…”It’s my Obsession… It’s my Obsession…”
Mmmm si. Mi obsesión por Ji no tiene límite. Lo amo ahora y más. Ahora y siempre. Para siempre.
Melodía llena de lujuria. Sus melodías medios orgásmicos me enloquecieron.
Cuando lo escuche cantar observe sus labios y sus ojos… esos fueron mi obsesión. Dios, tiene unos labios besables y exquisitos. <<Quiero más de ti>>. Y sus ojos, podría demandarlo por ser tan intensos y hermosos. <<Quiero más de ti… ahora y siempre>>.
Levanté mi cabeza, y para recordarme donde estaba, lo primero que vi fue un rostro tallado por los mismos dioses. Cejas algo desordenadas. Ojos cerrados. Nariz perfecta. Y esos labios. Esos labios entre abiertos. Dios, que obsesión la mía.
Solo me acomodé para verle mejor y despertó. Tenía sus ojos un poco hinchados, pero seguía siendo sexy. Creo que siempre lo es. Ji Yong. Mi obsesión.
-¿No cree que es de la mala educación observar a la gente Srta. Antonia?
-Sería un gusto serlo si se trata de observarlo a usted Sr. Kwon?
-Creo que amaneció de ánimos. ¿Durmió bien?
-A tu lado siempre. Es la primera vez que te veo dormir.
-¿Y bien?
-Eres hermoso Ji Yong. No sé como puedes ser legal.
-Tengo suficiente dinero para sobornar a las autoridades.
-¿Es usted un gánster Sr. Kwon? Un chico malo.
Solo me observó y sonrió. Amo verlo sonreír. De verdad amo todo de él. Hasta su punto temperamento. –Un won por tus pensamientos.
-¿Me esta sobornando?
-Si. –se acercó. –Quiero saber lo que piensas. A veces siento que no puedo hacerlo.
-Créeme que yo pienso que tú lo haces todo el tiempo.
-Rimaste. –sonrió. –Bien hecho Antonia.
-Te amo. –me vio. –Te amo Ji Yong. –me acerqué a él y bese la comisura de sus labios, observe sus ojos y susurre. –Hazme el amor.
-Bien Sr. Kwon. Ahora tenemos que ir a la reunión de Ort con el Sr. Hoffmann. Es un empresario alemán interesado en sus telas y quiere hacer una venta con usted. Sería bueno que le hiciera un precio… ¿Sr. Kwon?
Dos días después Ji y yo estábamos de reunión en reunión. Él como gerente general de G-Sex y yo como su asistente. No éramos… Ji dominante, ni Antonia sumisa o sometida.
Éramos el jefe y la asistente.
De: Kwon Ji Yong
Para: Antonia Martins
Asunto: Tu trabajo
Fecha: 12 diciembre 2013 10:45
Srta. M.
Amo y me excita como se desempeña en su trabajo. Admiro su resistencia laboral. ¿Cómo lo haces preciosa?
Algún día jugaremos al jefe y la asistente, ¿Conoces nueve semanas y media? Sería un placer cumplir mi fantasía contigo.
Kwon Ji Yong
Gerente General excitado y loco por follarla en el auto
Empresa textil G-Sex
De: Antonia Martins
Para: Kwon Ji Yong
Asunto: Tu trabajo
Fecha: 12 diciembre 2013 10:47
Concéntrate en el trabajo GG.
Antonia Martins
Asistente de Gerencia
Empresa textil G-Sex
-Sr. Kwon ¿Necesita algo más?
-Usted lo sabe pero por ahora tengo lo que necesito.
-De acuerdo.
-¿Usted necesita algo?
-Nada. –arqueó una de sus cejas. –Por ahora.
-La veo incomoda.
-Estoy incomoda. James, por favor ¿Podrías bajar la calefacción?
James es el segundo chofer que contrata Ji. El fijo se fue a unas merecidas vacaciones según Ji Yong. El anterior renuncio o Ji lo despidió porque descubrió que tenía fotografías mías. James es totalmente serio y mira siempre al frente.
-Gracias.
-De nada señorita.
-Dime Antonia.
-Señorita. Tiene prohibido llamarte por tu nombre. Él sabe lo de nosotros, es de confianza así que actúa normal.
Ji estaba cabreado. Lo he rechazado de forma laboral desde que estamos en reuniones. No dejo que me toque o insinué frente a otros empresarios. Tenemos una reputación que cuidar.
-Eric es pez grande. Si hace algo respecto a ti, juro que descargaré mi temperamento con él.
-¿Eric?
-Hoffmann. Ni te acerques a él. ¿Entendido?
-Si.
Eric Hoffmann un empresario prestigiado en Alemania. No tenía idea que se llamaba así. Tiene su empresa en Múnich. No sé como es físicamente, según Ji tiene treinta y un años. Él se quiere expandir y tiene una pequeña empresa de cinco pisos en Nueva York. La empresa a la que vamos ahora “Ort NY”.
-Recuerda Antonia. Aléjate de Eric.
-Tranquilo jefe. Si puedo contigo podré con él.
-No me jodas.
Me dejo allí parada mientras él se saludaba con los demás.
Contándome a mí somos tres asistentes mujeres. Las tres en la misma línea, pero G-Sex ocupa el tercer puesto de reconocimiento.
A pesar de que la industria textil varia en sus edades. Ji Yong era el más joven. No me sorprendería el porque las otras dos se arreglan el vestuario.
¡Es mío perras!
-No me importaría que ese chinito me acosara todos los días. –dijo la rubia. Bueno, teñida.
-No te creas los chinos la tienen chiquita.
¡Si supieran!
-Me daría igual. Con tal que no fuera arrugada ni flácida.
-A mí me gustan los grandotes.
-Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?
-Antonia, Antonia Martins.
-Hola, disculpa que habláramos así, ¿Es tu jefe? –asentí. –Me llamo Kim.
-Yo Samantha. Y ¿Cómo va el chinito?
-Creo que es gay.
-¡¿Gay?!
-Es un desperdicio, lo sé. Ya lo he seducido y nada. –dije sin rodeos. Si supieras quien seduce a quien.
-¿Enserio? –dijo Samantha, rubia teñida. Que según mi parecer es experta en seducción. -Tal vez no lo has hecho bien, yo puedo darte unos tips. –y no me equivoque.
Estaba divertidísima de las mentiras que decía de Ji Yong. Por dios que mala, deje su “ego” por los suelos.
-Amm, ¿Antonia? -¡y manda el jefe! Me aleje con él a un lugar menos concurrido, alejado de la gente, pero observando a todos -¿No te aburres verdad? –pregunto sarcástico.
-No jefe. ¿Algún problema?
-Hoffmann llegará en cualquier momento. Así que aléjate.
-¿Cómo me alejaré? Soy tu asistente y tengo que estar a tu lado. Eso dice mi contrato.
-Pero el contrato dice que si el jefe quiere puede mandar lejos a la asistente.
-¿Quieres mandarme lejos? Me ofendes.
-No quiero ofenderte. Pero entiende que quiero cuidarte.
Rimo. Creo que lo hizo… -Estaré bien. ¿Qué prefieres? ¿Mandarme lejos y que otros me coqueteen si tu tener el control o… Que me coqueteen frente a ti y tú poder controlar la situación?
-Créeme que si te coquetean frente a mí no dudaré en mandarlo a RR.HH y pedir su renuncia. Nadie mira a mi chica.
-Tranquilo jefe. Soy tu asistente.
-Te pido que no me jodas. Suficiente tengo con que conocerás al puto de Hoffmann.
-Por favor jefazo. Tranquilidad.
-¿Vas a continuar?
-Es que pareces un niño, casi un adolescente. –sonreí.
-¿Te causa gracia eso?
-Si. –lo mire fijamente y le dedique una de mis sonrisas.
-No hagas eso.
-¿Qué cosa? –respondí a modo “niña ingenua”.
-Te follaré en la mesa frente a todos.
-Emm, no. Acabo de mentir con esas dos. Dije que eras gay.
-¡¿Qué?!
-Esas perras te devoraban, sobretodo la teñida. ¿Qué querías que hiciera?
-Defenderme.
-Decir que eras gay fue lo mejor… créeme.
-Voy a follarte. –tomo mi brazo.
-El señor Hoffmann dice que pueden ingresar. Lamenta la tardanza. –dijo uno de los encargados.
-Seguro se follo a su secretaria. –dijo Ji cediéndome el paso y tocando mi espalda a modo “guardaespaldas”.
-Seguro no lo has hecho…
-No me hagas recordarlo. Ya estoy duro de tan solo tocar tu espalda.
-Ji por favor, contrólate.
-A ti nada más se te ocurre venir con vestido. ¡Y corto!
-Dijiste que te gustaban mis piernas esa mañana.
-Por supuesto. Tus piernas para mí. No para otros. Es molesto ver a esos y ver sus caras. Siquiera simulan lo que están pensando.
-Ya. Basta, terminemos con esto ¿Si? Por favor.
-Si ves una silla que logre ocultar tus piernas corre hacía ella.
-¡Que exagerado!
-Hablo enserio.
-Yo también, así que por favor…
-¡Ya sé!
-¡Kwon! ¿Cómo estas?
-Hoffmann… -y así como cambio de humor… ¿Cambio? Actuó su humor.
-Me alegra que hayas podido venir. Has rechazado todas mis reuniones y juntas. ¡Hasta te fui a buscar a Seúl! No sé en que pierdes tiempo. –desde esa última frase fui ignorada por ambos. Un hombre muy alto, un poco más alto que Ji. Hombros anchos, rubio ¡Por dios! Increíbles ojos azules. Azules. Azules. –Creo que ya sé en qué lo perdías. –allí mismo fui acechada. Me miraba fijamente, me sentía intimidada. Creo que estoy haciendo lo mismo que las otras dos ¡Arreglando mi vestuario! –Mucho gusto señorita. Soy Eric Hoffmann, Gerente General de Ort. –me sentía en un abismo. Parecía adolescente, sentía mi boca inundada por saliva. ¡Mierda! Estiro su mano junto a su presentación. ¿Qué hago?
Por dios niña tus modales. –Hola. –estreche mi mano. –Antonia Martins. -¡Apretó mi mano! Y… sus… ojos… ¡Quemaban los míos! –Asistente Gerencia de G-Sex.
-Es un placer. –dijo Hoffmann saltando mi mano y manteniendo la mirada.
¿Placer? Generalmente dicen “Es un gusto”.
-Tengo cosas que hacer, por favor ¿Podemos continuar? –y por supuesto. Olvidaba a mi jefazo. Mi jefe. Jefecito temperamental. Kwon Ji Yong. Dominante y novio controlador. Y creo que celoso.
-Claro. Por favor ubíquense. ¿Desearías un café?
-Claro, gracias. –respondió Ji.
-¿Antonia? ¿Un café? –creo que la pregunta anterior era para mí. No para Ji. ¡Ups!
Mordí mi labio. ¡Gran error! –Si, gracias.
-Bien, Amanda. Un café para Antonia y… Kwon ¿Tú quieres? –no espero respuesta. –Un café para Antonia y para el resto.
Mierda. Mierda. Mierda. ¡Aquí ardera troya!
-Por favor siéntate. –Hoffmann parecía muy interesado en mi persona. Casi hostigoso.
-Señor. Las asistentes van al costado o atrás. –dijo la tal Amanda, que por cierto me miraba con odio ante la generosidad exagerada de su jefe. Creo que ya sé a quien se follo Hoffmann, ¡Tiene corrido el poco labial que le queda! ¿Me veré yo así a veces?
-No se preocupe. Voy detrás. –le di mi sonrisa de “vete, me hostigas, sigue con lo tuyo”. Se fue y voltee a ver a Ji. ¡Oh no! -¿Todo bien? –pregunté.
-No. –se fue a sentar y creo. No, estoy segurísima que estaba más que enojado. ¡MAS QUE ENOJADO!
-Disculpa, ¿Quieres tu café ahora o después? –el tonito de esta tipa no me gusto para nada ¡Tengo quien me folle!
-No te preocupes.
-¿Caliente o frío?
-Después y… caliente. -¡Oh! Que zorra soy ¡Dios mío! Acabo de mirar a Hoffmann con esa frase y creo que escuchó… sonrió y ¡Ji Yong también!
-Hoffmann no tengo el puto tiempo. Podrías llevar tu trasero alemán a la silla y comenzar con esta mierda. –silencio total en la salita de junta alemán ante el cabreo de Ji. Corea marca uno, Alemania cero.
-¡Aja! Por favor ingresen. Al chinito no le gusta que lo hagan esperar. –ding, ding, ding y el marcador dice empate a uno. Algo me dice que aquí hay algo más que relación de negocios ¿Amistad? No lo creo, aunque con Seungri habla de la misma manera cuando esta enojado con él o cuando… o… cuando su temperamento se fue a la real mierda ¡Ayúdame Freud!
¡Aburridísima! Creo que cierro un ojo, duermo y abro el otro para repetir la misma acción. ¡Es que los negocios de éstos es ABURRIDO! Siempre es lo mismo… “Tengo un 70% de las acciones” “Aja compañero, tengo 72% sobre los tuyos” “Jo, jo viejos. ¿Acaso no hay alguien aquí que tenga los putos cojones para hacer una buena reunión?”. Chillé al reír por lo bajo ocasionando la mirada de todos, ¡Todos! El alto alemán de ojos azules a la cabecera. Y el poco bajo coreano de ojos almendra al otro extremo, y los demás viejos dispersos alrededor.
¡Por dios Antonia! Si Ji tuviera acceso a tus pensamientos, tu culo estaría más que morado. O rosa… siiiiiiiiiiiiiii, ¡Polvo rosa!
¡Ay no! No pienses en eso. ¿Qué me haría Ji Yong? ¿Atarme a la cama… Darme diez azotes… Meterme las bolas de metal (que delicia)… Atarme a las esposas? Ay mí… ya moje mis bragas. Espero que la reunión terminé ahora.
Perdida y húmeda en mis pensamientos me dio sed. Vi hacía la mesa en el lado lateral. Estaba a unos cinco o siete pasos de mí. Sigilosamente me pondré de pie, caminare silenciosamente, tomaré una botella de agua, me devolveré y me sentaré. ¡Si! Mi plan es perfecto. Aunque el café me sentaría de maravilla ¡Despabila mujer!
Paso número uno y todo se fue a la mierda. Mis tacones suenan más que mi cama cuando Ji me folla en ella. Siento miradas, especialmente en mi trasero mestizo y mis piernas. ¡Mierda! Por los nervios bote la jodida botella y cayó al suelo, ¡No pudiste caer en la mesa! Puta botella de agua. Justo ahora recordé cuando mi amada amiga Verónica me dijo que si me agachaba con este vestido se me vería hasta los pensamientos sucios de mi culo. Sigilosamente Antonia, sigilosamente, uno… dos… y al suelo, botella en mano y ¡Arriba! Perfecto, medalla de oro para mí. Bien, ahora devuelta al asiento.
-Antonia, ¿Podrías darme café? –escalofrío, escalofrío. Esa voz no era de Ji. ¡Jodido alemán! Solo asentí y tome la cafetera, su secretaria era una bruja más que me miraba. Camine hacía él y vacié el contenido a su taza… ¡Que manos! Y que… ¡Oh, no mires ahí!
-¿Alguien más quiere café? –pregunte con una voz algo coqueta, ¿De donde salió esa voz? ni con Ji me sale. Y que bien ¡Todos quisieron! Los movimientos solo una persona podría verlos. -¿Café Sr. Kwon?
-Por favor. –tome su taza y la llené ¿Sería buena idea echarle café encima e irnos al baño? No creo que le guste, ama ese traje. Definitivamente no. No quiero joderlo más. Deje la taza en su lugar y me devolví a la mesa lateral. Tome mi botella y volví a mi asiento. Esto le dará puntos a G-Sex “Muy buena atención” ¿Dónde esta mi estrellita? Quiero pegarla en mi frente… aunque podría pegarlo en mi pezón ese le gustará a Ji. Mierda ¡Estoy caliente! Todos volvieron a mirarme cuando escucharon en quejido/gemido de mi parte. Minutos después mi blackberry vibró.
De: Kwon Ji Yong
Para: Antonia Martins
Asunto: Furioso
Fecha: 12 diciembre 2013 11:45
Deja de llamar la atención de una puta vez.
Esta vez hablo enserio y estoy jodidamente furioso contigo.
Kwon Ji Yong
Gerente General
Empresa textil G-Sex
¿Debería darle mi punto de vista con esto? Estoy aburrida y caliente. ¿Se lo hago saber?
De: Antonia Martins
Para: Kwon Ji Yong
Asunto: RE: Furioso
Fecha: 12 diciembre 2013 11:48
FOLLAME… AHORA.
Antonia Martins
Asistente Gerencia
Empresa textil G-Sex
Vi como leyó e hizo su típico movimiento de cuello.
-Me disculpan un momento. Surgió algo inesperado, necesito a mi asistente. G-Sex es un caos sin nosotros. –y me levanté de golpe. Salimos de la sala y fuimos a una especie de cuarto. –Quítate las bragas, estoy duro y esto será rápido, no contamos con mucho tiempo.
Oh mí… Pide y lo tendrás…
-Siempre es un gusto hacer negocios contigo Kwon.
-Lo mismo digo. Que tu secretaria este atenta, mandaré las telas dentro de dos días.
-Por supuesto. Por cierto, tu asistente---
-Es mía Hoffmann.
-Ya lo sé. Aunque podríamos jugar como en los viejos tiempos tú solo llámame, si es con ella estaré más que disponible.
-No. Y no insistas. Negocios son negocios. No compartiré a mi chica, menos contigo. Búscate la tuya.
-Señor, tiene una llamada de Múnich.
-Gracias Amanda. Adiós Kwon. Despídeme de Antonia. Exquisita asistente de piernas largas y culo apetecible.
-Vete a la mierda.
Estaba esperando a Ji, después de esa follada no se porque tendría que tener esa cara. -¿Todo bien? ¿Almorzamos? Muero de hambre.
-Almorzaremos y no esta todo bien. En la noche desearas no haber hecho lo que hiciste hoy. Estoy furioso contigo. Entra al auto.
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Ganas de tí
FanfictionSINOPSIS -Muy bien señorita, lo dejamos para mañana, puede retirarse -Buenas noches Sr. Kwon -Buenas noches Srta. Martins -dice, fríamente. Todos los derechos a Pali Jiménez Molina
