ORDEN 25: Dos piezas iguales.

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Hace 50 años, un Animalis gato llamado Junk vivía con su esposa humana llamada Alexandra en una ciudad situada en el otro lado del mundo llamada "Camino del Rey". Los dos vivían una vida de lo más cómoda y feliz, el trabajaba en una oficina por las mañanas y ella bailaba en un escenario por las noches. Se habían conocido desde que tenían 12 años, por lo que llevaban más de 30 años amándose constantemente.

—¿Tendremos hijos? —Preguntaba una vez al mes Alexandra con la esperanza de que el dijera que sí.

—Por supuesto que lo tendremos. —Y con el paso del tiempo el fue accediendo a dicha petición que se veía imposible por sus comentarios de una vida feliz de solo 2.

Sin embargo, siempre existe una persona que odia ver las relaciones estables y esa fue una mujer que llego a sus vidas un día frio de invierno. Se trataba de una Daemonium llamada Kari, que llego a la calle donde ellos vivían. Drogarse, fumar, tomar alcohol y tener sexo desenfrenado con la primera persona que se le acercara era el pan de cada día. Sin embargo tenía un objetivo sin darse cuenta, Junk. No le atraía mucho como se podía imaginar uno, sin embargo deseaba dejarle en claro a sus amigas que ella podía conseguirse a quien sea.

—No.

Cada vez que ella lo intentaba recibía la misma respuesta de parte de él.

Su amor por su esposa era inquebrantable, de lo más sincero, ya que cada vez que la tenia cerca era como si pudiera sentir su corazón latir de verdad, no simples impulsos de bombeo de sangre, si no un sentimiento real que lo invadía. Amaba todo lo que ella hacía, desde como caminaba con esa ternura de pasos cortos y rápidos, el cómo le sonreía a la vida con esa inocencia que no se encontraba tan fácil. Todo lo que ella hacia él no podía dejar de amarlo. Pero también era igual de Alexandra amando todo lo que él hacía, todos los días llegaba y veía la cena preparada para que comiera y pudiera descansar, le hacia masajes todos los días para ayudarla a liberar la tensión de su cuerpo.

Sin embargo las cosas cambiaron cuando Kari comenzó a meterse más en la vida de Junk. Ninguno de los dos sabían sobre el pasado o la fama de esa Daemonium que se iba metiendo en su vida.

—¡Ella claramente te está engañando!

Junk la miro bastante extrañado.

—¿De que hablas? Ella no es capaz de eso de ninguna manera, llevamos más de 30 años casados.

Kari sonrió y se cruzo de piernas, dejando ver un poco de su muslo gracias al vestido corto que tenía.

—¡Exacto! ¿No se te hace extraño que lleven tanto tiempo uno con el otro y nunca hayan visto a otras personas?

Junk comenzó a pensar, sin embargo ni el ni ella veían a otras personas y estaba completamente seguro de eso.

—De ninguna manera, ahora lo siento pero, fuera de mi casa.

Kari se molesto un poco, se levanto y cruzo por la puerta, no sin antes decirle unas pequeñas palabras a Junk.

—Tal vez tu seas muy fiel... ¿Pero como estas seguro de que ella no? Es una mujer muy hermosa, cabello largo rosa, ojos grandes y unos labios delgados. Es bastante atractiva.

Dichas palabras perforaron en la mente de Junk y no pudo evitar sentirse increíblemente molesto, ya que no se necesitaban pruebas para hacer dudar a una persona, se bastaba con plantas ciertas palabras claves para hacer que la duda crezca en su corazón y así fue. Todos los días que la veía llegar sentía como pudo haber estado coqueteando con otras personas, como hablaba con amor con sus amigos. El ya la había visto hablar con mucho cariño a sus compañeros de su trabajo. Ella era una de las pocas mujeres que se presentaban en el escenario, sabía que ella podía ser el centro de atención de los demás hombres. La duda comenzaba a ser bastante molesta y peligrosa. Poco a poco se veía un daño inminente.

Safe and burn.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora