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— Es mejor que me vaya — decía Yibo con el labio sangrando e hinchado.

— No quise crear problemas, lo siento mucho — MianMian se disculpaba con lágrimas corriendo por su rostro.

— Son las doce, es mejor irnos, y tú..— señaló al chico que tenía la ceja rota — aprende a no sobrepasarte con las mujeres. Tienes tú merecido — Guangyao lo empujó y tomo del brazo a Xue Yang, quién a su vez, tomaba del brazo a MianMian para sacarla de allí.

— Ayudaré a Yibo — dijo Xue Yang y se acercó al castaño —. Buena paliza, eh. Eso te habrá relajado, amigo — pasó un brazo por su cintura y con el otro le sostuvo el brazo por encima de sus hombros —. No sabía que sabías pelear. Es más, yo iba a intervenir pero tus puños me ganaron — ambos rieron.

— Ese idiota se lo merecía. Ya no podemos beber tranquilos porque empiezan a molestar sólo por ver a una mujer — miró a MianMian —. Te hemos advertido que esos idiotas no son como nosotros. Al menos con ellos, baila decentemente. ¿Ves que casi se sobrepasan contigo? — se limpió la sangre con el dorso de la mano.

— Lo siento mucho. No sabía...

— Pero nosotros lo sabemos — interrumpió Xue con falsa amabilidad. Él también estaba enojado por la situación y no quería desquitarse con sus amigos.

— Y iré a dejar a MianMian a casa, tú ve a dejar a Yibo — culminó Guangyao.

Tomaron un taxi cada uno y se fueron por caminos diferentes.

— Seguro tu hermano preguntará por lo de tu rostro — decía Xue Yang.

— Él no está en casa. Dudo mucho que llegue hoy a la hora que dijo, y por mí genial — mintió.

— Ve, entra y ponte hielo, nos vemos más tarde en el instituto.

— Gracias — dijo, y salió.

Se tambaleaba gracias al medio vaso de alcohol que bebió. No lo hubiera bebido pero ahí estaba Guangyao, insistiendo como si fuese un diablillo en su consciencia, sabiendo que no toleraba el alcohol, ni un pequeño vaso. Aún así, lo hizo. Se sentía malditamente bien.

Subió las escaleras pero por un mal paso, casi cae de espaldas. Por suerte vivía en el segundo piso y le faltaban tres escalones para llegar a la puerta. Cuando entró, sólo se lanzó en el sofá para darle la bienvenida a Morfeo.

...

Xiao Zhan estaba despierto desde las cinco, alistando todo y arreglándose para su primer día como maestro. Se puso sus pantalones de vestir que le daba forma a sus piernas y trasero, la camisa blanca, zapatos bien lustrados y el cabello hacia un lado. Le gustaba mucho su aspecto, y por último, se puso una gabardina que le llegaba casi a las pantorrillas. Tomó su maletín y fue hacia la cocina.

— Nut, estoy dejando tu comida y leche. No hagas travesuras en lo que papá vuelve del trabajo — le dió un beso en la cabecita de la pequeña Nut.

La recepcionista aún no llegaba y aprovecho en salir para no toparse con los coqueteos de aquella joven. Tomó un taxi y le dijo su destino.

— No sabía que los alumnos iban vestidos como maestros — comentó el taxista.

— ¿Disculpe? — sonrió. No estaba entendiendo nada ya que se encontraba revisando que nada le hiciera falta.

— Porque es un alumno, ¿verdad? — el hombre lo observó por el retrovisor interior.

— Sí..digo ¡No!. No soy alumno. Soy el nuevo maestro — sacó su cartera para pagarle en cuanto llegaran.

Destiny - YiZhanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora