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Ya han pasado varias semanas desde que Sam y yo arreglamos las cosas, y hemos estado bastante bien entre los dos. Al menos puedo decir que esta vez no se volvieron a estropear las cosas tres días después. No puedo decir que estamos como antes de que empezara todo este desastre en nuestras vidas, pero al menos ya no siento que trate de evadirme... Bueno, ya no siempre... En general, hemos hablado muy bien, ya platicamos cuando nos vamos juntos en el camión, ya me busca más seguido, ya me sonríe en vez de dirigirme miradas feas, y ya me platica las cosas que llegan a pasarle.

Sólo hay una cosa que aún me hace ruido de todo esto, y de verdad, mucho: Marco. Así como se ha vuelto más cercana a mí, después de habernos alejado, está pasando exactamente lo mismo entre ellos dos. Sólo espero que su buen humor no sea por él...

Estoy formado en la fila de la cafetería, para comprar mi comida, perdido en el universo de mis problemas, como siempre cada vez que estoy solo. Entonces, justo detrás de mí, se forman esos dos en los que estaba pensando justo en este momento. Hasta parece que los invoqué. Llegan platicando, sonriéndose mutuamente... Hablándose muy de cerquita... Aprieto los dientes.

-¡Julian! ¿Cómo estás? -Al menos me saludó.

-Bien, aquí esperando. ¿Y tú?

Pude preguntar "¿ustedes?" En vez de sólo "¿tú?", pero la verdad no me interesa saber cómo está el otro, ni mucho menos ser cortés con él.

-Pues aquí, también vinimos a comer.

Nos quedamos callados por un momento.

-¿Qué tal les fue en el examen de Inorgánica? -Marco interrumpe el silencio.

Lo volteo a ver con desprecio, pero disimulado, esforzándome porque sea imperceptible.

-La maestra me sacó del salón... -Le respondo.

-¿En serio? ¿Por qué? -Pregunta Sam.

-Es una larga historia. Verás, ¿recuerdas que nos dijo que teníamos que llevar la rúbrica como derecho a examen?

Me dirijo específicamente a Sam, omitiendo de nuevo al otro que está al lado, tratando de hacer que la plática curse entre nosotros dos.

-Sí.

-Pues, resulta ser que no la llevé. Le pedí entonces de favor a Gaby que si podía ayudarme a traerme una. Sí la ubicas, ¿no?

-Sí, la ubico.

-Pues escuché que ella tampoco la había impreso, así que le pedí si podía imprimir dos, una para mí. Peeero, resultó que llegó a pedirle permiso a la maestra, y en vez de disimularlo con un permiso para ir al baño, o algo así, ¡literalmente le pidió permiso para ir a imprimir la rúbrica! Obviamente no la dejaron. Y ya sabes cómo es esa maestra de estricta. Terminó sacándola del salón por irresponsable, y junto con ella yo también tuve que admitir que tampoco la traía, así que también me sacó.

-No... -Sam se ríe un poco.

Volteo a ver a Marco. Se le nota en la cara que ya se está empezando a sentir incómodo; está volteando para todos lados, y se está moviendo mucho. ¿Ahora ves lo que se siente, imbécil?

-Sí. Así fue como conseguí un "No presentó" en Inorgánica. -Levanto los brazos y los hombros, dibujando media sonrisa en mi cara. -Ni modo, así nos tocó vivir.

-Qué feo. Bueno, pero tú vas súper bien en Inorgánica, vas a salir super bien de todas formas. Ni si quiera contaba tanto el examen. A ti también te sacó esa maestra un día, ¿no Marco? -Lo voltea a ver.

Sí, eventualmente iba a pasar esto. No podía retenerla mucho tiempo sin que lo metiera a la plática. Está bien, aguanté más de lo que esperaba.

La Esencia de la VidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora