas abiertas me encontré con una especie de hall, supongo que todo el piso sería de Ji Yong. Me acerque a la puerta pero no tenía llave. ¿Cómo no tengo llave? Mis ojos se fueron a una especie de pantalla con teclado. Saque el papel y distinguí la letra de Ji.
“Bienvenida a casa.
Teclea el número y dará verde.
Te amo.
Ji Yong.”
Teclee y como decía ahí dio verde y la puerta se abrió. Mi corazón y algo más comenzaron a palpitar. Ingrese con pasos tímidos y torpes el lugar, al igual que el departamento de Nueva York tenía casi la misma decoración en colores. Solo la diferenciaba unos enormes ventanales que comenzaban en el techo y terminaban en el piso. Me emocione y me acerque, toque el vidrio con mis manos y se podía apreciar que este era grueso. Podía ver parte de la ciudad, todas las calles, edificios daban ese toque de luz mosaica. Verde, rojo, amarillo, púrpura, blanco, fucsia, azul, una colección de colores debajo de mis pies. Sonreí como una estúpida.
-Yo que tu me alejo de ahí, Antonia. –voltee, esa voz era irreconocible.
-¿Seungri?
-Hola, bienvenida a casa.
-¿Qué haces aquí?
-Es mi casa.
-¿Qué?
-Bueno, era mi casa. La compartía con Ji Yong, ahora es tuya.
-¿Cómo? No entiendo, ¿Dónde esta él?
-Hmmm, ¿Cómo lo explico? –me miro un poco preocupado.
-Seungri, ¿Dónde esta mi novio?
-Emmm… en… Japón. –se me vino el mundo encima.
-¿Cómo que en Japón? –creo que mi paciencia llegó a su limite. -¿Qué mierda hace allí?
-Negocios. –avanzo hacía donde estaba yo.
-¿Negocios? ¡Ah! Ya sé… estará negociando metiéndole la polla a la japonesa, su ex novia, ¿No? –abrió los ojos como plato. -¿Le acerté?
-Te equivocas. –me sentía en un momento incomodo. -¿Quieres algo de beber?
-Si, por favor. Dame algo fuerte. –mi tono de voz era audible para cientos de personas, prácticamente estaba ladrando. –Estoy muy furiosa, voy a llamarlo. –Saque mi teléfono y marque su número, pero me dio buzón. ¿Por qué no responde mis llamadas?
-Realmente lo lamento. Surgió algo inesperado y tuvo que volar. –me miro con curiosidad. -¿Conoces a Kiko? –lo mate con la mirada.
-No tengo el placer ni el honor de conocerla pero he tenido el desagrado de oír de ella. –realmente ladraba. Seungri se desplazo de mi lugar a otro que parecía un bar. Este era amplio y muy equipado. Saco dos vasos de whisky, en un vaso sirvió dos dedos del whisky y en el otro vaso sirvió un dedo. Me ofreció el segundo.
-De verdad lamento todo.
-Mierda Seungri, no entiendo nada. –me tome todo el whisky de un sorbo. Este quemaba mi garganta hasta mi boca del estomago. –Oh maldición. –respiré profundo, el sabor era asqueroso. –Dame otro. –dije y me sirvió otro dedo, repetí la misma acción y cerré los ojos. –Otro. –esta vez paso suave. –Que asco de alcohol.
-Lo beben hombre Antonia. Es licor para hombres.
-¿Me estas regañando?
-No.
-¿Desde cuando esta en Japón? –esquivo mi mirada, algo no va bien. –Seungri, ¿Me ocultas algo? –sonreí para no parecer una sicaria.
-Voló hoy. –le quite su vaso y lo bebí en dos sorbos.
-¿Hoy? –asintió y me miro impresionado. –Voy a matarlo. –de momento me dieron ganas de llorar. Quería tenerlo en frente y golpearlo. –Maldición ¿Por qué? ¿Por qué se fue?
-Ya te dije, tenía negocios.
-Por favor no me mientas. –mis lagrimas se deslizaron por mis mejillas, sorbí por la nariz y agarré la botella y el vaso. –Déjame sola.
-Acabas de llegar, seguramente tendrás hambre o… -a medida que Seungri hablaba mi mentón tiritaba. –Oh, Antonia. –dio la vuelta al bar y me abrazo. –No debería hacer esto. –me abrazo más fuerte y llore en sus brazos.
-¿No puedes consolar a una mujer que esta llorando?
-No debería tocar a la chica de mi amigo.
-No me estas tocando Seungri. Que se joda tu amigo.
-Pensé lo mismo. ¿Quieres darte un baño?
-Si.
-Luego podemos cenar. Encargaré comida o si quieres puedo cocinar para ti.
-¿Cocinarías para mí?
-Mmmm si, mientras te das un baño. –sonreí y me limpie la nariz con la palma de la mano. Algo no muy femenino. –Ven, te enseñaré la habitación.
-Mi maleta aun no la… ahí esta, ¿Cómo entro?
-Willis tiene otra entrada, pero no te preocupes, no entrará a menos que se lo ordenes. Tienen la obligación de respetar.
-¿Hay más?
-Unos cuantos, pronto los conocerás. Ven, vamos a darte un baño. –la forma en como lo hizo y como lo dijo erizo mi piel. Un dominante haría y diría algo así.
-¿Qué tipo de dominante eres?
-No hablemos de eso preciosa, no estando solos.
-¿No podrías controlarte?
-Tal vez.
-Somos amigos, ¿No?
-Claro, pero hay veces que los amigos son realmente maduros y entre ellos hay más que amistad. Supongo que sabes a lo que me refiero.
-Si, pero entre tú y yo no habrá ese tipo de “madurez”. –dije haciendo comillas con mis dedos. -¿Cuándo regresa el puto de tu amigo?
-Auch. –sonrió. –No lo sé.
-¿Por qué tuvo que irse justamente hoy, justo cuando yo llegaba?
-¿Cuál me dijiste que era tu comida favorita?
-Seungri. –solo me miro, y vi en sus ojos ese brillo de “no me jodas”. –Pastas, y ¿Cuál será mi habitación?
-La principal. Es la habitación de Ji Yong, también es tuya, supongo que dormirán juntos.
-Dijiste que compartían este departamento. ¿Por qué no te quedas con nosotros?
-Antonia, yo también soy dominante, y a veces me gusta llevar a las sumisas a casa. Por respeto a ti les dejaré el penthouse. Necesito ser independiente.
-¿No lo eras antes?
-No, y ahora que estas aquí tú cuidarás de Ji. ¿Te quedarás de forma definitivo?
-¿A qué te refieres con definitivo?
-Para siempre. –arquee mis cejas.
-¿Definiti… ¡No! Solo vine a turistear. –ahora él arqueo sus cejas.
-Bueno, como digas. Puedes ducharte, toma el tiempo que necesites. Te aconsejo que sea con agua caliente y luego des golpes con agua fría, caliente y fría. Así te sentirás más renovada y aliviada. Los vuelos de Nueva York hasta Seúl son un dolor en el culo. –sonreí.
-Y vaya que duele.
-OK, señorita. Estas en tu casa. –salió dejándome sumergida en mil emociones.
Alegría, enojo, soledad, emoción, que mierda pasaba en mi mente, ¿Por qué Ji Yong me abandono justo el día que yo venía? Intento en no pensar en ello, pero estoy segura que esta con Kiko Mizuhara. Ahora que estoy en Seúl, en donde él quería que yo estuviera… él esta en otro país. Mínimo me habría esperado a mí y me hubiera mentido para irse. Creo que eso se lo habría perdonado, pero esto, jamás.
Una vez metida en el baño, me puse a curiosear los cajones y todo lo que se encontraba allí. Y nuevamente encontré el famosillo frasco amarillo, estaba sellado completamente. Nota mental… saber que mierda es eso e investigar todo relacionado con Kwon Ji Yong.
Le obedecí a Seungri y su dato de caliente, fría, caliente, fría me vino de maravilla. Aunque estábamos en invierno, en departamento estaba a temperatura agradable, no sentía frío para nada, así que me puse mi pijama normal… el short negro ajustado y la polera de Ji, aunque me vi al espejo, no iba a salir así completamente, se veían mis pechos, así que mejor me puse también el poleron y unas calcetas que me llegaban hasta el muslo. El cabello húmedo y nada de maquillaje.
Salí de la habitación y el aroma familiar a mi comida favorita me habría el apetito. Me pareció encantador y muy divertido ver a Seungri con un delantal a cuadros de color rojo, se veía concentrado revolviendo no sé qué.
-¿A qué hora se va la cocinera? –sonrió y levanto la vista, de verdad se veía muy bien con esa facha.
-A la hora que la sumisa regrese. –lo mire impresionado e hice un gesto de casi ofendida. También levante mis dedos índice y lo apunte a él y a mí de forma intercalada.
-No lo creo, no seremos compatibles.
-No, no lo somos. Soy un dominante del tipo rudo. A diferencia de Ji me importa mierda si le duele o no a mi sumisa, solo me complazco.
-¿Sádico? –pregunté mientras me sentaba en uno de los taburetes.
-Completamente.
-No lo parece, me estas preparando la cena. Y con ese delantal no se nota nada de sadismo. –reí por lo bajo mientras ponía sus ojos en blanco. –Y según tú ¿Qué tipo de dominante es Ji?
-Él es un amo, un señor… se preocupa de su sumisa, la protege, la complace y cuida de ella mientras la folla. ¿Es así? –me quedo viendo en respuesta.
-Si. ¿Qué más puedes decir?
-Mmmm, puede que de azotes y luego acaricie el lugar adolorido. Es una mezcla de dolor y placer, supongo que ya lo sabes y es así como él es contigo. ¿Me equivoco?
-Estas en lo cierto. No sé porque no me da vergüenza hablar de esto contigo.
-No deberías, una vez que te metes en esto será completamente normal. Aunque admite que tenemos confianza. Si estuvieras con Seung Hyun no hablarías así. Él es dominante amo-rudo. Puede que te lleve al límite o simplemente practique el Bondage. ¿Sabes a lo que me refiero? –asentí.
-¿Quién es él?
-T.O.P es amigo nuestro. Lo conocerás mañana.
-¿Mañana?
-Si, a todos. Dami preparo una fiesta de bienvenida para ti y todos estaremos ahí. Todos los conocidos de Ji Yong.
-¿Qué? Pero, Ji no esta aquí.
-Pero tú si, y la fiesta no se cancelara.
-Pero Ji es como el anfitrión.
-Eres tú la anfitriona.
-No conozco a nadie ahí. Imagina como me sentiría.
-Antonia, hablas hangul a la perfección, me conoces, conoces a Dami y los amigos de Ji no te dejaremos sola. Te llevaras bien con todos.
-Pero…
-Nada de peros. Me quedaré a tu lado durante la fiesta y te presentaré a todos. Dami es un bruja cuando algo no se hace como ella lo planeo. Así que mejor ándate haciendo a la idea. Irás.
Esto es imposible. ¿A los leones desde ya? ¿No me darán tiempo de nada? conoceré a la familia y a los conocidos de Ji Yong… pero él no estará ahí para protegerme. No creo que pueda ser capaz de ir y presentarme como la novia de Ji. ¿Qué pensará la gente de mí? Iré sola. La novia no va sola, y mucho menos a la casa de la familia. Me comerán viva.
-Pronto estará listo. Espero que tengas apetito.
Ya no quiero comer nada. Seré el hazme reír de todos. Voy a matar a Ji Yong cuando lo vea.
No puede hacerme esto.
No a mí.
¿Qué soy yo para él en estos momentos?
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Ganas de tí
Fiksi PenggemarSINOPSIS -Muy bien señorita, lo dejamos para mañana, puede retirarse -Buenas noches Sr. Kwon -Buenas noches Srta. Martins -dice, fríamente. Todos los derechos a Pali Jiménez Molina
