Gerard:
Cuatro días sin Frank podía resumirse en una sola cosa.
Desesperación.
Comenzaba a creer que nunca lo vería de nuevo y que quizás me había pasado un poco esa noche.
¡Pero se lo merecía! Él no era mi dueño.
Resoplé mientras Lindsey soltaba una risita. Traté de componer mi postura e hice como si en realidad nada me afectara, como si no estuviese pensando en ese idiota los últimos días. Pero en el interior (que ya odiaba pensarlo siquiera) creo que deseaba verlo. Me descubrí a mí mismo mirando la entrada anhelando su regreso sin que apareciera y eso me ponía más insoportable que nunca.
Y lo hubiese llamado, no me faltaron las ganas de hacerlo. Pero tenía mi orgullo.
-Tranquilo, ya llegará.
-Cállate Lynz -murmuré.
-¿Quién lo diría? ¿ya te arrepentiste de lo que hiciste?
-No.
•|•|•|•|•|•
-¡Mamá está en casa! -se escuchó un grito de entusiasmo después de que la puerta principal se cerrara.
Volteé hacia la voz que se escuchaba en la sala mientras terminaba de lavar mi vaso dónde había tomado una bebida verde y puse los ojos en blanco. Mikey estaba en el estudio haciendo tarea, yo me encontraba con Helena hablando en la cocina mientras hacía lo que mencioné anteriormente.
-Anda, ve a saludar a tu madre.
-¿Tengo qué?
Nana asintió y sequé mis manos en una toalla, caminé fuer de la cocina para ver como Donna se quitaba los lentes de sol y ponía algunas bolsas en el suelo. Me acerqué para darle un beso en la mejilla y ella me atrapó en un abrazo. Cada vez se tornaban raros los afectos cariñosos en la familia.
A excepción de Helena.
-¿Dónde está Michael?
-Arriba.
-De acuerdo -dijo caminando hacia el sofá, se dejó caer y recargó su cabeza en el respaldo de éste. -¿Y Donald?
Cambió su tono de voz, me encogí de hombros. Debí indagar de eso en el momento pero no lo hice y sólo lo ignoré.
Qué idiota.
-No lo he visto.
Buscando ayuda regresé la visita hacia la cocina y de ella salió Helena, ambas se saludaron y comenzaron una plática sobre las actividades de la semana. Me excusé diciendo que tenía tarea y subí a mi habitación para acostarme en la cama. Sabía que las cosas con mis padres no estaban bien por el momento, se sentía una tensión aunque no estuviesen presente. No era estúpido y Mikey había descubierto un informe de divorcio en un documento de papá.
¿Qué había sucedido para que llegaran a ese punto?
-¿Gee, puedo entrar?
-Pasa Mikey.
Crucé mis brazos detrás de mi cabeza y una cabeza castaña/rubia se asomó por la puerta, metió su cuerpo completo y cerró despacio. Su actitud era extraña, caminaba con cuidado de hacer ruido y se recargó en la pared cuando estuvo cerca de mí.
-Es que no quiero que me escuche Donna, no quiero verla ahora que descubrí lo que ha pasado.
Fruncí el ceño sentándome.
-¿Qué sucedió?
-Creo que engaña a papá.
Alcé las cejas y desvié la mirada, okay, definitivamente esto era otro nivel de lo esperado.
-¿C-cómo sabes eso?
-Los últimos días he estado "investigando" sobre ellos. Sé que probablemente me esté metiendo en cosas que no me deben de interesar pero, son nuestros padres, y no me gusta para nada esto. No pinta nada bien.
-Ve al punto Mikes, por favor.
-No te puedo decir exactamente qué ocurre porque ni siquiera ellos están presentes con nosotros pero, han habido unas llamadas con mamá que son algo sospechosas. Papá le ha discutido eso y mamá sólo le sigue la corriente o actúa a la defensiva.
-Tampoco es como si Donald fuera un pan de Dios. Creo que quizás...
-¿Qué?
Mikey alzó la cabeza esperando mi respuesta después de dejar el tema en el aire y me encogí de hombros.
-No sé, no tengo idea de qué decir al respecto.
-Mamá estará esta semana en casa, tenemos que ver las mínimas cosas y ver como se comporta papá.
-¿También vendrá?
-Supongo.
Arrugué la boca y volví la vista hacia mi hermano, se veía extraño, como queriendo asimilar la nueva situación, ¿Frágil tal vez? Pero vamos, es Mikey, él casi nunca mostraba sus emociones. Difícilmente podías verlo realmente enfadado o sumamente feliz. Quizás tenía un pequeño problema con expresar lo que sentía por medio de lo físico (gestos, sonrisas abiertas, etc).
-¿Hace cuánto no somos una familia y comemos los cuatro juntos? -pregunté al darle vueltas al asunto.
¿Qué mierda ocurría?
-¿En navidad?
Alcé las cejas por milésima vez y abrí la boca.
-Wow.
Minutos luego pasé un brazo por sus hombros para acercarlo a mí y dejar un beso en su cabeza.
Supongo que sólo éramos nosotros.
~∆~∆~∆~∆~
Me coloqué las pantuflas y salí de mi habitación, por alguna razón no conciliaba el sueño y me encontraba ansioso (de una mala manera) así que decidí ir a la cocina para prepararme un té. Había dejado de hacer ejercicio hace una semana y normalmente eso era lo que me mantenía ocupado por las tardes.
Encendí la luz del pasillo y cuando llegué a la cocina prendí otro foco, todo estaba silencioso y probablemente todos estarían durmiendo. Era casi la una de la madrugada. Puse a calentar agua y mientras tanto busqué uno de esos sobrecitos con especias milagrosas.
¿Té de manzanilla o de miel?
Me senté a esperar un momento más y cuando estuvo lista mi taza me senté en uno de los bancos de la barra para moderar la temperatura de mi bebida. Debí haber traído mi teléfono, no quería empezar con la paranoia. Soplé por encima y di unos pequeños sorbos.
El alivio llegó segundos después.
¿Qué mierda estaba haciendo?
Es decir, con todo, con mi alrededor...
Bufé y me encargué de terminar todo el contenido de la taza que normalmente utilizaba para el café. Sólo era una mala noche, un mal día. Esto era pasajero, soy Gerard Way y nada podía desmoronarme.
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Frankie |Frerard|
FanficGerard Way es popular y un imbécil con las personas de su escuela, un día fija su atención en un chico un tanto "especial". Su misión será pervertir a Frank para su beneficio, pero no todas las cosas saldrán como esperaba.
