POCHÉ.
Cerré la puerta tras de mí y tiré mi bolso al suelo. El dolor en mi nalga derecha se intensificaba cada vez más, intenté sobarla por un momento pero fue en vano, caminé como invalida hasta lograr sentarme en el sofá, lo cuál empeoró el dolor. La caída había sido bastante fuerte. Desabroché mis pantalones para observar la futura marca que tendré tatuada en mi nalguita, pero solo pude visualizar una gran marca roja que sin duda se convertirá en un gran moretón, necesitaba hielo y rápido.
Un golpe en la puerta hizo que me obligará a pararme del sofá, la abrí y pude ver a Ed con las bolsas de compras que hice ayer, me las tendió como pudo y las tomé.
-Gracias Ed- le sonreí dejando las bolsas dentro del apartamento- Espero no le haya causado molestias.
-No es molestia señorita Garzón- dijo para disponerse a retirar pero lo detuve.
-¿Te puedo preguntar algo, Ed?- hablé, a lo que él se detuvo para escuchar lo que tenía que decir- ¿Usted sabe de alguna chica que viva en este piso?- pronuncié, su cara cambió de tranquilidad a sorpresa.
-Ya veo que conoció a la señorita Calle- dijo con un tono de entretención- Es la única chica que vive aquí aparte de usted, sus otros vecinos son algo mayores.
Asentí lentamente.
-Espere- lo paré- ¿Calle? ¿Es familiar del señor Germán?.
-Ajá, es su hija- dijo-¿Le hago una recomendación?- asentí- Trate de no tener ningún tipo de relación con la señorita Daniela, ella es una chica...muy complicada.
¿Complicada?¿Cómo una chica tan atractiva como ella puede ser complicada?.
-Gracias Ed- dije y él se retiró perdiéndose por el pasillo hasta llegar al ascensor. Cerré la puerta y tomé mi bolso, necesitaba mi teléfono para llamar a Vale, ayer le prometí que hablaríamos y de verdad quería escuchar la dulce voz de mi hermanita menor además de advertirle que no debe contestar ninguna llamada de mi ex.
Rebusqué por todos los existentes bolsillos que tenía mi bolso y el teléfono no aparecía. Maldita sea, si hace unos minutos lo tenía en mis manos y ahora no está. Mierda, mierda, mierda, lo último que necesitaba era perder mi teléfono con todos mis contactos. Tengo tan mala memoria que con suerte me había aprendido el mio y eso que se me olvida algunas veces.
-¿Por qué me ocurren estas cosas a mí?- hice un quejido de lamento pasando mis manos por todo mi rostro. Abrí la puerta rápidamente y me puse a buscar en el pasillo con la esperanza de encontrarlo tirando por ahí, pero fue en vano, no había rastros de el, es como si se hubiera desvanecido en el aire.
MALDITA SEA.
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CALLE
Salí de mi apartamento lo más rápido posible, iba unos minutos atrasada y no podía permitirme llegar tarde a la junta. Había llamado a Paula para que me pasara a buscar, lastimosamente el dolor de cabeza no había cesado y al parecer ella estaba más cuerda que yo.
Caminé por el pasillo cuando un bulto pequeño y azul chocó conmigo, me pegó en el pecho y sí, me dolió.
-Fíjate por favor- le solté, estaba molesta, siempre que ando de mal humor me pasan cosas desagradables. Soy un imán que atrae momentos malos.
La pequeña chica me quedo mirando unos cuantos segundos mientras estaba en el piso, no pude visualizar mucho debido a que las gafas negras que traía dificultaban mi visión.
Empezó rápidamente a recoger sus cosas caídas debido al choque que tuvimos. Se paró y me miró.
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La Chica Del 269 | Caché (Terminada)
FanfictionTras un quiebre amoroso, María José Garzón toma el primer vuelo hacia Los Ángeles, dejando atrás a su familia, amigos y su ex novia, a quien amó durante los últimos dos años. Solo buscaba paz y tranquilidad, comenzar de cero en una nueva ciudad pe...
