47|Advertencia.

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Acostada en su habitación, se veía a través de las sabanas el leve movimiento de un respiro, un respiro profundo y dormido, que luego fue pasmado en un milisegundo como un reflejo y choque, se había sobresaltado y esto la hizo abrir sus ojos sobre...

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Acostada en su habitación, se veía a través de las sabanas el leve movimiento de un respiro, un respiro profundo y dormido, que luego fue pasmado en un milisegundo como un reflejo y choque, se había sobresaltado y esto la hizo abrir sus ojos sobre su cama. Como una pequeña sorpresa en la madrugada.

Miró el techo unos segundos, todo a su alrededor se arropaba de oscuridad nocturna, sin ruido alguno.

Se levantó de su cama, pero no levantó su cuerpo, había levantado su espíritu, saliéndose de la parte carnal de ella.

Asustada de verse tirada en la cama trató de tocarse pero traspasaba, pues ella, era más que un reflejo, como si su alma flotara de su cuerpo muerto, atormentada escena.

Quizá la sensación de haberse sentido tan real la llevaron a gritar del susto. Un susto que traspasó lo paralelo a lo real.

—¡Melanie! —La había despertado su mamá, moviéndola un poco y en un estado intranquilo.

Melanie se despertó en un estado alarmante, respiraba agitada y tenía escalofríos recorriendo su cuerpo. Si su mamá no la hubiera despertado no sabía que hubiera sido de ella en ese par de segundos espantosos llenos de temor.

—Hija estabas gritando—, la abrazó para darle consuelo—, tranquila, sea lo que sea ya todo pasó, solo fue una pesadilla.

Y realmente una pesadilla.
Una capaz de inquietar a cualquiera, causando disturbios en su mente llevándola al estado de somnolencia continua sin poder cerrar sus ojos por miedo a que volviera a ocurrir.

~~~

—Muy bien chicos, mañana es el siguiente juego, les deseo éxito y pueden pasar a ver sus notas de estas últimas pruebas en la pizarra de afuera.

Una vez anunciado esto, la profesora de educación física se retiró y la cancha deportiva del instituto se vació para aquellos jóvenes corriendo a ver cómo habían calificado su rendimiento deportivo.

Mientras melanie guardaba la sudadera en los vestuarios y se ponía un abrigo Stella apareció a su lado con una toalla secando las puntas de sus cabellos, se había duchado como todo el resto de chicas.

—Hay una buena nueva, Williams quiere que pasemos en fin de semana en su finca, será divertido.

—¿De verdad? —la tomó por sorpresa, ellos no habían tocado la casa un tiempo por respeto a su prima, pero le pareció bueno que al fin avanzaron y que de una manera u otra disfrutaría relajándose un rato dejando de lado sus problemas.

—Así es, invitará a todos, y lo mejor de eso es que no tendrás al señor Hulk detrás de ti —dijo Stella. El señor Hulk era el apodo del guardaespaldas de Melanie que ambas le habían inventado, ya que era grande, alto y amargado.

Las veces que salía a comprar el la seguía desde un carro, sin que su mamá se diera cuenta para evitar preocuparla y contarle aquello no tan creíble para todos.

SON EXTRAORDINARIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora