48|No es tu culpa

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—Muchas gracias por entender de verdad —dijo Melanie desde el otro lado de la línea telefónica, mientras le explicaba a Martha el porqué no cuidaría a Alain ese día.

—Tranquila, estás en momentos cumbres y no se repetirán luego, así que ve y disfruta, ya tú haz hecho mucho por nosotros —le contestó en agradecimiento.

Melanie se había convertido en una hermana mayor para Alain ya que lo quería como tal, eran muy unidos y Martha apreciaba eso, incluso había abandonado yoga para juntarse más con el pequeño y así no interferir en horas del trabajo.

—Le manda un gran saludo de mi parte —dijo para finalizar y Martha aceptó.
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Terminada la llamada, Melanie dio un respiro y sujetó ansiosa el bolso que estaba sobre la mesa de la cocina.

Esa tarde habían hablado en el cafetín de lo genial que iba a ser ese fin de semana, incluso el mejor del mes, lo habían planeado todo los días anteriores desde que partió la idea.

—Ya sabes, el hecho de que vayan a la universidad no quiere decir que ya son grandes y pueden hacer lo que se les ocurra... —Melanie negó con queja después de oír a su madre por milésima vez sus sermones. —No hagan locuras.

—¿Qué locuras podríamos hacer mamá? —Dijo mirándola con ojos de niña buena.

—¿Ves está cicatriz que está acá? —le dijo mostrando una marca cercana a su codo y Melanie la observó doblando su cara levemente —.Me ocurrió en una escapada de fin de semana, estaba tomando y decidí escalar una montaña, no quiero que se te ocurra escalar nada—.Melanie empezó a reírse y luego su madre se rindió y también la imitó al recordarlo, finalmente esas locuras serían grandes anécdotas, la abrazó y besó su frente —Cuídense.

—Así será, te quiero.

Un sonido reveló que había llegado un mensaje desde su teléfono y terminada su despedida debía irse porque ya esperaban por ella abajo de su edificio.

Melanie al llegar al carro de Eiden y subir el equipaje ya Matt se había colado en el asiento copiloto.
Melanie entre risas no le importó compartir la parte de atrás con Ryan y Stefanie que aunque Eiden había insistido que Matt se bajara ya era inútil.

En la camioneta de Williams se encontraba su amiga Stella, y atrás acompañaban Logan y Briana.

Por último el carro que los perseguía con los jóvenes que se habían anotado al plan, dos gemelos llamados Franco y Francisco junto a su prima Karen quienes también eran del mismo curso, y todos eran compatibles porque compartían la misma efusividad.

En todo el recorrido se observaba a los jóvenes con miradas achinadas de tanto reír, la música entrando por sus oídos, las buenas vibras en el ambiente, un gran viento soplando por las ventanas abiertas que chocaban con sus rostros y alborotaban l...

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En todo el recorrido se observaba a los jóvenes con miradas achinadas de tanto reír, la música entrando por sus oídos, las buenas vibras en el ambiente, un gran viento soplando por las ventanas abiertas que chocaban con sus rostros y alborotaban los cabellos mientras volaban los mechones en sentidos diferentes.

SON EXTRAORDINARIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora